Un puente sobre el Drina de Ivo Andric

La crónica de cinco siglos con dos protagonistas: el puente sobre el río Drina y la ciudad de Visegrad

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Ivo Andric escritor serbio, nacido en Bosnia en 1892 y muere en Belgrado en 1975. Escribió este emocionado relato en el año 1945 y con él logró el Premio Nobel en 1961.

En torno a la construcción de este precioso puente sobre el río Drina, en la ciudad de Visegrad.  Ivo Andric nos relata la historia de esta parte de Europa tan convulsa. La historia comienza en el siglo XV y termina cuando comienza la Primera Guerra Mudial.

Esta es la obra de Mehmed-Pachá, el más grande entre los prudentes y los grandes de su tiempo. Cumplió el juramento que su corazón había hecho y por su cuidado y sus esfuerzos fue elevado este puente sobre el río Drina

Los turcos robaban niños cristianos para convertirlos a su religión. Así paso con un niño de unos 9 años, la madre siguió suplicando que se lo dejaran, hasta que el río no le dejó seguir. Pasó el tiempo y se niño llegó a ser Gran Visir con el nombre de Mehmed. Tuvo una obsesión construir este puente en memoria de su madre y de los recuerdos que el conservaba.

La primera imagen del puente, todavía vaga y nebulosa, que estaba destinada a tomar cuerpo, pasó como un relámpago por la imaginación de un muchacho de unos diez años del vecino pueblo de Sokolovitchi, en una mañana del año 1516, cuando era conducido por allí desde su pueblo natal a la lejana, brillante y espantosa Estambul.

Este puente fue el centro de la habitantes de la ciudad, en la Kapia, lugar de ensanche del puente, es donde los habitantes del pueblo hacen sus negocios; desde allí se tiró la bella joven que su padre desposó con alguien al que ella no quería. Allí los turcos colgaban las cabezas de la gente que, arbitrariamente, creían sospechosa, o en otras época se ponían los guardias para controlar el paso de gentes de otros sitios.

El puente se alzaba con una contundencia que a través de los siglos permanecía allí, sus piedras cambiaban de color pero ni riadas ni inundaciones, ni enfrentamientos pudo con este hermoso puente.

Mientras duraron las fiestas, así como durante los primeros días, las gentes atravesaron innumerables veces el puente, de una orilla a otra. Los niños cruzaban corriendo y las personas de más edad caminaban despacio, hablando o contemplando, desde todos los puntos, los horizontes completamente nuevos que el puente ofrecía.

Sigue la vida con sus conflictos hasta que un siglo después la casa de Habsburgo conquista estas tierras y crea una gran crisis con los turcos. Los musulmanes de Visegrad ven como van cambiando todo, incrédulos contemplan los cambios que van surgiendo con la llegada de gente nueva, hay rumores de que los austriacos quieren  hundir el puente. Así van pasando los años y los siglos.

La crónica de cinco siglos con dos protagonistas: el puente sobre el río Drina y el pueblo de Visegrad con sus habitantes. Ivo Andric nos va relatando la historia de esta parte de Europa, sus conflictos, sus momentos de crecimiento, las guerras, los relatos, las leyendas y todo eso salpicado sobre ese puente.

Allí aprendieron a adoptar la filosofía inconscientemente de la pequeña ciudad: la vida es un milagro incomprensible; se gasta y se diluye sin cesar, y no obstante, dura y permanece sólidamente “como el puente sobre el Drina”

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