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Había oído hablar de este libro en una preciosa entrevista que leí en el diario “El País” a Alberto Manguel. Me fui a la librería y me encontré con una bonita  y cuidada edición de Lumen,  llena de láminas ilustrativas, dibujos en color, una preciosidad de libro, pero en ese momento no pude gastar el dinero que valía y me compré la edición de bolsillo. Es una buena edición, de buena calidad y buena letra.

El libro es un paseo por la historia de la lectura o la historia del propio escritor con sus libros. Alberto Manguel divide el libro en tres capítulos; La última página; Los poderes del lector y Las guardias del libro.

Ameno, culto, lleno de anécdotas personales contadas con gracia. Desde las primeras tablillas de arcilla, a la revolución de Gutemberg, pasando por la lectura en colectividad  o en silencio,  intimista; nos cuenta Manguel lo maravilloso de la lectura a lo largo de 6.000 años de la palabra escrita.

Manguel cuenta, que un día le comentaba Borges que en una manifestación peronista organizada en 1950 en Buenos Aires, el grito de la gente era “Alpargatas sí, libros no”. La réplica de “Alpargatas sí, libros también”, no convenció a nadie.

Cierta tarde entró en la librería Jorge Luís Borges, acompañado por su madre, de 88 años. Borges ya era famoso, pero yo sólo había leído  algunos, pocos,  de sus poemas y relatos y no sentía una admiración incondicional por su obra. Borges estaba casi  completamente ciego, pero se negaba a usar bastón, y pasaba la mano por los estantes como si pudiera ver los títulos con los dedos.

Además de Borges, unos pocos amigos, varios profesores y una reseña aquí y allá me han sugerido títulos de cuando en cuando, pero en gran medida mis encuentros con los libros han sido una cuestión de suerte, como los encuentros de esos desconocidos que se cruzan y que en el decimoquinto canto del “Infierno de Dante,” “se miran unos a otros y cuando la luz diurna se convierte en crepúsculo y aparece en el cielo una luna nueva” y  que, de repente, descubren un atractivo irresistible en un rasgo, en una mirada, en una palabra.

Alberto Manguel, nacido en Buenos Aires en 1948

S.Miguel de Allende

Uno de los pueblos más preciosos que visitamos en este viaje fue San Miguel de Allende, una población, Patrimonio de la Humanidad, situada en el corazón de México, dentro del estado de Guanajuato.

En San Miguel de Allende,  se iniciaron los primeros movimientos para la independencia de México; Ignacio Allende, hijo predilecto de esta ciudad,  junto con Juan de Aldama y el Cura  Miguel Hidalgo fueron tres personajes imprescindibles de esa rebelión contra los españoles, llamados gachupines. Todos ellos fueron ejecutados y cuando México alcanzó su independencia se les reconoció como mártires  y en 1826 la ciudad fue bautizada como San Miguel de Allende.

Llegamos al atardecer y aparcamos el coche en un mirador con unas vistas de la ciudad maravillosas. El color rosado de su catedral, las casas coloniales de mil colores, las calles empedradas, algunas con unas cuestas imposibles y con una iluminación tenue, hacen de esta ciudad una estampa bucólica difícil de olvidar.

Las torres rosas de la parroquia de S. Miguel destacan sobre toda la ciudad. Está situada  enfrente de la plaza, donde sus ciudadanos pasean tranquilamente o saborean una nieve helada escuchando a los mariachis  tocar sus canciones al anochecer.

En cada esquina podemos admirar sus preciosas tiendas de artesanía y si los colores en México son luminosos, en esta ciudad se mezclan con el colorido de las fachadas  y las flores por todos sitios.

A la derecha de la parroquia está la casa museo de la familia de Ignacio Allende, la visita a esta casa es imprescindible para conocer con detalle los primeros movimientos de la independencia.

Es un lujo pasear tranquilamente esta ciudad, llena de estudiantes de Bellas Artes, o de americanos que han decidido quedarse a vivir aquí, al anochecer sentarte en la plaza y admirar la iluminación de la iglesia y escuchar el toque de las campanas.

A la noche puedes elegir uno de los muchos restaurantes que abren sus puertas en todas la calles de esta ciudad. Nosotras  elegimos “La Azotea”, muy cerquita de esa plaza que tanto  comento,  donde degustamos una riquísima comida y unas vistas de la ciudad incomparables.

Inolvidable mis recuerdos de esta ciudad.

