Capítulo X de D. Quijote de la Mancha

CAPÍTULO X

De los graciosos  razonamientos que pasaron entre D. Quijote y Sancho Panza su escudero

Y en este tiempo se había levantado Sancho Panza algo maltratado de los mozos de los frailes, y había estado atento a la batalla de su señor Don Quijote, y rogaba a Dios en su corazón fuese servido de darle victoria y que en ella ganase alguna ínsula de donde le hiciese gobernador, como se lo había prometido. Viendo, pues, ya acabada la pendencia, y que su amo volvía a subir sobre Rocinante, llegó a tenerle el estribo, y antes que subiese se hincó de rodillas delante de él, y asiéndole de la mano, se la besó y le dijo: sea vuestra merced servido, señor Don Quijote mío, de darme el gobierno de la ínsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado, que por grande que sea, yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado ínsulas en el mundo. A lo cual respondió Don Quijote: advertid, hermano Sancho, que esta aventura, y las a estas semejantes, no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza, o una oreja menos; tened paciencia, que aventuras se ofrecerán, donde no solamente os pueda hacer gobernador, sino más adelante. Agradecióselo mucho Sancho, y besándole otra vez la mano y la falda de la loriga, le ayudó a subir sobre Rocinante, y él subió sobre su asno, y comenzó a seguir a su señor, que a paso tirado, sin despedirse ni hablar más con las del coche, se entró por un bosque que allí junto estaba.

Una habitación propia de Virginia Woolf

Ensayo sobre las mujeres que querían ser escritoras

Tu voto:

 

Después de leer un precioso libros de Virginia Woolf, “Paseando por Londres” he seguido con esta escritora. Me encanta como escribe, tiene una forma muy directa y sobre todo clara en sus ideas.

Este libro está basado en dos conferencias que dio la escritora en 1928, sobre “La mujer y la novela”. Un ensayo sobre la mujer y la literatura aunque no se queda ahí solamente, sino que incide en la vida de la mujer al principio del siglo XX y su forma de relacionarse en general con el mundo que les rodeaba.

Conocido es el pensamiento feminista de esta escritora, y por eso ella estudia profundamente el tema de las mujeres y cualquier oficio que quisieran hacer, en este caso la escritura. Empieza el ensayo apuntando ideas un poco deshilachadas, hasta que enfoca el tema y el ensayo fluye.

Había dibujado una cara, una silueta. Eran la cara y la silueta del Profesor Von X entretenido en escribir su obra monumental titulada “La inferioridad mental, moral y física del sexo femenino”. Su expresión sugería que trabajaba bajo el efecto de una emoción que le hacía clavar la pluma en el papel, como si hubiese estado aplastando un insecto nocivo mientras escribía.

Por algún motivo todos aquellos libros, carecían de valor científico, habían sido escritos a la luz roja de la emoción, no a la luz blanca de la verdad. Por tanto debería devolverlos al mostrador.

Las mujeres han sufrido la mirada crítica de los hombres, aunque por otro lado las necesitan para ver la diferencia. Así explica Virginia Woolf esta situación.

Sea cual fuere su uso en las sociedades civilizadas los espejos son imprescindibles para toda acción violenta o heroica. Por eso, tanto Napoleón como Mussolini insisten tan marcadamente en la inferioridad de las mujeres, ya que si ellas no fueran inferiores, ellos cesarían de agrandarse. Así queda en parte explicado que a menudo las mujeres sean imprescindibles a los hombres.

Para escribir se necesita una habitación propia y un dinero que harían a las mujeres ser independientes, estas dos cosas eran las que carecían aquellas mujeres y por eso la dificultad y los graves escollos que tenían que sortear para poder escribir.

Las mujeres nunca disponían de media hora…que pudieran llamar suya. Siempre las interrumpían. De todos modos, debió de ser más fácil escribir prosa o novelas en tales condiciones que poemas o una obra de teatro. Requiere menos concentración. Jane Austen escribió así hasta el final de sus días. “Que pudiera realizar todo esto, escribe su sobrino en sus memorias, es sorprendente, pues no contaba con un despacho propio donde retirarse y la mayor parte de su trabajo debió de hacerlo en la sala de estar común, expuesta a toda clase de interrupciones”.

