Veinticuatro horas en la vida de una mujer de Satefan Zweig

 

De nuevo con esta maravillosa novela de Stefan Zweig, y como la de “Cartas de una mujer desconocida” no llega a 100 páginas. En este puñado de páginas nos desgrana la vida  de siete huéspedes que pasan unos días en el hotel Riviera, cerca de Mónaco. Sobre todo describe la vida un poco decadente y aburrida de esas personas que pasan el día hablando de unos y de otros. Hasta que de pronto surge una discusión acalorada entre los huéspedes.

El matrimonio alemán volvía de sus excursiones y a sus fotografías, el sosegados danés a su aburrida pesca, la distinguida dama inglesa a sus libros, el matrimonio italiano a sus escapadas a Montecarlo y yo a hundirme en un sillón en el jardín o a mi trabajo. Esta vez, en cambio, nos sentíamos irritados por la enconada discusión.

La vida pasaba sin pena ni gloria en ese hotelito, hasta que  Madame Henriette, la mujer de un comerciante, con dos hijas, un buen día desaparece con un joven francés que apenas conoce. Esto les hace a todos discutir acaloradamente, sobre la moral, los celos, la mujer, el amor y la fidelidad.

Tanta resistencia a reconocer el hecho evidente de que una mujer, en ciertas horas de su vida, pese a su voluntad y a la conciencia de su deber, se encuentra indefensa  ante el poder de fuerzas misteriosas, revelaba miedo del propio instinto, miedo del fondo demoníaco de nuestra naturaleza.

Las críticas son tremendas, excepto un señor, que la defiende con pasión y se enfrenta a todos los huéspedes que en ese momento compartían sus vidas en el Hotel Riviera. La señora inglesa escuchaba sin entrar en conversación, pero apoyando esta defensa de Madame Henriette.

Mrs C, la anciana y distinguida dama inglesa, era la presidenta de honor , tácitamente elegida, de nuestra mesa. Sentada en su sitio, erguido el cuerpo, siempre amable y cordial con todos, siempre silenciosa y al mismo tiempo dispuesta a escuchar con interés, ofrecía un aspecto físico sumamente agradable; una maravillosa paz y recogimiento se reflejaba en su exterior aristocráticamente reservado.

Así la dama inglesa y el defensor de Henriette, charlan y la dama le dice que quiere quedar un día con él para contarle su vida. Así lo hace y quedan un día en su habitación. Esta es la verdadera historia que Stefan Zweig cuenta magistralmente en este pequeño libro.

Porque…, ahora ya no me engaño: si aquel hombre me hubiera abrazado y me hubiera pedido que le siguiera hasta el fin del mundo, no habría vacilado en deshonrar mi nombre y el de mis hijos; hubiera partido con él, indiferente a todas mis amistades y a todas las conveniencias sociales…, hubiera partido con él, como acaba de hacerlo Madame Henriette con el joven francés  a quien el día antes, no conocía aún…, y no hubiera preguntado hacia donde ni por cuanto tiempo, ni hubiera dirigido una sola mirada hacia mi pasada existencia.

Potente historia sobre sentimientos. Stefan Zweig es un maestro describiendo el alma, los dobleces de los sentimientos, los convencionalismos de una sociedad cerrada en contraposición de la libertad que ejercen algunas personas. Impecable.

Esta novela la publicó en 1824.

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