Cervantes se pasea por el Congreso de los Diputados

Caminos cervantinos

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Me ha encantado ver que el Congreso de los Diputados haya abierto sus puertas a la cultura en el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.

He disfrutado como niña chica con este vídeo, me he sentido orgullosa de ser manchega y colaborar en lo que puedo a difundir  esta maravillosa obra.

Patty y yo en los molinos
Patty y yo en los molinos

Me ha gustado ver el Congreso lleno de sonrisas, lleno de cultura, parecía que todo funcionaba perfectamente; eso es lo que tiene la cultura, hace que todo se dulcifique, que todo fluya y que todos aprendamos algo, eso espero de la gente que haya escuchado este ratito lleno de mensajes y buenas vibraciones.

Tengo que decir que haber leído El Quijote me produjo tranquilidad, era como algo pendiente que tenía hace años y cuando lo lees, piensas que debes volver a esa lectura porque te has quedado con menos de la mitad de lo que Cervantes nos transmite. Así que tengo pendiente volver a esas páginas que tanto me emocionaron y tanto aprendí.

Agustín y yo leyendo el Quijote
Agustín y yo leyendo el Quijote

Creo que he aprendido a amar mi tierra, La Mancha, más si cabe, después de esta lectura. Viajar por estas tierras como Azorín hizo hace más de un siglo, con un pequeño Quijote en la mano hace las delicias de mis amigos que vienen allende los mares. Llegar al Toboso y respirar ese sosegado silencio que tan perfectamente relataba Cervantes a su llegada, encierra todo un misterio.

Molinos en Campo de Criptana
Molinos en Campo de Criptana

Un atardecer en el cerro de los molinos de Campo de Criptana es inigualable, y allí delante de esos gigantes leer el conocido pasaje de la pelea de Don Quijote contra esos gigantones no tiene precio.

Visitar Argamasilla de Alba, llena de referentes cervantinos, La Cueva de Medrano, la Botica de los académicos el retrato de D. Rodrigo Pacheco, donde dicen que Cervantes se inspiró para hacer su personaje más célebre, Don Quijote.

El Toboso
El Toboso

Desayunar un buen café con una rica flor en la Venta de Puerto Lápice, os aseguro que es una experiencia, allí está el de “la triste figura” velando armas, y contemplar este paisaje manchego a través de la portada abierta al campo no tiene igual.

Hay muchos rincones cervantinos en nuestra Mancha, es un gran escenario de una gran obra y desde aquí yo invito a la gente que recorra esos caminos, no le decepcionarán.

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En un lugar de la Mancha, Argamasilla de Alba

Viaje a Argamasilla de Alba

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Asisto desde hace dos cursos a la Universidad de Mayores “José Saramago” de mi ciudad, donde por un módico precio podemos asistir los mayores de 60 años, tres días por semana, a las clases de estos cursos. Historia, Literatura, Música, Derecho, Economía y algunas asignaturas más.

Además de esto programamos de vez en cuando unas excursiones o visitas guiadas a lugares de nuestra provincia, siempre es un placer poder conocer algún lugar que no conocemos o que un profesor, dedicándonos su tiempo, nos acompañe a explicarnos el lugar que hayamos elegido.

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Este viernes lluvioso, nos hemos montado en el autobús, unos cuarenta alumnos y alumnas, y nos hemos marchado a conocer la Cooperativa más grande de Europa “Virgen de la Viñas” en Tomelloso. La señora que nos ha acompañado nos decía que el volumen de kilos de uvas que recogen en una cosecha es de 200 millones de kilos. Así te explicas esas llanuras inmensas llenas de viñedos y salpicadas por casitas blancas o “bombos” que a lo largo de muchos kilómetros nos encontramos antes de llegar a Tomelloso.

Después de comer nos hemos ido a Argamasilla de Alba, donde según dicen Cervantes estuvo preso en una celda y allí, en su soledad, fraguó en su cabeza la novela más importante en lengua castellana. D. Quijote de La Mancha.

“¿Qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?”.

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Este año estamos celebrando los cuatro siglos de la muerte de Miguel de Cervantes, todos los manchegos deberíamos conocer en profundidad este libro, que yo quedé prendada cuando lo pude leer de principio a fin, algo importante para mí, es como haber hecho algo que estaba pendiente en mi cabeza y que tenía que realizarlo. Es lo mejor que he leído en mi vida.

