Una habitación propia de Virginia Woolf

Ensayo sobre las mujeres que querían ser escritoras

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Después de leer un precioso libros de Virginia Woolf, “Paseando por Londres” he seguido con esta escritora. Me encanta como escribe, tiene una forma muy directa y sobre todo clara en sus ideas.

Este libro está basado en dos conferencias que dio la escritora en 1928, sobre “La mujer y la novela”. Un ensayo sobre la mujer y la literatura aunque no se queda ahí solamente, sino que incide en la vida de la mujer al principio del siglo XX y su forma de relacionarse en general con el mundo que les rodeaba.

Conocido es el pensamiento feminista de esta escritora, y por eso ella estudia profundamente el tema de las mujeres y cualquier oficio que quisieran hacer, en este caso la escritura. Empieza el ensayo apuntando ideas un poco deshilachadas, hasta que enfoca el tema y el ensayo fluye.

Había dibujado una cara, una silueta. Eran la cara y la silueta del Profesor Von X entretenido en escribir su obra monumental titulada “La inferioridad mental, moral y física del sexo femenino”. Su expresión sugería que trabajaba bajo el efecto de una emoción que le hacía clavar la pluma en el papel, como si hubiese estado aplastando un insecto nocivo mientras escribía.

Por algún motivo todos aquellos libros, carecían de valor científico, habían sido escritos a la luz roja de la emoción, no a la luz blanca de la verdad. Por tanto debería devolverlos al mostrador.

Las mujeres han sufrido la mirada crítica de los hombres, aunque por otro lado las necesitan para ver la diferencia. Así explica Virginia Woolf esta situación.

Sea cual fuere su uso en las sociedades civilizadas los espejos son imprescindibles para toda acción violenta o heroica. Por eso, tanto Napoleón como Mussolini insisten tan marcadamente en la inferioridad de las mujeres, ya que si ellas no fueran inferiores, ellos cesarían de agrandarse. Así queda en parte explicado que a menudo las mujeres sean imprescindibles a los hombres.

Para escribir se necesita una habitación propia y un dinero que harían a las mujeres ser independientes, estas dos cosas eran las que carecían aquellas mujeres y por eso la dificultad y los graves escollos que tenían que sortear para poder escribir.

Las mujeres nunca disponían de media hora…que pudieran llamar suya. Siempre las interrumpían. De todos modos, debió de ser más fácil escribir prosa o novelas en tales condiciones que poemas o una obra de teatro. Requiere menos concentración. Jane Austen escribió así hasta el final de sus días. “Que pudiera realizar todo esto, escribe su sobrino en sus memorias, es sorprendente, pues no contaba con un despacho propio donde retirarse y la mayor parte de su trabajo debió de hacerlo en la sala de estar común, expuesta a toda clase de interrupciones”.

Este libro, que se publicó el 24 de octubre de 1929, lo leí hace mucho tiempo, ahora lo he retomado y la verdad es que lo he leído con gran placer. Pone encima de la mesa las dificultades que tenían las mujeres para poder hacer cualquier cosa, cualquier cosa fuera de lo  cotidiano, todo eran cortapisas y dificultades, por eso son tan extraordinarias algunas mujeres de aquella época que podían escribir y publicar.

Pero no le fueron otorgados, le fueron negados; y debemos aceptar el hecho de que estas buenas novelas, Villette, Emma, Cumbres borrascosas, Middlemarch, las escribieron mujeres sin más experiencia de la vida de la que podía entrar en la casa de un respetable sacerdote; que las escribieron además en la sala de estar común de esta respetable casa respetable y que estas mujeres eran tan pobres que no podían comparar más que unas cuantas manos de papel a la vez para escribir Cumbres borrascosas.

 

