Una suerte pequeña de Claudia Piñeiro

 

 

Este libro me ha llegado allende los mares. Mi amiga Marcela, digo amiga, aunque no nos conocemos personalmente, pero sí nos conocemos por esto de leer y por otras coincidencias que ahora no vienen al caso, bueno pues Marcela me envió este libro que ya me lo he leído y me ha gustado.

De esta escritora yo ya conocía otro libro que me lo dejó otra amiga, esta sí la conozco porque vive en mi ciudad, y por que compartimos caminatas, cines y tertulias, Concha, el libro se llama “Las viudas de los jueves” que escribiré de él en otro momento.

Claudia Piñeiro es argentina, nació en Burcazo, Buenos Aires, en el año 1960 y ya tiene en su haber varios libros y algún premio. El más importante en el año 2005 Premio Clarín por su novela  “Las viudas de los jueves”.

Maria Elena Pujol su nombre de soltera que pasaría a llamarse Marile Lauría como mujer casada y finalmente tomaría un tercer nombre Mary Lohan, vuelve a Argentina a su colegio, a su barrio después de veinte años de ausencia.

“Volví para sentir que era capaz de soltarme en el vacío, de caer para ser -al fin- libre. Aunque se trate de una libertad inútil, aunque sea para ser libre sólo en el instante que dure la caída.”

Vuelve a su colegio para evaluar a los profesores. Pero realmente vuelve para sanar su vida, para reconstruir todo lo que dejó después de su huida causada por un accidente irremediable.

Cuando un día iba ella al cine con su hijo Federico y un amigo de este, su coche se paró en un paso a nivel y por más que ella intentó sacar a los dos niños, si salvó a su hijo pero no al amigo de este. Este hecho tremendo hace que su vida sea un infierno que no pudo manejar y al final Marilé  huye un día de su casa para que su hijo no viva con esa carga.

Porque inmediatamente intenté encenderlo, puse punto muerto, giré la llave y el auto no arrancó. Intenté otra vez y tampoco, intenté en una tercera oportunidad y nada. Entonces fue que sentí la bocina del tren. Miré hacia la izquierda y supe, por primera vez en mi vida, lo que es el pánico. No temor ni miedo, ni siquiera la palabra pánico utilizada de manera banal. El verdadero pánico. Intenté arrancar una vez más, con la bocina del tren que volvía a sonar atendiéndome, el auto hizo un ruido ronco que me engañó y me hizo creer, por un instante, que al fin arrancaría.

Si es dramático el hecho, la escritora reflexiona sobre los hechos de la vida, la casualidad o la causalidad de los hechos, de como siendo irremediable hay que asumir el dolor y, lo más difícil, volver a la vida y cómo lo hacemos y sobre todo como gestionamos todo eso.

Es allí donde está el libre albedrío: decidir después del episodio, del accidente, de la guerra, de la catástrofe, del error, de la fatalidad. No es posible evitarlo, esa no es la opción pero sí hay opción para decidir qué hacer después. Y lo elegí. Según Robert no de la mejor manera. Pero elegí. Nadie me obligó a hacer lo que luego hice. No todos podemos elegir la mejor opción, no todos estamos preparados. Aunque también, uno tiene el resto de la vida para seguir eligiendo y así reparar o clausurar para siempre cualquier posibilidad de reparación.

Claudia Piñeiro tiene una escritura ágil, limpia y rápida. Al igual que en “Las viudas de los jueves”, te presenta a gentes llenas de vida, y muy vulnerables a los recuerdos  a los devenires de la propia vida, pero que la gestión de esa vida es por donde ellas y ellos se tambalean.

 LIBROS EN EL AIRE _ UNA SUERTE PEQUEÑA – Cadena SER

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