Y yo permanezco silencioso un rato, sin saber que decir ni cómo justificar mi audacia; mas D. Luis añade al momento que yo estoy convencido de que D. Quijote vivió en Argamasilla de Alba, y todos entonces me miran con una profunda gratitud, con un intenso reconocimiento. Y todos charlamos como viejos amigos. ¿No os agradaría a vosotros esto? Don Carlos lee y relee a todas horas el Quijote. Don Juan Alonso, tan parco, tan mesurado, de tan sólido juicio, ha escudriñado, en busca de datos sobre Cervantes, los más diminutos papeles del archivo; Don Luis cita, con menudos detalles,  los más insignificantes parajes que recorría el caballero insigne. Y Don Candido y Don Francisco traen a cada momento a colación largos párrafos del gran libro. Un hálito de arte, de patriotismo, se cierne en esta clara estancia en esta hora, entre estas viajas figuras de hidalgos castellanos. Fuera, allí cerca, a dos pasos de la ventana, a flor de tierra, el noble Guadiana se desliza manso, callado, transparente…

(Azorín de su libro “La ruta de D. Quijote”)

Así que acercarnos a Argamasilla de Alba ha sido todo un placer, a pesar de esa lluvia insistente que ha dejado  los campos regados, qué falta hacía.

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La Botica de los Académicos, una pequeña puerta en una esquina de la plaza, esconde una pequeña botica y su rebotica donde los académicos se reunían a charlar del libro de Cervantes, del ingenioso hidalgo, allí iba Azorín a principio del siglo XX para escribir sobre La Ruta del Quijote.

Yo no he conocido jamás hombres más discretos, más amables, más sencillos que estos buenos hidalgos don Cándido, don Luis, don Francisco, don Juan Alfonso y don Carlos. Cervantes, al final de la primera parte de su libro, habla de los académicos de Argamasilla; don Cándido, D. Luis, don Francisco, don Juan Alfonso y don Carlos pueden ser considerados como los actuales académicos de Argamasilla. Son las diez de la mañana; yo me voy a casa de don Cándido. Don Cándido es clérigo; don Cándido tiene una casa amplia, clara, nueva y limpia; en el centro hay un patio con un zócalo de relucientes azulejos; todo corre en torno a la galería. Y cuando he subido por unas escaleras fregadas y refregadas por la aljofifa, yo entro en el comedor.

( La ruta de D. Quijote, Azorín)

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Nuestra tierra es el escenario vivo de ese inmenso libro, aquí está la esencia de los paisajes que recorrían sin denuedo D. Quijote y Sancho Panza su fiel escudero; aquí están los personajes, tantos Sanchos y tantos Quijotes y Dulcineas; aquí una venta y allí unos molinos. Maravillosos lugares que cuando se descubren no se olvidan.

Yo tengo una ruta que la enseño a todos los amigos cuando vienen a mi casa. Más de veinte años que la hago y siempre es diferente. Me viene a la memoria lo que me decía mi madre, cuando leían el Quijote, ella en voz alta y mi padre la escuchaba, una y otra vez, yo les pregunté por qué lo leían tantas veces y la respuesta era que cada vez que lo leían era un libro nuevo. Pues eso pasa con esta ruta, siempre es diferente: Puerto Lápice y su Venta, Campo de Criptana y sus molinos, El Toboso y su “sosegado silencio”, esta ruta es para mí un lujo y teniéndola al alcance de la mano no la visitamos las veces que se merece.

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Ayer en Argamasilla de Alba yo respiré ese ambiente cervantino, el cuadro de D. Rodrigo de Pacheco,  la cueva de Medrano, esa cueva desprovista de todo, una simple mesa y una silla, las paredes blancas y sin embargo desprenden una magia especial.

Cuando llegué a casa me encontré con este precioso artículo en el diario Lanza.

