Ébano de Ryszard Kapuscinski

He leído este libro con verdadera atención, Kapuscinski además de periodista es un escritor reconocido que cada libo que escribe es un tesoro para el lector. Yo me leí anterior a este, Mis viajes con Heródoto, cuando terminé de leerlo me parecía haber bajado de un tren destartalado y llena de emociones.

Ébano es la experiencia vital que tuvo el periodista en sus viaje a este continente que le cambiaría la vida.

He vivido unos cuantos años en África. Fue allí por primera vez en 1957. Luego a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre evitando las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a los camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombroso.

El libro se compone de 29 capítulos, cada uno de ellos es una pequeña historia de su caminar por África, y nadie con él para describirnos la luz de es continente, el olor que destila esa tierra, las grandes miserias que asolan a la gente, la alegría de un niño en esa dura vida o el color de la piel como identidad.

No supe solucionar dentro de mi conciencia el problema de la culpa. A sus ojos, como blanco, yo era culpable. La esclavitud, el colonialismo, los quinientos años de sufrimiento no dejan de ser un turbio asunto de los blancos. ¿De los blancos? Así que también es asunto mío. No lograba despertar dentro de mí ese sentimiento purificador y liberador que consistiría en sentirse culpable.

Vamos caminando por ese continente, de un país a otro, pasando calor, calor insoportable para un polaco como él, picaduras de serpientes y algunas veces sed. Pero lo más impresionante es como describe las guerras eternas en Sudán.

Volviendo a Sudán: la guerra, que ha comenzado bajo lemas nobles, como un drama de un país joven, el norte; tenemos que mantener la unidad del país; el Sur: luchamos por la liberación. Con el tiempo degenera y se convierte en una contienda entre diversas castas militares y en contra de su mismo pueblo, en una guerra de hombres armados contra otros indefensos.

Así describe un momento de la vida de la gente de un poblado.

Sale el sol, todo se inunda de luz y ya es hora de ponerse en marcha. Abre la comitiva el rebaño de camellas, conducido por los hombres y los muchachos. Lo siguen las ovejas y las cabras, envueltas en nubes de polvo. Y tras ellas, van las mujeres y los niños. Éste es el orden en que suelen caminar por el desierto los grupos de personas y animales, pero en esta ocasión, al mismísimo final, va también Hamed con un burro y además, yo.

Un libro muy recomendable, lectura amena y unas historias dignas de conocer.

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