Es una sencilla historia de amistad y amor entre un profesor de matemáticas con su memoria disminuida, le dura 80 minutos, después de ese tiempo, todo lo olvida y empieza de nuevo, una mujer que entra en la casa a cuidarle y el hijo de ella Root, un niño de 10 años.

El  profesor se olvida de todo, lleva apuntado en papelitos todo lo que tiene que hacer, hasta el nombre de la mujer que le cuida, su memoria es frágil. Su vida ha sido las matemáticas y así sigue. Todos los números tienen una versión maravillosa para él y los números primos son su pasión.

Root, así le llama  el profesor al niño, en inglés significa raíz cuadrada, aprende matemática, razona y comprende las fórmulas que el profesor le enseña y juntos comparten su amor al béisbol.

Así se va trabando una amistad  que con el tiempo llegará a un amor profundo, formando una curiosa familia.

El atardecer era para nosotros un momento importante. Por la mañana el profesor y yo solíamos encontrarnos como si fuera la primera vez, pero a lo largo del día su actitud algo tensa iba atenuándose poco a poco,  y cuando ya llegaba Root y llenaba la casa con su voz ingenua, se había hecho casi de noche. Sin duda, por ello, en mi recuerdo, la silueta del profesor  aparece siempre recortada  contra un sol del poniente.

Indefectiblemente, el profesor repetía una y otra vez lo mismo sobre los números primos. Pero acordamos que nunca le diríamos “esto ya nos lo ha contado antes”  Era una promesa tan importante como la de mentirle sobre lo de Enatsu. Nos esforzábamos por prestar atención a lo que nos contaba, aunque estuviéramos hartos de oírlo.

Este libro ha sido un verdadero fenómeno social en Japón, un millón de ejemplares vendidos en dos meses, además de películas, cómic y CD.

Yoko Ogawa es conocida internacionalmente por este libro

CAPÍTULO XIX

DE LAS DISCRETAS RAZONES QUE SANCHO PASABA CON SU AMO, Y DE LAS AVENTURAS QUE LE SUCEDIÓ CON UN CUERPO MUERTO, CON OTROS ACONTECIMIENTOS FAMOSOS

Paréceme, señor mío, que todas estas desventuras que estos días nos han sucedido, sin duda alguna han sido pena del pecado cometido por vuestra merced contra la orden de caballería, no habiendo cumplido el juramento que hizo de no comer pan a manteles ni con la reina folgar, con todo aquello que a esto se sigue y vuestra merced juró de cumplir, hasta quitar aquel almete de Malandrino,  o como  se llama el moro, que no me acuerdo bien.

Tienes mucha razón,  Sancho,  dijo D. Quijote; mas, para decirte verdad, ello se me había pasado de la memoria; y también puedes tener por cierto que por la culpa de no habérmelo tú acordado  en tiempo te sucedió aquello de la manta;  pero yo haré la enmienda;  que modos hay de composición en la orden de la caballería para todo.

Pues ¿juré yo algo, por dicha?, respondió Sancho.

No importa que no hayas jurado, dijo D. Quijote: basta que yo entiendo que de participantes no estás muy seguro y por si o por no, no será malo proveernos de remedio.

Restaurante "La Lupita"Uno de los barrios que más me gustó de México, en mi primer viaje, fue Coyoacan, lugar de los coyotes, en la lengua Náhualt. Fuimos un día para visitar el museo de Frida Kahlo y disfrutamos enormemente ese recorrido, la comida en un pequeño restaurante en la misma plaza donde están los coyotes y centro de este barrio tan peculiar, en fin que yo quedé asombrada de ese bonito lugar.

He vuelto en este segundo viaje y no me ha decepcionado, al revés, me ha vuelto a encantar. El día era soleado y pudimos pasear largamente por sus bonitas calles  arboladas, con sus casas coloniales pintadas de colores y con buganvillas colgando de las  fachadas.

Es un barrio situado en el sur de la capital y más  parece un pueblo dentro de esa gran urbe. Cuando llegas allí te olvidas de que estás en México DF, es otro mundo, sin muchos coches, sin ruidos y se respira por todos sitios tranquilidad.

Era domingo y estaba lleno de gente paseando, comiendo una cosa muy típica de allí que son los “chicharrones” cortezas de cerdo muy crujientes y con salsa picante por encima, o un rico helado ” nieves de sabores” de mandarina o de frutas tropicales exquisitas.