Rubén Darío en La Mancha

El 6 de febrero de 1916, con sólo 49 años, murió Rubén Darío. Hace pues unos días que se conmemoró el Primer Centenario de su muerte. El autor de Azul fue un ilustre manchego en el sentido al que se refería Carlos Fuentes :”somos habitantes de La Mancha los que hablamos el idioma de Cervantes a uno u otro lado de la mar océano. Somos los escuderos de Don Quijote”.
 En 1905, el año en el que el autor  modernista publicó Cantos de vida y esperanza, el poeta nicaragüense, diplomático al servicio de su patria, viajó a España con motivo de una disputa territorial con Honduras. Esta estancia en Madrid coincidió con la celebración en  nuestro país del III Centenario de la publicación de El Quijote.

Alguien dijo que la vida sin ensueños y sin imaginación no es vida.

Un intenso viaje a Marrakech

Viaje a Marrakech

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Llevo años queriendo viajar a Marrakech, las imágenes de la plaza, con un nombre casi impronunciable para mí, “Dejmaa El Fna”, me atraía particularmente. Recuerdo cuando recibió el título de Patrimonio Intangible de la Humanidad, gracias al empeño del escritor español afincado en esta ciudad, Juan Goytisolo.

Como los deseos, tarde o temprano llegan, esta vez llegaron por parte de unos queridos amigos Blanca y Felix, que nos propusieron este viajecito y allí que nos fuimos.

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Llegamos, mis amigos y yo, muy tarde sobre las 11 de la noche y la impresión no fue muy buena. El taxi nos dejó bastante lejos de nuestro”riad”, que estaba muy cerquita de la plaza, pero tuvimos que ir andando un buen trecho; calles estrechas con poca luz, calles llena de vendedores, callejuelas solitarias, hasta llegar al “riad”, cuando entramos, es como traspasar una puerta de un mundo a otro.

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Salimos a cenar sobre las doce de la noche, aún quedaban barecitos abiertos y gente tomando algo, nos sentamos y pedimos unas brochetas que nos las  cobraron bien, es lo que tiene esto de ser turistas, que si no te das cuenta te sablean en un pis pas. Nos quedamos viendo como van recogiendo todo para dejar la plaza limpia para, al día siguiente, volver a colocar todo en el mismo sitio. Parece que un día tras otro las cosas siguen en el mismo lugar y de la misma forma.

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La visión de esta plaza por la noche es magia pura, a lo largo del día va cambiando y el encanto permanece, pero al caer el sol es un espectáculo viviente. Y este espectáculo no es el fin de semana, esto ocurre todos los días del año.

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La Plaza es inmensa sin una forma que yo pueda explicar, pero eso es lo de menos. Está rodeada de Cafés con terrazas para poder ver ese espectáculo, con un rico té con hierbabuena, escuchar el ruido de la gente, la música de los diversos grupos que cantan y bailan sin parar y a todo eso se añade la llamada al rezo desde la mezquita Koutoubia, la más importante de la ciudad, o las otras que están cerca de la plaza.

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Esta plaza no sería nada sin sus gentes, aguadores con sus trajes llamativos, las mujeres que te pintan con” henna” las manos, los encantadores de serpientes, el hombrecillo viejo sentado en un taburete con un pequeño instrumento, los cuenta-cuentos, los puestos que te venden zumos de frutas recién exprimidas, y en el centro los puestos de comida que te ofrecen las brochetas o pescado allí mismo.

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Además de la plaza hicimos un recorrido por los principales monumentos de la ciudad. La Madersa ben Jossef, o Madrasa precioso edificio que recuerda a la Alhambra, donde vinieron a estudiar más de 900 chicos, que además del Corán recibían estudios superiores.

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Visitamos las tumbas Saadies, XVI donde reposan los restos de la dinastía Saadies, el Sultán Ahmad al-Masur ( El Creador).

La muralla que rodea toda la medina, tiene una longitud de 19 kilómetros, toda de adobe con el color de la arena del desierto, construida  en el siglo XII, esta preciosa muralla deja la ciudad antigua, La Medina, dentro de ella y al otro lado de la muralla la ciudad nueva, que no tiene que ver nada una con otra.

Una tarde pasamos por los Jardines Majorelle, conocidos como de Yves Siant Laurent, al lado del palmeral, el pintor francés Jacques Majorelle construyó allí su casa enamorado de la luz de Marrakech y se rodeó de este precioso jardín.

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En 1980 al modisto Ives Saint Laurent compró esta casa y se instala allí con su pareja, hasta su muerte en 2008.