Este libro, que se publicó el 24 de octubre de 1929, lo leí hace mucho tiempo, ahora lo he retomado y la verdad es que lo he leído con gran placer. Pone encima de la mesa las dificultades que tenían las mujeres para poder hacer cualquier cosa, cualquier cosa fuera de lo  cotidiano, todo eran cortapisas y dificultades, por eso son tan extraordinarias algunas mujeres de aquella época que podían escribir y publicar.

Pero no le fueron otorgados, le fueron negados; y debemos aceptar el hecho de que estas buenas novelas, Villette, Emma, Cumbres borrascosas, Middlemarch, las escribieron mujeres sin más experiencia de la vida de la que podía entrar en la casa de un respetable sacerdote; que las escribieron además en la sala de estar común de esta respetable casa respetable y que estas mujeres eran tan pobres que no podían comparar más que unas cuantas manos de papel a la vez para escribir Cumbres borrascosas.

 

Felices fiestas y buenas lecturas 2016/2017. Poema de José Saramago

Un año más que se nos escapa entre los dedos, es cierto, cuando llegan estas fechas siempre reflexiono en que el tiempo vuela y que me hago mayor, ¡soy mayor!, irremediable. Pero cuando echas la vista atrás y miras la de cosas que has hecho en estos doce meses que han transcurrido, sonríes y te das cuenta que estos meses han sido muy intensos y llenos de cosas buenas y algunas muy tristes. ¡La vida!

Empecé el año viajando, con unos amigos, a Marrakech, precioso viaje lleno de emociones. La plaza Jemaa el Fna espléndido lugar que no me cansaba de admirar y observar sus cambios. No era igual por la mañana que por la noche, llena de gente y de vida. El zoco maravilloso lleno de colores y aromas, en fin que el año empezó de una manera muy especial.

Asisto a las clases de la Universidad para Mayores “José Saramago” en mi ciudad, además de ir a clase hacemos excursiones para conocer lugares de nuestra región, una de las que me gustaron mucho fue conocer La Motilla del Azuer, un yacimiento de la edad del Bronce, (2000 años a.c).

En mayo nos fuimos cuatro amigas al “Camino de Santiago”, recorrimos 120 km desde Gijón a Ribadeo, una experiencia que recomiendo a todos. Este camino me pareció precioso, Asturias es algo especial, sus pueblos, los paisajes maravillosos, la gente y la comida, hacen del camino una verdadera fiesta.

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Mi hijo César estuvo en Londres cuatro meses y al final de estos, me invitó a pasar cuatro días para conocer esa ciudad, además de recorrer los edificios emblemáticos, los museos, pasear por el río Támesis, y las calles más típicas londinenses. Estuvo muy bien hacer turismo con mi hijo.

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Llega el verano y mis nietos vienen por aquí a pasar unos días. Son días dedicados a ellos por entero, una delicia, se pasan el día en el patio de casa de la abuela y algún día nos vamos a casa de la tía Fátima a disfrutar de su patio.

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En julio nos fuimos una semana a Oporto. No conocía esta ciudad de Portugal, pero me encantó. Pasamos una semana sin parar de pasear por sus empinadas calles, de bajar al río Duero para cenar en sus múltiples barecitos, o visitar pueblos de alrededor. Una semana deliciosa.

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Este año mi hija Belén se trasladó a vivir a Toledo así que voy y vengo de vez en cuando a visitarlos y a la vez a pasear esa preciosa ciudad.

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A finales de septiembre mis amigos de Mexico me invitaron a pasar unos días en aquel país que tanto me gusta y que ya he ido varias veces. Con la excusa de ir al cumpleaños de Rafa, me quedé allí unos veinte días. Siempre es una delicia estar allí, mis amigos me cuidan y me pasean por todos lados, compartir con ellos cumpleaños o la fiesta de la Independencia de México, es compartir lo mejor de esa familia. Ademas de eso, conocí Puebla y Guadalajara y varios pueblitos mágicos que me encantan.20160830_193806

Pero este año también hemos despedido a mi hermana Mari Sol, no por esperado el desenlace, no ha sido triste, muy triste. La vida, como decía antes, tiene de todo, experiencias tristes y experiencias agradables, viajes, amistades, estudios, muchas lecturas, viajes, reuniones familiares,viajes cervantinos buenos ratos y malos ratos, pero aquí seguimos despidiendo este año y esperando que el próximo lo vivamos intensamente.

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Un poema precioso de José Saramago.

