TBOs mis primeras lecturas

25 de junio de 2008

Ahora se llaman cómic, para nosotras eran TBOs, me encantaban los de Carpanta, Zipi y Zape la Rue del Percebe, tantos cuentos como podíamos leer, los cambiaba en el kiosko de la plaza por unas monedas y así, manoseados y rotos, leía todos los cuentos posibles. Era una época de poco dinero y de mucha imaginación, entre los cambios y los préstamos entre amigas y amigos teníamos siempre cuentos nuevos para leer.

En mi pueblo no había biblioteca, ni muchos libros en mi casa, pero yo recuerdo a mi madre leer por la tarde, ella leía historia, decía, era lo que más le gustaba, creo que esa imagen es definitiva en  mi gusto por la lectura, me encanta buscar un rato libre y sentarme a leer.

Nos hacíamos mayores entre juegos en la calle y lecturas infantiles. Mis hermanos mayores también ayudaron a este caminar entre lecturas, Miguel compraba de todo, leía todo lo que le caía en las manos, entre ello, todas las semanas una nueva revista de “La Codorniz” revista de humor inteligente. Yo debía tener 14 años, no recuerdo bien, en una España represiva, esa revista de humor era un aire fresco, yo no entendía mucho de política pero me encantaba la revista, recuerdo a Mingote, y tantos otros humoristas que me gustaban y otros que no entendía ni los dibujos.

En aquella época se mezclaba los cuentos con las pocas películas que llegaban al pueblo, recuerdo las de “Sisí emperatriz” después de ver las películas coleccionábamos los álbumes con los cromos y eran nuevas lecturas a lo largo de los veranos. Yo aprendí a conocer otros países como  Austria,  Babiera, me parecían sitios exóticos y maravillosos que estos cuentos nos enseñaban.  Con el tiempo todo cambiaría ya no era todo tan idílico y sí más real. Pero aquellos tiempos son recuerdos maravillosos.

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2 thoughts on “TBOs mis primeras lecturas

  1. Está claro que el gusto por la lectura se transmite de padres a hijos. Yo desde niña me he acostado a leer por las noches porque era lo que hacía el resto de mi familia y ahora que mi hija está aprendiendo a leer me dice: mamá, estoy deseando saber leer para irme a dormir con un libro. Creo que es una buena herencia.

    Cuando mi hermana y yo éramos niñas mi madre nos llevaba los sábados por la mañana a un almacén de tebeos y libros que había cerca de su trabajo. Nos encantaba todo el ritual: levantarnos temprano para ser un sábado, coger las tres el autobús, plantarnos en la otra punta de la ciudad y una vez en el almacén mirar y mirar y tocar. Mi madre nos compraba todo lo que nos gustaba. Llegábamos a casa deseando sacar las compras de las bolsas para ordenarlos, clasificarlos y leérnoslos. Cuando se nos acababa el botín, volvíamos a hacer la misma operación.

    Creo que todo esto ha sido primordial para mi afán por leer aunque el gusto por los tebeos lo perdí en la preadolescencia.

    Bueno, despues de toda esta parrafada un saludo y a seguir leyendo, que seguro nos hace mejores.

  2. Hola Inma, como me gusta lo que escribes, son recuerdos dulces de tu infancia pero muy bien escritos.
    Qué bonito lo del almacén lleno de tebeos, me encanta esa historia.
    Yo recuerdo el quiosco de mi pueblo donde íbamos a cambiar los cuentos leídos por otros no leídos pero viejos, pero que muy viejos, y por un módico precio teníamos aseguradas las lecturas por un tiempo.
    La verdad que esto de leer es para toda la vida, se empiezan por tebeos y se termina por todo.
    Bueno, me encanta que en estas páginas nos juntemos gente de todos sitios a escribir de libros, esa era una idea de este blog.
    Un saludo
    Teresa

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