DE LO QUE CONTÓ EL CABRERO A LOS QUE ESTABAN CON D.QUIJOTE
Creció la niña con tanta belleza, que nos hacía acordar de la de su madre, que la tuvo muy grande; y, con todo esto se juzgaba que le había de pasar la de la hija. Y así fue que cuando llegó a edad de catorce o quince años, nadie la miraba que no bendecía a Dios, que tan hermosa la había criado, y los más quedaban enamorados y perdidos por ella. Guardábala su tío con mucho recato y con mucho encerramiento; pero, con todo esto la fama de su mucha hermosura se extendió de manera, que así por ella como por sus muchas riquezas, no solamente de los de nuestro pueblo, sino de los de muchas leguas a la redonda, y de los mejores dellos, era rogado, solicitado e importunado su tío se la diese por mujer. Más él que a las derechas es buen cristiano, aunque quisiera casarla luego, así como la vía de edad, no quiso hacerlo sin su consentimiento, sin tener ojo a la ganancia y granjería que le ofrecía el tener la hacienda, de la moza, dilatando el casamiento.
Vaya que era inteligente el tío, se ve que los tejemanejes casamenteros vienen de mucho tiempo atrás….
Me encanta, Ana, que seas una lectora habitual de “El Quijote” yo espero contribuir a que una cubana sea una buena lectora de este libro.
Que bueno, los tejemanejes han sido siempre igual, muchas veces el Quijote te hace ver cosas cotidianas de ahora mismo, comportamientos actuales y está escrito hace 400 años.
Un saludo quijotesco
Teresa
O sea, que es verdad que alguien se ha leído el Quijote?
Zeberio claro que sí, jejeje. Mis padres se lo leían una y otra vez y no se cansaban.
Aquí tienes otra buena lectora Ana que me sigue capítulo a capítulo.
Espero que se vayan animando, como es poco sin darnos cuenta lo leemos entero.
Un saludo
Teresa