La lluvia antes de caer de Jonathan Coe

 

Hace tiempo que leí esta preciosa novela. Mezcla de intriga, saga familiar, herencias y unas cintas grabadas antes de morir. Con estos mimbres, Jonathan Coen, nos entretiene con esta historia fascinante y con un título que me encantó. “La lluvia antes de caer”. Una historia de mujeres, de madres e hijas.

Rosamond ha muerto o se ha suicidado, la han encontrado sentada en una mecedora y con el tocadiscos encendido, tenía setenta y tres años. Murió sola, no tenía hijos, solamente dos sobrinos, Gill y David, hijos de su hermana, que se repartirán la herencia, menos una parte que irá a Imogen, una niña ciega que la conocieron una vez en una fiesta, pero que no saben nada de ella.

En el testamento Rosamond indica que Gill debe encargarse de encontrar a Imogen para entregarle su parte de la herencia, pero que si no la encuentra debe escuchar unas cintas grabadas con una serie de fotografías, que Rosamond ha dejado guardadas para que las lea Imogen. Toda una historia familiar.

Y así empieza Gill a escuchar esas cintas grabadas y a ver esas fotos familiares.

Un grupo familiar. La tía Ivy y el tío Owen al fondo. En primer término, tres niños, incluida yo.

No recuerdo esta excursión. Pero está claro que es  Shorospshire. Y probablemente se trata de algún sitio cerca de Warden Farm, la casa en la que vivían…, mejor dicho, vivíamos todos en aquella época.

Cuanto más miro la cara de Ivy en esta foto, más me sirve para recordar no la pinta que solía tener, sino aquel olor y el sonido de su voz. Y cuando pienso que me recibió cuando nuestro coche se paró en el corral aquel domingo por la tarde, me doy cuenta de que así es como la recuerdo: aquella voz áspera y cálida, alargando la palabra “hola” hasta cinco veces su duración normal.

Gill, sigue escuchando la voz de su tía y conociendo a través de las fotos a toda una familia.

Número siete. En esta foto no salgo yo. Ni tampoco en las dos siguientes.

De todas formas es una foto trascendental para ti, Imogen Es la primera que aparece tu madre ¡Thea!

¿Sabías que se llamaba así? Puede que no. Esa gente no te contó nada, ¿verdad?

Conforme vamos leyendo el libro, con esas grabaciones que van recorriendo una extensa vida familiar con misterios no conocidos el lector queda hipnotizado por esa forma tan original de contarnos. Siempre con una foto en las manos y la voz de Rosamond que nos habla y casi susurra todo lo que tiene que contar.

La última foto. La número veinte. La fiesta de mi cincuenta cumpleaños.

¡Cincuenta maravillosos años! Para entonces Ruth nos habíamos mudado a Hampstead, y dimos la fiesta allí. Fue un bonito día, un día feliz, con la familia y los amigos. Hizo mucho sol y todo salió bien.

Tú también estabas Imogen. Ese fue mi gran triunfo. Convenci a tu familia para que te dejara venir. Y aquí estás en primer plano.

 Muy interesante la historia y la forma de contarla, no puedes dejar de leer. El libro termina así.

El dibujo que había estado buscando se había esfumado. Peor aún: No había existido nunca. ¿cómo iba a existir? Lo que había estado persiguiendo era una quimera, un sueño, algo imposible. Como la lluvia antes de caer.

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