Viento del este, viento del oeste de Pearl S. Buck

He vuelto a releer este libro que, cuando yo era una jovencita me lo leí y me atrajo desde la primera página. La conmovedora historia de Kwei-Lan me quedó grabada, esa cultura milenaria donde las mujeres estaban al servicio del hombre absolutamente,  que les vendaban los pies, en aras de la belleza y tantas y tantas historias que mantenían a las mujeres sometidas por leyes ancestrales.

Siempre y en todo te he instruido en la necesidad de someterte como una flor se somete a la lluvia y al sol. Pensando en tu marido te enseñé como debes ataviarte, cómo se habla con los ojos y la expresión, pero eso lo comprenderás por ti misma cuando llegue el momento de quedarte a solas con él.

Ahora vuelvo a engancharme a esta historia, pero con ojos más críticos ante las desigualdades de las mujeres ante los hombres, este problema que sigue siendo una lacra en nuestra cultura, en China a principio del siglo XX, esa es la fecha que más o menos la  sitúan, era verdaderamente bárbara.

Conoces el arte de tocar el arpa, ese venerable instrumento cuyas cuerdas han vibrado bajo los dedos de muchas generaciones de nuestras mujeres para deleitar a sus señores. Tus dedos son ágiles, hija mía, y tienes las uñas largas.

Nada más nacer, Kwei-Lan, en una familia acaudalada del centro de China, la prometen en matrimonio con el hijo de unos amigos de la familia. Cuando cumple 17 años, la boda se aproxima y su madre le da los consejos habituales a una joven que tiene que ser una fiel mujer a las ordenes de su marido.

Así me encuentro bastante hermosa y dispuesta para recibir a mi marido. Pero en el instante en que sus ojos se fijan en mí, comprendo que no observa ni mis labios ni mis cejas. Los pensamientos de mi esposo vagan por la tierra, por los mares, por todas partes, excepto donde yo estoy esperándole.

Pero el que será su marido ha recibido una educación muy diferente a ella. Él se marchó a EE.UU para hacer la carrera de médico y vuelve para casarse y así cumplir la promesa que sus padres hicieron cuando nacieron.

No es posible que tú sientas atracción por mi, a quien ves por primera vez, como yo a ti. ¿Acaso no te han obligado, como a mí? Hasta ahora no hemos podido hacer nada, pero a partir de este momento en que nos encontramos solos, podríamos organizar nuestra existencia a nuestro gusto.

El choque cultural  de estas dos personas es el motivo de esta historia que la protagonista nos cuenta en primera persona con una dulzura que no me ha dejado indiferente.

Aquella noche me quité asqueada los collares de jade y los vestidos de seda. Empezaba a comprender que todo lo que me habían enseñado era falso; mi marido no era hombre que se pudiese seducir alegrándole los sentidos con flores y perfumes o con una pipa de opio. La belleza física no bastaba; debía seguir otro camino si quería triunfar. Y recordé las palabras que pronunciara mi madre, con el rostro vuelto hacia la pared, “Los tiempos han cambiado”.

El relato de la vida en su casa, donde su madre convive con las tres concubinas de su padre, la educación que se les da a las mujeres, siempre por debajo de un hombre, el choque cultural con su marido, que ni ella entiende ni él acepta, nos lleva a lo largo de esta novela a entender o, mejor, a conocer esa china ancestral de costumbres terribles para las mujeres.

Me siento la hija de una casa patriarcal china, donde todo es viejo: los trajes, los muebles, las relaciones. ¡Casa tranquila y segura, a la sombra de las viejas paredes entre las cuales se como y vive bien!

Y hete aquí que, por contraste, se me aparece  la imagen de mi esposo sentado solo ante la mesa en la casa extranjera, vestido a la manera occidental y exótico en sus modales. cómo adaptarme a su vida? Él no tenía necesidad de mí…

Pearl Buck, es una escritora estadounidense, pero a los tres meses se fue a vivir a China con sus padres misioneros, allí vivió más de cuarenta años, y su conocimiento de las costumbres en esa sociedad que le tocó vivir son contundentes. Ganó el premio Nobel de literatura en 1938.  Escribió más de 85 obras, tanto novela, como teatro y ensayo.

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