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Ya no nos quedaba casi tiempo, pero la ultima mañana nos dedicamos al zoco, uno de los más grandes de todo Marruecos, compras y paseos sosegados, nos encantó, porque fue una mañana llena de color y de olores, de paseo por callejuelas llenas de tiendas, más de 2.600, artesanos de la piel, del cuero, tiendas de babuchas de intensos colores, alfombras maravillosas, y cuando ya no podíamos más, encontramos una bonita terraza para sentarnos con un zumo de frutas a contemplar el devenir de la gente.

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Y ya nos despedíamos de esta mágica ciudad, nos fuimos con una sonrisa en la cara, pero creo que todos nos íbamos con una gran nostalgia.

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Trafalgar, Benito Pérez Galdós

La Batalla de Trafalgar

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Faro del cabo de Trafalgar

En el puente de la Constitución nos fuimos cuatro amigas a la casa de una de ellas, en Barbate; siempre es un placer pasar unos días con buenas amigas y en Cadiz, una de las provincias que más me gusta, por su clima, sus playas, por su comida, por su luz y por tantas cosas que ofrece esta parte del sur de España.

Yo creí también que las cuestiones que España tenía con Francia o con Inglaterra era siempre porque alguna de estas naciones querían quitarnos algo, en lo cual no iba del todo desencaminado. Parecíame, por tanto, tan legítima la defensa como brutal la agresión; y como había oído decir que la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria.

El tiempo nos acompañó, nada de aire en este invierno que parece una larga primavera cálida; así salimos a recorrer los alrededores, Vejer, Caños de Meca, Zahara de los Atunes el faro de Trafalgar y Cadiz.

Cuando leí de nuevo este libro de Benito Pérez Galdós, recordé cuando en el bachiller nos mandaban leerlo y a mí no me gustaba  nada, eso de los Episodios Nacionales me sonaba a algo viejuno.

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Nada que ver en esta segunda lectura donde descubrí un Benito Pérez Galdós maravilloso, con ese humor andaluz aunque él nació en Canarias.

Disipose por un momento la densa penumbra, ¡pero de qué manera tan terrible! Detonación espantosa, más fuerte que la de los mil cañones de la escuadra disparando a un tiempo, paralizó todo, produciendo general terror. 

Ahí mismo en las costas gaditanas, se dirimió la gran batalla entre las flotas franco-española e Inglesa el 21 de octubre de 1805.

Vino la noche, y con ella aumentó la gravedad y el horror de nuestra situación. Parecía que la Naturaleza había de sernos propicia después de tantas desgracias; pero, por el contrario desencadenáronse con furia los elementos, como si el cielo creyera que aún no eran bastante grande el número de nuestras desdichas.  

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El 21 de octubre comienza la batalla. En el horizonte aparecen treinta y tres barcos ingleses. Muchos barcos  son apresados y entre ellos el Santísima Trinidad, que ha quedado tan maltrecho que tendrá que ser abandonado a toda prisa.

Eran las doce menos cuarto el terrible instante se aproximaba. La ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi espíritu, pues atento a los movimientos del navío en que se decía estaba Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.

Galdós nos cuenta en boca de un joven, Gabriel, esta tremenda parte de la historia naval española; él con su mirada ingenua nos cuenta con cierta sorna esta batalla y nos hace partícipe de sus reflexiones.

Cuando advertí  el gozo y la satisfacción que les causaba haber apresado al más grande y glorioso barco que hasta entonces surcó los mares, pensé que también ellos tendrían su patria querida, que ésta le habría confiado la defensa de su honor; me pareció que en aquella tierra, para mí misteriosa, que se llamaba Inglaterra, habían de existir, como es España, muchas gentes honradas, un rey paternal y las madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos, los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogarían a Dios que les concediera la victoria.

Termino recomendando una visita a este lugar mágico, dunas infinitas, playas inmensas de arenas finas, el mar azul, donde parece que nunca pasó nada, si además leéis, Trafalgar de Benito Pérez Galdos, hemos hecho algo magnífico.

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Frigilania, precioso pueblo en la sierra oriental de Málaga

He recorrido la parte oriental de la provincia de Málaga y algún pueblo de la provincia de Granada. No conocía esa parte y ha sido toda una sorpresa muy agradable; empezando por ese clima maravilloso que disfrutan todo el año, y ahora a finales de octubre es un placer poder disfrutar de esas temperaturas y ese sol radiante, sin dejar de lado el mar, que siempre te lo encuentras en cualquier rinconcito, los pueblos llenos de flores, la comida, en fin un paraíso.

