Rosa cándida de Audur Ava Ólafsdóttir

Un joven islandés cultivador de rosas

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Este pequeño libro me lo leí en un suspiro. No había leído nada de esta escritora islandesa, creo que no conozco ningún escritor de ese país, pero me ha encantado. Con esta novela ha cosechado más de cinco premios; se ha traducido a un montón de idiomas y yo no pude resistirme a este título, me lo compré y ha sido una delicia leerlo.

Es, aparentemente, una sencilla historia de un joven islandés, Lobbi, que se marcha a un monasterio en el centro de Europa para cultivar una rosa muy especial, “la rosa cándida”.

Los dos callamos un rato mientras disfruto de la tierra de la que me estoy despidiendo. Más tarde, cuando hemos tomado la desviación que lleva al faro, papá se empeña en charlar un poco de mis perspectivas de futuro, de lo que pienso hacer con mi vida. No le agrada demasiado mi interés por la jardinería.

Es difícil explicárselo a papá; el jardín y las rosas del invernadero eran un interés que yo compartía con mamá.

Mamá me habría comprendido.

Deja en el pueblo a su padre, un hermano y a su hija que nació de una esporádica relación.

Lobbi se marcha y empieza una nueva vida en un lugar lejano. Vive solo y trabaja en un monasterio donde diseña un jardín especial.

Yo no soy como papá, que es esposo de nacimiento, no va nunca sin corbata al garaje y el destornillador de estrella y la llave inglesa nunca están lejos.

Yo no soy manitas como los hombres de la familia, que entre todos saben hacer de todo; poner aceras, conectar un cable eléctrico, fabricar puertas…

Canto más pienso en la posibilidad de fundar un hogar, tanto más claro veo que eso no es para mí. Otra cosa sería el jardín, podría pasarme tardes y noches enteras yo solo en el jardín.

Es una delicia este personaje, es el anti hombre, es el nuevo hombre. El libro está lleno de reflexiones sobre azar o la predestinación, la nueva masculinidad, una nueva forma de vivir y ser responsable de su trabajo, su hogar y su hija.

Luego me incliné sobre la niña y la levanté con mucho cuidado, no estaba nada, con un pelele de felpa, y me tumbé lentamente sobre la almohada del sofá, la niña en brazos, la coloqué lo mejor que pude encima de mi vientre y la cubrí con la manta. Tenía las piernas recogidas, en posición fetal. La acaricié suavemente la espalda hasta que se durmió, yo tuve todo el cuidado del mundo para no quedarme dormido.

Así habla del jardín del monasterio que él va a cuidar.

Paseamos por el jardín, hay cosas que me sorprende: el jardín parece incluso mayor de lo que había imaginado. Y aunque haya que reconstruirlo prácticamente desde cero, veo que no es imposible, y sé como salvarlo. La mayoría de las especies de rosas siguen en su sitio. No puedo evitar la tentación de tocar las plantas, de acariciar las suaves hojas verdes.

Rosa de ocho pétalos. hay ocho pétalos que crecen juntos, luego otros ocho por encima de ellos, en tres capas, en total veinticuatro pétalos que forman el capullo, que está siempre empapado de rocío. Se asemeja a la Rosa Cándida, aunque no es blanca.

Una delicada lectura, sobre una forma nueva de vivir la masculinidad, una forma de entender la vida.

 

4 thoughts on “Rosa cándida de Audur Ava Ólafsdóttir

  1. Me pareció una historia narrada con sencillez que a la vez trata temas profundos de la existencia humana. Me pareció agradable su lectura.
    Un abrazo

  2. Teresa: veo que es toda una joyita, así que corrí al buscador de la FIL para ver si lo han taído ¡y si lo tienen! así que hoy lo compraré gracias a tí.
    Un beso,
    Ale.

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