Stoner de John Williams

La vida de un hombre honesto

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Sonia, ya me ha recomendado dos libros, este que traigo aquí y “Sidra para Rosie” y los dos han sido un acierto. Me encanta encontrar estas lecturas que, de otra forma, sería difícil dar con ellas. Son pequeñas joyas de la literatura que cuando caen en tus manos, hacen las delicias del lector, en este caso de la lectora.

Los ojos de Sloane regresaron a William Stoner y dijo secamente: “El señor Shakespeare le habla a través de trescientos años señor Stoner ¿le escucha?

Una historia corriente, la vida sencilla de un hombre, William Stoner,  hijo único de una familia de agricultores en Missouri.  Sus padres, con mucho esfuerzo, lo envían a estudiar a la Universidad para que haga una carrera acorde con el trabajo que le esperaba en las tierras de sus padres.

William se dio cuenta de que por unos instantes había estado conteniendo el aliento. Lo expulsó suavemente, siendo entonces consciente de la ropa moviéndose sobre el cuerpo mientras el aliento le salía de los pulmones.

Pero, sus padres no contaban con que en esa universidad, William descubre  la literatura y eso le hará cambiar toda su vida. Deja los estudios de agricultura y, engañando a sus padres, comienza la carrera de literatura. Ahí va a descubrir a los grandes escritores y su vida se enriquece de tal manera que ya no dejará este aprendizaje.

En un año aprendió griego y latín y lo suficientemente bien como para leer textos sencillos. A veces se le enrojecían los ojos y le ardían por la tensión y la falta de sueño y se quedaba atónito por el recuerdo de aquella extraña figura, parda y pasiva como la tierra de la que había emergido. Pensaba en sus padres y le eran casi extraños como el chico que se había criado. Sentía por ellos una mezcla de piedad y amor distante.

Willian termina sus estudios, y obtiene una cátedra en la Universidad donde estudió. Conoce a una chica y se casa. La vida con su mujer no es nada feliz y él, hombre honesto, serio, trabajador y con una vida casi anodina, sigue su rutinaria vida, sin molestar a nadie, aceptando esa vida sin emociones.

A medida que la iba conociendo mejor, supo más de su infancia y advirtió que era la típica chica de la época y circunstancias. Había sido educada bajo la premisa de ser protegida de los graves incidentes que la vida pudiera poner en su camino, así como la de que no tenía otra misión que  ser elegante y cómplice consumada de dicha protección, esto constituía una obligación sagrada.

Tienen una hija, Edith, que hace las delicias del padre. Toda la historia es lineal, a veces te dan ganas de cimbrear a este hombre gris, que no se queja de nada, que su vida entera está dedicada a la literaturas; es ahí donde él encuentra la luz de su vida

Edith nunca les vio intercambiar el calor espontáneo del enfado o del amor. El enfado consistía en días de silencio cortés y el amor en una palabra de cariño cortés. Siendo sólo una niña la soledad fue una de las primeras circunstancias de su vida.

 Contado así, parece que no te dan ganas de leer esta historia, pero la magia está en cómo nos va describiendo, el escritor, a cada uno de estos personajes, sus vidas, sus penas y sus pequeñas glorias, sus frustraciones, y sus pequeñas alegrías, que de vez en cuando la vida les da.

Una tarde de primavera de 1927, William Stoner llegó tarde a casa. El aroma de las flores nacientes flotaba mezclado en el cálido aire húmedo, los grillos cantaban en las sombras, a lo lejos un automóvil levantaba polvo y lo mandaba con estrépito al silencio, organizando un alboroto. Caminaba tranquilo víctima de la somnolencia de la nueva estación, perplejo por los pequeños brotes verdes que crecían a la sombra de arbustos y árboles.

Yo la he disfrutado enormemente, parece que es una novela muy aplaudida pero poco conocida, así que aquí está por si alguien quiere disfrutar de una buena lectura.

Y había querido ser profesor, y lo fue, aunque sabía, siempre lo supo, que durante la mayor parte de su vida había sido uno cualquiera. Había soñado con un tipo de integridad, un tipo de pureza cabal, había hallado compromiso y la desviación violenta de la trivialidad. Se había concedido la sabiduría y al cabo de largos años había encontrado ignorancia. ¿Y qué más? pensó. ¿qué más?

John Williams, escritor americano, nació en una pequeña ciudad texana en 1922 y muere en 1994. Fue profesor de la universidad de Missouri y es muy conocido por esta Novela y por “Los hijos del Cesar”.

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