Sidra con Rosie de Laurie Lee

Recuerdos de una vida feliz

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Me lo recomendó Sonia, ella me contó que en Londres hay una librería que los trabajadores escriben sobre un libro que han leído y lo exponen. Esa lista es siempre muy bien acogida por el público que suele ir por allí. Me encantó esta idea  de dar a conocer libros nuevos.

Bueno, pues este libro ha sido una delicia, me ha gustado cómo está escrito y cómo te cuenta, su vida, sobre todo sus recuerdos de una infancia feliz pero nada normal en una pequeña aldea en Inglaterra.

Los últimos días de mi infancia fueron también los últimos días de la aldea. Yo pertenecía a aquella generación que vio, por casualidad, el final de una vida milenaria….

Yo, mi familia, mi generación, nacimos en un mundo de silencio; en un mundo de trabajo duro y necesaria paciencia, un mundo de espaldas dobladas hacia la tierra.

Escribió una trilogía y este libro es la primero. Lo divide por capítulos; el primero dedicado a esa madre especial  y claro se llama “Madre” es fascinante cómo con palabras sencillas define a esa mujer que les hizo la vida agradable, llena de luz y de alegría a pesar de las estrecheces económicas.

Era en realidad una aldeana; desordenada, demasiado emocional, afectuosa. Era atolondrada y traviesa como una grajilla, hacía su nido con harapos y joyas,era feliz al sol, graznaba fuerte ante el peligro, lo husmeaba todo y su curiosidad era insaciable; olvidaba cuándo había que comer o se pasaba el día comiendo y cantaba cuando el crepúsculo era rojo. Vivía según las sencillas normas de la naturaleza, amaba el mundo y no hacía planes, captaba el instante y veneraba las maravillas naturales y jamás en su vida había logrado tener la casa limpia. Lo que quería mi padre era algo muy distinto, algo que ella no podría darle: el orden protector de un medio suburbano irreprochable, que él consiguió al final.

 Su familia estaba formada por seis hermanos y su madre, parte de esos hermanos eran hijos del padre que, cuando abandona la familia, la madre acoge a todos e intenta sacarlos adelante. Ellos viven en una pequeña casa destartalada en el bonito valle de Slad; la campiña inglesa se extiende alrededor de su casa y de sus vidas.

Cuando contemplo ahora algo que posee un encanto especial, el cambio de las estaciones, un pájaro de vivos colores, los ojos de las orquídeas, el agua al oscurecer, un cardo, un cuadro, un poema, me siento obligado a rendir un breve tributo a mi madre, A veces me forzaba hasta el límite de mi resistencia. Pero ahora sé que por mediación de su espíritu despreocupado absorbí desde mi nacimiento la tierra entera. 

Los recuerdos están llenos de días de juegos, de familiares que vienen verlos, de ese panadero que les trae el pan a la puerta, cada día, y como esos bollos se terminan en un minuto, son muchas bocas para alimentarlos, pero esa madre no se rinde ante nada. Siendo una vida llena de necesidades, esa mujer hacía de la vida un canto.

¡Apretad el paso, jovencitos!,  dice animosa nuestra madre. Empieza a enseñarnos un himno. Es que los que lamentan la pérdida de algún paraíso va bien con un pandero. No lo había oído nunca, ni lo volvería a oír, pero enmarcaba enteramente nuestra excursión: el valle rústico y remoto en el que nos hallamos, el olor del heno caliente en el aire, rosas silvestres y distancias, polvo y agua de manantiales y larga caminata, en cómodas etapas, hasta el aprisco de nuestros rústicos parientes.

El autor recuerda su vida en esa casa, y su paso de niño a adulto cuando conoce a Rosie. Ese capítulo lo llama “El primer mordisco a la manzana”

Caminamos un rato hasta el fondo del campo, donde había un carro medio cargado. Colgaban por lo lados guirnaldas de hierba sin recortar, como cortinas por todo alrededor. Nos metimos a rastra debajo, entre las ruedas, en una cueva oscura que olía a hierbas. Rosie hurgó por allí, alzó un saco y sacó de el una jarra de piedra llena de sidra.

Transcribiría este libro párrafo a párrafo, tiene pura poesía entre sus líneas, a mi este tipo de historias me fascinan. Bien escritas, llenas de ternura, optimismo; aunque la vida no fue nada amable con esta familia. Realmente delicioso.

Se hizo una deliciosa película de este libro.

 Laurie Lee (Slad, Gloucestershire, 1914-1997). Poeta inglés, novelista y guionista, que se crió en el pueblo de Slad. Su obra más famosa es la trilogía autobiográfica que componen; el primer volumen narra su infancia en el valle de Slad. La segunda novela trata de la salida de su casa hacia Londres y su primera visita a España en 1935, y el tercero de su regreso a España en diciembre de 1937 para unirse a las Brigadas Internacionales.

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