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Playa de Nerja

Torre del Mar ha sido nuestra lugar de residencia y desde allí salíamos todos los días a conocer esa comarca. Nerja me pareció preciosa, hacía muchos años que yo estuve allí, pero casi no he reconocido esa población.” El Balcón de Europa”, dicen que Alfonso XII en una visita que hizo a Nerja se asomó y le puso ese nombre, muy acertado. Desde luego es un paseo precioso que termina con un espectacular balcón para contemplar el inmenso mar, a  ambos lados pequeñas calitas, en una de ellas se rodó lo mítica serie de “Verano azul”.

El balcón de Europa, Nerja

Seguimos recorriendo esa preciosa sierra salpicada de miles de casitas blancas rodeadas de árboles frutales por toda la sierra, mangos, chirimoyas, aguacates, con razón le llaman la costa tropical.

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Calle de Frigiliana

Un día fuimos a un pueblo llamado Frigiliana, allá arriba en la montaña parecía una mancha blanca que se derramaba por la ladera. Es uno de esos pueblos que tienen premios por su belleza, por el cuidado de sus vecinos para mantenerlo limpio y lleno de flores, una delicia pasear sus calles empinadas con grandes escalones; las casitas blanqueadas con primor, y las flores en ventanas, balcones y en cualquier rincón. Un pueblo para quedarse, sentarse en una de sus muchas terrazas y contemplar la puesta de sol.

Qué decir de un lugar cerca de Antequera  llamado  “El Torcal”, no sabría explicar que nos pareció al ver esas piedras de mil formas increíbles, es un lugar mágico y para los senderistas un lugar único.

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Acabamos con una visita a los dólmenes de Antequera, ahí están, a unos minutos de esa ciudad, impresionantes  mirando a la montaña que tienen enfrente, “la roca de los enamorados” sus miles de años no los han doblegado. Por cierto este año compiten con otros monumentos para obtener el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad.

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Viajar siempre es una sorpresa continua, siempre descubres cosas que no esperabas.

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Frigiliana

Un precioso viaje con mis amigos mexicanos

Urueña, la Villa del Libro

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Urueña
Urueña, Villa del libro.

Hace unos días llegaron a España, Rafa y Patty, mis queridos amigos mexicanos. Cuando yo viajo a México ellos son los que me acompañan para conocer ese precioso país, y ahora soy yo la que les acompaña en este viaje.

Salimos de Madrid en coche y de un tirón llegamos a Tordesillas y Urueña. Paramos en Tordesillas que no nos gustó casi nada, no sé si por esa aprensión que tenemos a los que no nos gusta que martiricen a los animales o porque realmente no es muy interesante. La parte histórica, que es abundante, la tienen un poco abandonada. Allí murió Felipe el Hermoso y allí estuvo Juana la Loca, allí se firmo El Tratado de Tordesillas y desgraciadamente todo esto pasa de puntillas y se conoce este pueblo por la brutalidad que cada año nos ofrece. Una pena.

Monumento a Juana la Loca. Tordesillas
Monumento a Juana la Loca. Tordesillas

Seguimos camino a Urueña, “La Villa del Libro”, a escasos 30 km de Tordesillas, y qué diferencia. Había leído algo de este pueblo, y no nos defraudó. Precioso, pequeño, cuidado con esmero y lleno de librerías y de otras cosas curiosas. Tiene 180 habitantes y una muralla que la rodea como abrazándola para que todo quede dentro.

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La muralla es preciosa, puedes recorrer gran parte de ella y el paisaje que se divisa es un “mar de campos”. A la caída del sol nos fuimos a la muralla a contemplar ese espectáculo que recomiendo a cualquiera que vaya por allí.

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Las diversas librerías, museos, la casa de los cuentos, el museo de la música, la casa dedicada a Miguel Delibes, y todo un sin fin de tiendas dedicadas al libro y la escritura. Abren de jueves a domingo, nosotros llegamos un martes y no pudimos disfrutar de todo eso.

La casa de los cuentos
La casa de los cuentos

Pero un paseo sosegado por sus callejuelas nos hizo disfrutar un montón, las diversas puertas de la muralla, hacen las delicias de los visitantes.