Mientras paseas puedes ir viendo muchos  puestos con artesanía típica, o exposiciones de cuadros al aire libre o, de repente, unos payasos vestidos con trajes de mil colores cantado; algunas mujeres vestidas con trajes típicos vendiendo flores, carritos llenos de dulcerías. Fue un paseo fascinante donde el color lo  inundaba todo.

La visita a la casa museo de Frida Kahlo es una delicia, allí está toda su vida, su caballete donde pintaba junto a Diego Rivera, los pinceles con su caja de pinturas,

Museo de Frida Kahlo

la habitación donde ella pasó sus días más dolorosos de su enfermedad, la habitación donde durmió León Trotsky cuando llegó a México.

La casa es una delicia y el patio interior ofrece un paseo lleno de frases tanto de Frida como de Rivera.

Comimos en un restaurante con más de 40 años de antiguedad “La Lupita” rica comida mexicana.

Visitamos el Museo de la Acuarela por indicación de una pintora amiga y vecina de mis amigos, Carmen Rosberg.

En este paseo no hay que olvidar las numerosas librerías que tiene este barrio, librerías con libros usados, librería Gandhi, pequeños puestos de libros , una gozada para aprovechar los buenos precios y comprar libros de todo tipo.

Éste fue el segundo libro que leí de Paul Auster y si me gustó mucho “El libro de las ilusiones”, no me gustó menos Brooklyn Follies. Tengo que decir que Paul Auster me conmueve cuando nos presenta sus personajes y en esta novela elllo son tiernos, un poco perdidos, con vidas deslavazadas, en fin que te encantan desde el principio.

Nathan es un señor de unos 60 años que ha pasado por un divorcio y ha sobrevivido a un cáncer. Vuelve a Brooklyn porque allí nació y quiere retirarse a un sitio tranquilo para pasar  sus últimos años de vida. Piensa en escribir un libro  sobre  historias de vidas un poco extrañas y locas,  con un título  muy sugerente ” El libro del desvarío humano”.

Su vida se desarrolla en el barrio, frecuenta un bar donde se enamora platónicamente de la camarera, Marina. En una librería que frecuenta casi a diario, se encuentra con su sobrino Tom, hijo de una hermana suya. Tom anda perdido, conduce un taxi y está enamorado de B.P.M.  además de ayudar al librero a clasificar los libros.

Aurora la hermana de Tom que busca en la religión su vida. O su hija Lucy, una niña que no habla y se va a vivir a la casa de Nathan.

Todos estos personajes van formando alrededor de Nathan una nueva vida, forman un engranaje que  se ayudan a salir de una vida anodina y monótona y unos y otros  viven con más ilusión y esperanza. Nathan que pensaba morir en Brooklyn, es ahora cuando empieza a vivir una nueva vida,  nuevas  historias sencillas y maravillosas.

En fin que es un libro esperanzador, que termina bien y que habla de la vida, de los sentimientos, de soledades, y de amistades. Os va a encantar.

Paul Auster  escribió “Brooklyn Follies” después de la caída de las torres gemelas en NY, quiso sacudirse la tristeza con este cuento lleno de ilisión y se publicó en 2005.

Estava buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn, de manera que al día siguiente salí de Westcherster y fui para allá a reconocer el terreno. No había vuelto en cincuenta y seis años, y no me acordaba de nada. Mis padres se habían ido de la ciudad cuando yo tenía tres años, pero el instinto me llevó al barrio donde habíamos vivido, arrastrándome como un perro herido al lugar donde nací.

CAPÍTULO  XVIII

DONDE SE CUENTAN LAS RAZONES QUE PASÓ SANCHO PANZA CON SU SEÑOR DON QUIJOTE, CON OTRAS AVENTURAS DIGNAS DE SER CONTADAS

Llegó Sancho a su amo marchito y desmayado, tanto, que no podía arrear a su jumento. Cuando así le vio Don Quijote, le dijo.

- Ahora acabo de creer, Sancho bueno,  que aquel castillo o venta es encantado, sin duda; porque aquellos que tan atrozmente tomaron pasatiempo contigo, ¿ qué podían ser sino fantasmas  y gente del otro mundo?. Y confirmo esto por haber visto que cuando estaba por las bardas del corral mirando los actos de tu triste  tragedia, no me fue posible subir por ellas, ni, menos, pude apearme de Rocinante, porque me debían de tener encantado;  que te juro que la fe de quien soy que si pudiera subir, o apearme, que yo te hiciera vengado, de manera,  que aquellos follones y malandrines se acordarán de la burla para siempre, aunque en ello supiera controvenir a las leyes de la caballería,que como ya muchas veces te he dicho, no consiente que caballero ponga mano contra quien no lo sea, si no fuere en defensa de su propia vida y persona en caso de urgente y gran necesidad.

