El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura

Vida de trotsky

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En los tres viajes que he hecho a México, siempre,  hemos ido al barrio de Coayacan a visitar la Casa Azul, la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera y siempre dejábamos para más tarde visitar el lugar donde vivió  Trotsky que está cerca de la Casa Azul. Pero nunca lo hicimos, siempre se nos hacía tarde,  hasta este último viaje que recorriendo en un pequeño trenecito ese barrio, que es como una ciudad, pasamos al lado de ese casa mítica, con las ventanas tapiadas  y una garita en el techo. La verdad es que me impresionó esa fortaleza o casi una cárcel en un barrio tan alegre y bullicioso. En esta casa está el único museo dedicado a la vida del revolucionario ruso y allí están enterrados el matrimonio.

Mi amiga Patty tenía en su casa este libro “El hombre que amaba a los perros” le eché un ojo y me encontré con la historia de Trotsky y su asesino Ramón Mercader; Patty me lo regaló y ya lo tengo casi terminado. La historia de la revolución rusa, la guerra civil española, la vida errante de Trotsky hasta su exilio en México y su posterior muerte a manos de Ramón Mercader, la vida de éste, es difícil de hilar y de explicar, sin embargo Leonardo Padura nos  cuenta esta historia de una manera fácil que a mi me ha sumergido en la vida de Trostky sin yo pretenderlo. Ivan, un escritor frustrado, cubano se encuentra con un exiliado español, Jaime López, que en realidad era Mercader, en la playa y entablan una amistad que les lleva a  que  él le cuente la historia  de asesino de Trotsky. Ivan escucha y va escribiendo todo lo que este anciano a punto de morir le cuenta.

Liev Davídovich, ese era el nombre de Trotsky y su mujer Natalia  Sedova salen de Rusia a un exilio incierto y con la idea de que en algún momento Stalin mandaría matarlos. Su primer sitio fue Turquía. Después vendría Oslo y de allí camino a México, el Presidente Cárdenas le ofrece un lugar para vivir.

Trostki y Frida Kahlo

El 19 de diciembre de 1936 envueltos en la luz opaca del invierno, subieron al auto que les sacó del fiordo Hurum.  Dejaba Europa  quizás para siempre y en ella los cadáveres de tantos compañeros y las tumbas de sus dos hijas. Con él se llevaba apenas la esperanza de que Liova y Serguei.(sus dos hijos) pudieran resistir y al menos salir con vida de aquel torbellino; se iban las ilusiones, el pasado, la gloria y los fantasmas, incluido el de la Revolución por la que había luchado tantos años. Pero conmigo se va también la vida, escribiría: y por más derrotado que me crean, mientras respire no estaré vencido.

Hasta este momento la vida de Trotsky y su mujer es bien triste, siempre con el miedo a morir, escuchando a cada rato como van desapareciendo sus compañeros de lucha, sus hijos, sus amigos. Pero cuando llegan a México parece que todo puede cambiar. La pintora les ofrece quedarse en su casa hasta que encuentren la propia. Allí el matrimonio convive con Frida y Diego, hasta que la amistad se rompe por unos amoríos entre Trotsky y Frida.

Mientras el barco se acercaba al puerto de Tampico, se hizo visible la multitud intranquila que se congregaba a sus alrededores, punteada por los uniformes azules de la policía mexicana. Aunque hacía mucho tiempos que Liev Davídovich había superado el miedo a la muerte, los gentíos exaltados siempre le obligaban a  recordar el que  rodearon a Lenín en septiembre de 1918 y del cual había salido la mano armada de Fanny Kaplan. Pero un manto de alivio cayó sobre sus aprensiones cuando descubrió en un extremo del espigón las facciones de Max Shachtman, la estampa maciza  de George Novack y la levedad irradiante de una mujer que no podía ser otra que la pintora Frida Kahlo, la compañera sentimental de Diego Rivera.

La vida de Ramón Mercader, la Guerra Civil española, la preparación de Ramón para asesinar a León Trostky, todo esto contado por el propio Mercader a Ivan en las playas de Cuba, hace de este libro una lectura muy entretenida, muy interesante por conocer todos esos entresijos de ese momento de la historia.

León Trostky muere asesinado por el español Ramón Mercader que se hizo pasar por el novio de Silvia, su secretaría, de un golpe mortal con un piolet de los que usan los alpinistas, tenía 63 años.

Me ha encantado el libro, Paduro comenta que a raíz de visitar la casa museo de Trotsky, empezó a investigar sobre este revolucionario y le llevó cinco años y tres escribirlo. Merece la pena leerlo.

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