EL ASEDIO DE TROYA. Theodor Kallifatides

Sigo disfrutando la lectura de los libros de este escritor griego, afincado en Suecia hace más de cincuenta años. Un disfrute y una grata sorpresa, me encanta descubrir nuevos escritores y si una amiga no me hubiera regalado su pequeño libro, “Otra vida por vivir”, creo que no hubiera llegado a conocerlo.

“ Tenía quince años y estaba enamorado de mi profesora. Corría el año 1945, comienzos de abril. Mi aldea llevaba ocupada por el ejército alemán desde 1941, igual que toda Grecia. Durante esos años la escuela no funcionaba. Los dos maestros, uno de los cuales era mi padre, habían sido cesados por los alemanes y no vino ningún sustituto”.

Nunca pude leerme la Iliada, no sé porqué pero no lo hice y tenía pendiente leerla algún día. Bueno, pues este libro me allanó el terreno y me he leído la Iliada de una forma diferente, muy amena y deliciosa, porque esto es lo que hace Theodor con este libro.

“ Se dice que el diablo tiene muchas piernas, pero que las Moiras, diosas del destino,tienen más. Un día Menéalo recibió la visita de Paris, hijo de Príamo, Rey de Troya. Ambos reyes se conocían, por lo que era evidente que había que acoger a Paris. Este declaró que su nave había quedado gravemente dañada por una tormenta junto al sonado cabo de Malea y se había visto obligado a abandonarla. Ninguno de los dos podía imaginar las consecuencias que desataría esta visita”.

La historia empieza en un pueblito griego a finales de la Segunda Guerra Mundial, allí entre bombas de los alemanes, una maestra corre con sus siete alumnos y alumnas al refugio y mientras caen bombas, a ella se le ocurre decirles a su alumnado, si querían escuchar una historia, “ La guerra de Troya”. Así empieza esta fantástica historia.

Juntos pasaban noche tras noche. Una cosa llevó a la otra y, un buen día, Helena agarró su dote y una considerable parte de su fastuoso ajuar y se marchó con Paris. Fue el principio de una guerra que duraría diez años”.

Cuando termina el bombardeo la maestra deja en suspenso esta historia y emplaza a sus alumnos y alumnas a que al día siguiente seguirán conociendo todo este relato épico que, Homero, escribió hace muchos siglos.

La maestra realizó una pausa y aspiro profundamente, como si hubiera estado aguantando la respiración mientras contaba la historia. Avanzó hasta la entrada de la gruta y echó un vistazo afuera”.

Se han calmado las cosas. Podéis ir a casa. Mañana seguimos.

Paris, troyano, se lleva a Helena, la mujer de Menelao, rey de los aqueos y así empieza la guerra que duró años y que se mataron unos a otros con tanta brutalidad y crueldad que a veces se hace duro leerlo.Todos los héroes cayeron. Homero escribió un alegato contra la guerra, nadie ganó, todos perdieron.

Sé que mi sangre también habrá de teñir de rojo esta tierra. Mis padres tampoco me recibirán de vuelta a casa. Pero no habré de enterrarte sin antes quitarle la vida a tu asesino, Hector. Y no solo eso. Ante tu pira funeraria degollaré a doce jóvenes troyanos, inocentes o culpables, de las mejores familias de la ciudad. Entretanto yacerás junto a nuestras naves, allí donde puedas escuchar el mar y tu mujer pueda venir a llorar tu muerte”.

La maestra sigue día a día contándoles esta maravillosa y dura historia, entrelazada con lo que el pueblo estaba viviendo. Otra guerra en otro tiempo, pero con las mismas consecuencias. Muerte y devastación por todos sitios.

“ A lo lejos vieron a los ejércitos abalanzarse uno contra otro bajo la temprana luz del día. El polvo se arremolinaba, los callos relinchaban, la infantería gritaba. Aquiles iba al frente de todos los aqueos, ansioso por vengar la muerte de Patroclo. Hector se mantenía entre los suyos. El instante en que los dos ejércitos se atacaron fue espantoso. El aire se llenó de ruido. Metal contra metal, hombre contra hombre, vida contra vida”.

La batalla final es espectacular y eso que Homero era ciego, o sea que él no vio ninguna batalla, pero la describió como si lo hubiera visto.

Helena los había humillado al marcharse con el bello Paris. De haberse quedado en casa, en Esparta, la habrían matado a pedradas o, si hubieran querido apiadarse, simplemente la habrían degollado. Hay un tipo de vergüenza que solo la sangre puede purgar, pensaba la gente. Los troyanos eran de carácter más moderado. Las mujeres disfrutaban de la misma libertad que los hombres”.

Héctor, Agamenón, Patroclo, Aquiles, Ulises, un sin fin de nombres que a todos nos suenan y que en esta historia cobran su lugar en el mundo. Una historia tremenda, donde la guerra era una forma de limpiar el honor, y las mujeres siempre como trofeos de esos hombres que peleaban sin descanso.

Varios días necesitaron los aqueos para destruir la ciudad entera, la redujeron a ruinas, y solo se veía a Hécuba, que deambulaba por las calles desiertas de la ciudad y entonaba cantos de duelo”.

Antro acá fue obligada a acompañar al hijo de Aquiles. Ulises emprendió su viaje hacia la isla de Ìtaca. Agamenón fue asesinado por su mujer al llegar a casa. Todo esto a Homero le daba igual. Él quería hablar de una sola cosa: de que la guerra es fuente de lágrimas y de que en ella no hay vencedores”

Un alegato contra la guerra. Una delicia, yo he disfrutado enormemente este libro y sobre todo que por fin me he leído la Iliada.

Una respuesta a “EL ASEDIO DE TROYA. Theodor Kallifatides

  1. Muchas gracias, Teresa. Por favor, no te canses nunca de seguir haciendo estas preciosas recomendaciones. Theodor es un gran descubrimiento.
    Abrazo.
    Rafael Cabanillas

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