3 thoughts on “Una habitación propia de Virginia Woolf

  1. Hola Teresa, no conocía este libro de V. Wolf.
    Ser mujer es complejo, aún para aquellas que hemos tenido la suerte de nacer y desarrollarnos en una sociedad razonablemente ilustrada e igualitaria.
    A veces me pregunto si no seremos nosotras mismas las que elegimos -conscientes o no-, colocarnos en un lugar de vulnerabilidad.
    Pienso en las mujeres -mayoritariamente e históricamente, salvo la vida de sus hijos esté en juego-, aguardando detrás de las ventanas, siguiendo con los quehaceres diarios, -cualesquiera estos sean- mientras los hombres van a las guerras, exponiendo la vida por nosotras y su prole, pienso en las mujeres que prefieren ser mantenidas que ir al yugo, no saber de superponer uno y otro trabajo más el estudio con la esperanza de acceder a mejores oportunidades, pienso en las mujeres a la hora de la siesta, pintándose “para la guerra” a la espera del varón que las mantenga, ese que trabaja de sol a sol y no se queja, y así podría seguir.
    Sin dudas que están las otras, estamos las otras, las que levantamos la voz, las que no callamos, las que trabajamos igual que el resto, hombre o mujer, con o sin niños, las que somos iguales al otro, no hace falta que alguien venga a decírnoslo, no sentimos las diferencias.
    Saramago dijo una vez en un reportaje (hablaba de su libro El evangelio según José). “yo no sé que es creer o no creer en un dios, nunca me detuve en pensarlo, no es un problema para mi, no sé si a eso se le dice ateo o qué, no ha sido un problema para mi”.
    Salvo en sociedades muy extremas, no occidentales, la mujer y el hombre son lo mismo, porque la igualdad, donde no la hubiera, la creamos, trabajando duro, ganándonos nuestro lugar.
    Virginia fue una mujer especial, fuera de tiempo?, creo que no, SÍ tuvo la fortuna de nacer en un lugar donde la comida del día a día no era UN problema, con su marido formó/fundó un espacio de confort, allí no había que fingir. Este era el círculo de Bloomsberry, con miembros dilectos, Bernard Shaw era uno de ellos.
    Keynes también lo era y lo que sigue es algo sobre lo que allí pensaban, sin comentarios verdad!, poco simpático por cierto, pero aún así, recuperados del choque, es actual, parece de nuestros días, tal parece que el mundo siempre ha sido el mismo:
    “La civilización es una corteza delgada y precaria. Comienzo a percibir que nuestra generación (…), la tuya y la mía, debió mucho a la religión y costumbres de nuestros padres. Los jóvenes que son educados sin ella nunca le sacarán tanto provecho a la vida. Son triviales, como perros en su lujuria”. (Lord Robert Skidelsky Keynes en Carta a Virginia Woolf, 1934).
    Fijate que ambos renegaron de la religión de su país, la anglicaa, tampoco es que buscaron otra por cierto, seguramente también tuvieron problemas con sus padres, ella era lesbiana y él homesexual, igual también ambos contrajeron matrimonio, ella con un hombre, él con una mujer, matrimonios que perduraron juntos hasta al final. Bernard Shaw por su parte tuvo una amante por mas de 30 años, es por y para quen escribió Pigmalion, y allí están esas cartas diarias que son una maravilla, la cosa es así, compleja.
    Un gusto leerte, Selva

  2. Esto de las fiestas no me ha dejado tiempo para ver el blog y ahora me encuentro con este comentario, extenso e interesante.
    Por supuesto que hay mujeres que esperan ser “Liberadas”por el hombre,pero esa no es la cuestión, lo verdaderamente importante es conseguir la igualdad en leyes y de ahí ir caminando en igualdad, ¿.difícil? ya lo creo, pero imprescindible si queremos llegar a esa igualdad y respeto que tanto se necesita.
    Gracias por pasarte por mi blog, espero ver más comentarios tuyos.
    Un saludo
    Teresa

  3. Quede con ganas, Teresa de dejar comentario en esta entrada tuya sobre una de mis escritoras predilectas. Este libro es de cabecera, y para mí, en algunos momentos me sigue pareciendo reciente. Las mujeres siguen haciendo muchas cosas a la vez, y no es que puedan hacerlo,…es que no les queda otra. Todavía hay mucho que hacer y tenemos que permitir que ellos se acerquen y compartan responsabilidades que aún se piensan de mujeres…¡¡no hay ningún gen que determine que estamos echas para coger la fregona, para ir al dentista con el/la niña/o (y ser nosotras quienes faltamos al trabajo)…en fin…creo que me entiendes.

    Seguimos trabajando por la igualdad de derechos que algunos, aunque escritos, no se hacen visibles…y las mujeres con las que trabajo, ni imaginas lo lejos que están de sentirse iguales a ellos…sus parejas…”sus amigos”…en fin…mucho aún que hacer.

    Un beso enorme y Feliz Año 2017…lleno de lecturas interesantes y atrayentes. (Me gusta como tienes el blog)

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