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Desde luego es una joya. Nosotros dormimos en una casa rural en el mismo pueblo, y cenamos en un bar, muy bien montado con una terraza preciosa y la comida estupenda.

La casa de los cuentos
La casa de los cuentos
Señales por las calles
Señales por las calles

No se puede pedir más a este pequeño pueblo. Merece un fin de semana entero y no tienes tiempo de  aburrirte.

Entre la Torre del Homenaje y el Torreón del Peinador de la Anunciada, podemos contemplar una preciosa ermita del mismo nombre, construida en el siglo XI de estilo Románico Lombardo.

No fue mala elección esta primera parada, espero que mis amigos se lleven un buen recuerdo de esta pequeña villa.

4ª Etapa. Olveiroa-Cee

 

Ría de Cee
Ría de Cee

Nos despedimos de Olveiroa dando un  paseo, fotografiando esos preciosos hórreos que adornan el pueblo con una armonía silenciosa. Nos encantó conocer Olveiroa, uno de los lugares más bonitos del camino, aunque nos faltaba aún muchos kilómetros que recorrer y pueblitos que visitar.

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Ya las agujetas iban desapareciendo, el cuerpo se hace a las caminatas diarias y nos levantamos dispuestas a llegar a Cee y ver el mar por primera vez en este andar por Galicia.

Empezamos con una buena subida, no nos extrañaba y ninguna cuesta nos suponía un gran esfuerzo, ya somos unas campeonas, el haber superado los primeros tres días y estar empezando el cuarto nos da esa tranquilidad de saber que podemos terminar con lo que nos falta.

Se hace camino al andar
Se hace camino al andar

Al  finalizar la subida llegamos a la bifurcación del camino; a la derecha dirección Muxía y a la izquierda a Fisterra. Nosotras decidimos seguir a Fisterra para finalizar en Muxía. Paramos en una bonita oficina de información y a pocos kms encontramos un restaurante donde paramos a tomar un café y comprar unos bocadillos para la comida.

Ya con la alegría de haber tomado algo seguimos, nuestro camino. El paisaje, como siempre, verde intenso, ríos de aguas cristalinas, cruceiros maravillosos. Las subidas eran tremendas, pero íbamos a hacer una parada en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, para descansar y comer en el campo. Era un lugar con mesas y bancos, con la ermita a un lado, allí comimos a la sombra de un castaño y nos tumbamos en el suelo a descansar, era un placer estar allí a la sombra, pues el calor apretaba en esos momentos.

Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves
Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves

Seguimos caminando, eran las tres de la tarde y el calor era intenso, llegó un momento que nos quedamos casi sin agua en las botellas, pensando que encontraríamos algún lugar para reponer el agua, pero no fue así, lo pasamos un poco mal, pero ya cuando íbamos agotadas, Concha nos da una voz para decirnos que había una fuente. Una delicia, una fuente de agua potable cuando más nos hacía falta, descansamos un rato, rellenamos nuestras botellas y ya con otro aire seguimos.

La verdad es que esta etapa fue una de las más duras, el calor nos hizo mella, y la hora era la peor, nos retrasamos demasiado y el camino lo hicimos en el peor momento, nos animaba que ya no faltaba mucho.

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¡Por fin vimos el mar! allá a lo lejos pero era el mar, una alegría grande, ya no faltaba casi nada, pero la bajada que nos esperaba fue lo peor. Más de dos kms de bajada impresionante, piedra suelta, calor y cansancio, pero los bastones nos ayudaron a bajar despacio y sin caídas. La vista de Cee nos ayudaba a sobrellevar el cansancio y el mar nos llegaba cada vez mas cercano. Fue tremendo, el primer bar que encontramos en el pueblo paramos para descansar y tomar algo fresco, todos los caminantes que nos encontrábamos nos saludábamos diciendo: “vaya bajada”.

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Encontramos nuestro albergue frente al mar. Descansamos y nos dispusimos a dar una vuelta por el pueblo, el mar da una nueva vista a estos pueblos, nos encantaba. Cenamos en un buen restaurante y muy temprano nos fuimos a dormir.

Vistas desde nuestro albergue
Vistas desde nuestro albergue

Al día siguiente nos esperaba Fisterra