La buena reputación, de Ignacio Martínez Pisón

Una familia en

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Estando en Barbate, celebré con mis amigas mi cumpleaños, nos fuimos a cenar a un lugar que ya conocíamos y que nos encanta, un lugar sencillo, muy limpio y con una comida extraordinaria además de un precio inmejorable, no se podía pedir más.

Mis amigas me regalaron este libro, “La buena reputación”. Yo no he leído nada de este escritor aunque siempre lo tenía pendiente, Ignacio Martínez Pisón, lo he seguido en su trayectoria pero sus libros no me habían llegado, ahora ha sido el momento de descubrirlo, así que siempre es una grata sorpresa el  regalo de un libro que te abre una puerta para conocer nuevas historias. Con esta novela recibió el premio Nacional de Narrativa en el año 2015.

Me ha gustado mucho como describe la vida cotidiana de un matrimonio, Samuel, judio, y Mercedes, nacida en Aragón, en la Melilla de los años cuarenta. Un matrimonio normal con dos hijas, Mirian y Sara, con una vida tranquila pero con un horizonte algo incierto, era el tiempo de la descolonización de Marruecos y el final del protectorado.

Desde el principio había quedado claro que la casa se regía por el calendario católico, y la única excepción que se consentía era la celebración de Rosh Hashaná, el año nuevo hebreo. A Mercedes le parecía bien porque la alternativa habría sido celebrar Yon Kippur, la más solemne de las festividades judías, algo de lo que no quería ni oír hablar.

Samuel, un hombre bien visto en la sociedad de Melilla, dedicado a negocios varios, a su familia y viendo con preocupación el futuro de sus hijas; siempre amable y buscando la aceptación de la sociedad donde vivía. Él como judío ayudó a la repatriación de los judios que se habían instalado en el norte de África y ahora con la descolonización querían volver a su tierra, Israel, Samuel ayudó en esos trámites.

¿Se encuentra bien?

Asintió con la cabeza. De los cuatro o cinco bebés que la tarde anterior había ayudado a embarcar en brazos de sus madres ¿Cuál sería ese? ¿El que no paraba de toser? ¿El que decía adiós con la manita? ¿Alguno de los que estuvieron todo el rato durmiendo?

La novela sigue mansamente por varios cauces, la familia, las hijas, Samuel y sus negocios. Martínez Pisón, nos invita a seguir a esta familia en sus avatares diarios y haciéndonos partícipes de esa vida nada llamativa, más bien, normal con los conflictos habituales. Melilla se les quedaba estrecha y deciden volver a la península.

La familia se instala en Zaragoza de donde era oriunda Mercedes. Allí la familia va viviendo paralela a esa España en color gris que se despereza poco a poco, donde las hijas crecen y la historia se ensancha a través de ellas y de los hijos de ellas.

Ya digo, una lectura mansa, pero que no dejas de leer para saber que les va pasando, a las hijas y al final a los nietos. Las herencias de una vida, los conflictos con las hijas, las pasiones de cada uno de ellos, pero que ninguno se sale de esa vida bien estructurada de la España de la primera mitad del siglo.

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