 

Listado de libros para Navidad

Listado de libros

Tu voto:

 

 

Ha sido un año de muchas y buenas lecturas, y como cada año aquí os dejo un listado de esos libros que vienen muy bien para regalo o para leerlos uno mismo.

El corazón de Ulises de Javier Reverte

Un viaje por Grecia, Turquía y Egipto buscando los lugares de los filósofos

Paseos por Londres de Virginia Woolf

Preciosa edición de este paseo por la Ciudad de Londres

Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza

Libro de buen humor para todas las edades

Sofía o el origen de todas las historias de  Rafik Schami 

Historias de un sirio que vuelve a su Damasco

A sangre fría de Truman Capote

Un clásico de novela negra

Sidra con Rosie de Laurie Lee

Emocionantes recuerdos del mismo escritor sobre su infancia.

Charlotte de David Foenkinos

Historia de una joven pintora en época de los nazis

Una letra femenina azul pálido de Franz Werfel

Una carta misteriosa en la Viena de principios de siglo XX

Y tantos que se me quedan en el tintero, espero que os gusten y que sirvan para animar a la gente a la lectura.

Felices fiestas.

El corazón de Ulises de Javier Reverte

Viaje al corazón de los filósofos

Tu voto:

 

Los libros de viajes tienen algo de evocador, a mi me encantan, junto dos pasiones, la lectura y viajar; en éste, Javier Reverte nos hace un viaje por los lugares donde nacieron, vivieron y pasaron parte de sus vidas los filósofos griegos.

Leyendo los títulos de los capítulos ya te dan ganas de empezar a leer y luego irte a recorrer esos lugares; Javier nos hace un recorrido por esas famosas costas y por  prestigiosas ciudades de Grecia y Turquía, recorriendo esos parajes iluminados por los clásicos griegos.

Primer capítulo: “Donde el silencio habla”; otros capítulos “El sendero de los héroes”, “Mi patria está en el cielo” “En la patria de Ulises”, “La ciudad literaria”, en fin, una delicia, yo me lo leí hace tiempo, pero me lo estoy releyendo de nuevo.

“Feliz quien, como Ulises, ha hecho un bello viaje” dice un famoso verso. ¡Tres veces feliz, pues, quien, como Javier Reverte, lo hizo y comenzó a escribir su crónica en las playas isleñas de la homérica Ítaca, y lo concluyó con una visita a la egipcia Alejandría, la ciudad fantasmagórica y decadente fundada por el gran Alejandro y poetizada por Cavafis y Durrell!.

Nos trasportamos a esos lugares inolvidables de la Ilíada y la Odisea, Las Guerras Médicas y las conquistas de Alejandro Magno. Degustamos con él la rica comida en una pequeña taberna de una isla perdida y nos acerca a los textos de Heráclito o las historias de Heródoto. Una delicia de libro.

Alejandro a su vez, sería el espejo en el que se fijaría los hombres ya muy próximos a nosotros, como Napoleón Bonaparte. Por otro lado, es importante recordar que el maestro de Alejandro no fue otro que Aristóteles, uno de los padres de la filosofía occidental. En uno de sus escritos sobre ética, Aristóteles señalaba: “Quien se sienta impregnado de la propia estimación preferirá vivir brevemente en el más alto goce que una larga existencia en indolente reposo; preferirá vivir un año solo por un fin noble que una larga vida por nada.

Sobre reflexiones de filósofos y viajes entre islas vamos pasando una página tras otra, sin querer que este viaje al corazón de Ulises se termine.

Eran las costas de Asia Menor, las costas donde nació la filosofía, las costas de Heráclito, aquel que vino a decirnos que todo fluye. Era cierto, pensé, porque yo mismo me sentía disuelto en el espacio, y al propio tiempo, más vivo  que nunca marchando en los caminos de la nada. Lo eterno es dejar de ser en el ritmo vertiginoso del incesante cambio. Tenía la impresión de que mi viaje empezaba en esa noche.

Y caminando, viajando, y navegando, hemos llegado a Alejandría, la ciudad literaria. Dicen de ella, “es como Roma, una urbe que se debate, y siempre y todavía, en el sueño de la metrópoli universal”.

El patrimonio cultural de la ciudad se enriqueció más todavía en vida de Cleopatra. Era una mujer  culta y refinada, la única además, de todos los Ptolomeos, que hablaba egipcio. Cuando Marco Antonio se enamoró de ella, le hizo un regalo imponente: los fondos de la biblioteca de Pérgamo pasaron a Alejandría y se instalaron en la biblioteca del Serapion, el templo alzado en honor al dios Serapis.

