A Sangre fría de Truman Capote

Ya hace años que leí esta impresionante novela, creo que fue la primera vez que yo leía algo parecido; un reportaje de un buen escritor sobre un crimen de una familia en un pueblito de Kansas, y no me dejó fría, aún la recuerdo perfectamente.

Trumán Capote leyó un día en el periódico el crimen acaecido en Holcomb, un pequeño pueblo, donde vivía la familia Clutter, el matrimonio y dos hijos , una niña, Nancy, de 16 años y Kenyon de 15. Una familia muy considerada en su ambiente; el padre agricultor, religiosos todos ellos y muy establecidos dentro del ambiente del pueblo.

El amo de la granja, Herver Clutter tenía cuarenta y ocho años. Aunque llevaba gafas sin montura y era de estatura media, el señor Clutter tenía un aspecto muy masculino.

Seguro de lo que quería de la vida, el señor Clutter lo había obtenido en buena medida. En la mano izquierda, en lo que quedaba de un dedo aplastado por una máquina, llevaba un anillo de oro, símbolo, desde hacía un cuarto de siglo de su boda con la mujer con quien había deseado casarse.

Truman, va describiendo a toda la familia, su entorno, su forma de vida, sus amigos, tan detalladamente que el lector acaba atrapado en ese pueblo donde viven y comparten con las personas que forman el circulo más cercano de esta familia.

Con respecto a su familia, Clutter sólo tenía un motivo de preocupación; la salud de su mujer. Era nerviosa, tenía sus “rachas”; ésos eran los términos en que la describían quienes la querían. Todos sabían desde hace seis años, que estaba en manos de siquiatras.

Truman Capote

Era una familia común, muy americana, con unos hijos estudiosos, y una economía normal. Pero todo eso, queda truncado un 15 de noviembre de 1959, cuando irrumpen en la casa dos jóvenes, Dick Hickok de 28 años y Perry Smith de 31.

Mientras tanto, el señor  Ewalt había decidido que quizá no debió haber dejado  entrar a las chicas solas en la casa. Bajaba del coche para reunirse con ellas cuando oyó los alaridos. Pero antes de que pudiera llegar a casa, las jóvenes corrían ya a su encuentro. Su hija gritaba: ¡Está muerta!, y refugiándose en sus brazos, añadió: De verdad papá ¡Nancy está muerta!

Durante seis años Truman Capote se dedicó a rastrear todas las noticias, todo lo que salía de la investigación de este caso y después de ese tiempo y un montón de folios escritos, Truman Capote empieza a escribir este magnífico libro.

Dick Hickok y Perry Smith, dos jóvenes malhechores, de poca importancia, pero que si frecuentaban la cárcel de vez en cuando. Fue en una estancia en la cárcel donde le dijeron que el señor Clutter era millonario y guardaba una gran fortuna en su casa. Escucharon atentamente esa historia y decidieron ir a esa casa y conseguir el botín.

La realidad es que solamente encontraron cuarenta dólares en esa noche fatídica, donde mataron a los cuatro integrantes de la familia. Truman acudió a la cárcel donde encerraron a estos dos asesinos y entabló con ellos una “amistad” que le sirvió para acabar conocer todos los entresijos de esas dos mentes que fueron capaces de matar a sangre fría.

Perry Smith dijo a Truman Capote: “Irónicamente los Clutter nunca me hicieron daño alguno. Al revés de otras personas, que tan crueles han sido conmigo. Acaso los Clutter tuvieron que pagar por ellos, de una forma bárbara e injusta”. 

Seis meses después fueron ahorcados, Truman Capote acabó este gran libro, lo publicó en 1966 y obtuvo fama mundial con él.

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