Javier Reverte empieza a escribir este libro en Ítaca, recorre el Mediterraneo, Grecia, sus islas, pasa a Turquía y termina en Egipto, imposible dejar de leer este bonito libro.

El milagro griego se produjo porque aquellos hombres nunca se sintieron hermanados por los lazos de la sangre, sino por la religión, los juegos deportivos, la poesía, el arte y el pensamiento. Vinculados por el corazón y la razón. Y nos dejaron huérfanos al irse. Para ellos, en los momentos más elevados de su civilización, ser y parecer fuero la misma cosa.

 

 

Paseando por Toledo

Paseando por Toledo

Tu voto:

 

El otro día nos fuimos a visitar Toledo. Desde la Universidad de mayores “José Saramago” de Ciudad Real, preparamos una excursión a la ciudad de Las Tres Culturas, que no por conocerla y visitarla varias veces, no pierdes un ápice de entusiasmo por volver a pasear sus calles empinadas. Cuando llegamos  hacía un tiempo estupendo, el cielo azul y la temperatura cálida, mejor imposible.

Nos fuimos con el guía a recorrer el valle del Tajo, viendo la ciudad desde abajo, las vistas son impresionantes; el Tajo rodea la ciudad, como un abrazo de agua que le hace aún más impresionante; dos puentes cruzan el río, el puente de Alcántara y el de San martín, aunque se divisan alguna que otra ruina de puentes anteriores.

El de Alcántara a los pies del castillo de San Servando, fue la puerta principal de entrada a Toledo, su construcción data  de la época de los romanos. Fue declarado monumento Nacional en 1991.

El puente de San Martín fue construido  en el siglo XIII, de estilo Mudejar, tomando el nombre de la parroquia a la que pertenece: San Martín, tiene más ojos que el de Alcántara por que el río en ese lugar era más ancho. En 1355, Pedro I de Castilla, parece que prendió fuego a las puertas del puente, y en 1368 volvió a sufrir daños.

Así seguimos por el valle hasta llegar a un punto donde la ciudad se presenta en su mejor imagen. La vista es una de las mejores que el visitante puede disfrutar, la torre de la catedral, San Juan de los Reyes a lo lejos, el inmenso e imponente Alcázar y la ciudad de las tres culturas desparramada por la montaña.

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Terminada la visita nos fuimos a ver la Puerta de Fernando VI y la Puerta de Bisagra. Mira que he ido veces a Toledo, pero este viaje con el guía nos ha hecho descubrir un montón de curiosidades, además de entrar dentro de las puertas y pasear por la muralla.

Esta puerta de Fernando VI estuvo casi tapada de escombros hasta que a mitad del siglo XX, se hicieron las obras de desescombro y así luce esta puerta, llamada anteriormente de La Sagra. El Rey Fernando VI entró por ella a la ciudad recién conquistada. Después de la visita, seguimos calle arriba hasta encontrar la sinagoga del Cristo de la Luz, con una leyenda preciosa.

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Puerta de Bisagra, es imponente,  cuando yo venía a esta ciudad era la puerta que nos daba paso para el centro de la ciudad, ahora no se puede pasar con coches pero sigue dando la bienvenida a los miles de turistas que llegan para disfrutar tantas y tantas cosas que ofrece Toledo.

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Cuando terminamos, subimos caminando a la Plaza de Zocodover y allí nos fuimos a comer. A las cinco en punto nos encontramos con el guía y nos fuimos a recorrer el centro histórico, callejuelas estrechas iluminadas con faroles como candiles antiguos, el rincón de Becquer con su leyenda, la casa del judío, la leyenda de la amante del Greco, los pasadizos, los conventos, en fin un Toledo nocturno lleno de magia.

Mis nietos, que nos acompañaron, no dejaban de escuchar esas leyendas que a los dos les encandilaron.

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El final de esta visita llena de mitos por las calles de la judería,fue la llegada a la Catedral, estaba iluminada y la vista fue espectacular.  Catedral de Santa María o Primada de España, de estilo Gótico. Fernando III el Santo la mandó construir en 1226 y se terminó en 1493 en la época de los Reyes Católicos.

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Marcos Ana

Muere a los 96 años, Marcos Ana, el preso que más años estuvo en la cárcel.

Lo he tomado del diario “El País”

Se hizo poeta en el lugar más hostil para los versos, una cárcel franquista donde toda la energía se iba en sobrevivir, donde no había paisaje al que mirar. Tituló uno de sus poemas más célebres y su biografía precisamente así: Decidme cómo es un árbol. Marcos Ana, el preso político que más tiempo pasó entre rejas, ha muerto este jueves en Madrid, a los 96 años. Él habría dicho que fue a los 73 porque solía descontarse esos 23 años que habitó las prisiones de la dictadura. Cada cumpleaños hacía esa diferencia: “Tengo 90 años de edad y 67 de vida; tengo 91, es decir, 68….” Nunca aparentó, en cualquier caso, los inviernos que llevaba encima. En una ocasión, a punto de dar una charla en la Cámara de los Comunes, en Londres, le confundieron con su intérprete, un profesor inglés y cojo. Al subir al estrado nadie reaccionó. La gente solo empezó a aplaudir cuando llegó el profesor. El público interpretó que el preso que más tiempo había pasado en las frías celdas del Régimen, el que había estado condenado a muerte, el que había sido torturado… era necesariamente el que caminaba con bastón y no aquel hombre alto que se había plantado en la tribuna en dos zancadas.

Con 15 años se había afiliado, como las 13 rosas, a las Juventudes Socialistas Unificadas. Luego se hizo del Partido Comunista. Quiso ir al frente, pero le mandaron de vuelta a casa por no tener edad suficiente. Ingresó en la cárcel con 19 y salió con 42, en 1961. Le acusaban de tres asesinatos en Alcalá de Henares por los que ya habían sido fusilados otros presos. En prisión se acostó muchas noches pensando que no llegaría a ver el día porque el Régimen había cometido la ridiculez de condenarle no a una, sino a dos penas de muerte. Finalmente, a él le conmutaron la pena, pero dio el último abrazo a muchos compañeros que no tuvieron la misma suerte. Dedico sus años de libertad a rendirles un homenaje permanente. “Marcos Ana no se ha mirado complacido en el espejo. Lo ha roto en mil pedazos para que en cada fragmento se vea el rostro de sus camaradas”, dijo el premio Nobel José Saramago.

Con sus compañeros de celda creó en la cárcel un periódico clandestino llamado Juventud. Daban clases y organizaban tertulias literarias sobre los libros prohibidos, que eran casi todos. Apoyándose en la parte de abajo del plato de la comida, Marcos Ana empezó a escribir poemas. Los sacaba clandestinamente de prisión. A veces, con la ayuda de un guardia. Otras, haciendo que un preso al que quedaban días para salir en libertad, los memorizara. Y empezaron a difundirse gracias a la ayuda de poetas en el exilio como Rafael Alberti, y de los comités de solidaridad con los presos políticos. Ahí fue cuando Fernando Macarro se convirtió en Marcos Ana, el seudónimo que escogió uniendo el nombre de sus padres: Marcos Macarro, que había muerto en un bombardeo en enero de 1937 -él mismo encontró el cadáver sobre la acera-, y Ana Castillo, que falleció en la navidad de 1943, después de que a su hijo le condenaran por segunda vez a muerte.

Y con todo, para Marcos Ana lo más difícil, como explicó muchas veces, fue adaptarse a la libertad. Sus ojos sufrían con la luz. Se mareaba en los espacios abiertos. Y fue al verse en la calle cuando supo que había perdido toda su juventud. Cuando se dio cuenta de que, a los 42 años, jamás había estado con una mujer.

Con sus mejores intenciones, un amigo le llevó una noche a un cabaré, llamó a una chica, le metió 500 pesetas en el bolsillo y le dio las instrucciones: “Para que pases la noche con mi amigo”. “Se llamaba Isabel y era morena, de ojos grandes, hermosísima…”, recordaba a este diario el verano de 2015. Fue incapaz de tocarla. Al final, decidió contarle su historia. Marcos e Isabel pasaron la noche juntos, hablando. Cuando, al volver a casa, descubrió que le había vuelto a meter las 500 pesetas en el bolsillo, Marcos deshizo corriendo el camino hasta ella. Pero antes de llegar a su pensión, decidió que si aquel día pagaba arruinaría para siempre el recuerdo de la noche anterior. Entró en una floristería y pidió 500 pesetas en flores. En la tarjeta escribió: “Para Isabel, mi primer amor”.