Ana, espero que te guste este capítulo.

De nuevo aquí intentando ponerme al día de todos los blogs que sigo, pero me doy cuenta que es casi imposible; hay que ver  la cantidad de libros nuevos que encuentro, los escritos que tengo que leer,  el club de lectura empezando otro nuevo libro y yo intentando recuperar la estabilidad después de 17 días en México.

En este precioso viaje casi no he leído, me he pasado el tiempo conociendo y aprendiendo de todo: historia, independencia, mayas, pirámides, comida y palabras, muchas palabras nuevas, o sea que de lectura poco.

Pero me llevé este pequeño libro que en los viajes me lo he terminado y no quería dejar de contarlo, porque a mi me pareció una joya. Un pequeño libro de cartas, otro más, cartas que se escriben entre Marga Berck y su prima Bertha, entre 1893 a 1896, cuando ella contaba 17 años.

Marga es hija de un acaudalado señor de negocios  que pasa los veranos en Lesmona, allí se enamora de un chico, Percy, pero es un joven sin muchos recursos,  por este motivo, la familia de ella y una educación burguesa y tradicional, no ven bien este noviazgo.

Las cartas van tomando fuerza  sin parar, en algunos momentos el dramatismo de  ellas me hicieron  no  dejar de leerlo. La historia va creciendo, Marga se compromete con otro señor mayor y con dinero.

Muchos años después estas cartas llegaron a manos de Thomas Mann, que junto a su mujer las leyeron con mucha atención. Al final del libro, están las cartas que se escribieron entre Thomas Mann y Marga Berck.

Thomas Mann conoció en persona a Marga Berck en sus 91 cumpleaños.

Es un libro precioso,  una historia verídica, tierna, emocionante,  contada con sencillez  que creo  os gustará.

Thomas Mann dijo.

Las estuve leyendo a lo largo de unas cuantas noches con creciente emoción, de principio a fin,  y cuando llegué a su epílogo, me sentí totalmente dispuesto a apoyar su impresión de que en él había cobrado vida una verdadera y conmovedora obra de arte.

México Lindo

yo, maria y carmen en taxco, méxico

Teresa, María y Carmen, despedida en Taxco

Tláloc, Dios de las aguas terrestres o de la lluvia.

Tláloc, Dios de las aguas terrestres o de la lluvia

Ya con un pié en el avión, traigo a mi recuerdo el primer viaje a México. Vuelvo ahora de nuevo a recordar los sitios que me enseñaron y  que ahora ampliaré en este nuevo viaje.

Vendré llena de recuerdos, de imágenes, de olores, colores y sabores maravillosos y muy picantes.  México es un país inalcanzable,  lleno de bellezas y de pueblitos mágicos que yo poco a poco voy descubriendo.

Mi familia y amigos de ese país me hacen un gran regalo, acogerme en sus casas y enseñarme su país,  yo llena de curiosidad llevo mi máquina de fotos, una gran guía y dispuesta a escuchar y ver.

A la vuelta compartiré con todos vosotros mis experiencias y trataré de decir lo que he visto.

No podré leeros mucho, pero espero que sigáis haciendo tan buen trabajo como siempre.

México me espera

Aquí os dejo una bonita canción

CAPÍTULO XVII

DONDE SE  PROSIGUE LOS INNUMERABLES TRABAJOS  QUE EL BRAVO D. QUIJOTE Y SU BUEN ESCUDERO SANCHO PANZA PASARON EN LA VENTA QUE, POR SU MAL, PENSÓ QUE ERA CASTILLO.

Había ya vuelto en este tiempo de su parasismo Don Quijote, y con el mesmo tono de voz con que el día antes había llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas, le comenzó a llamar, diciendo:

Sancho amigo ¿duermes? ¿Duermes, amigo Sancho?

¿Qué tengo de dormir pesia  a mí – respondió Sancho, lleno de pesadumbre y de despecho-, que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche?

Puédeslo creer ansí, sin duda – respondió don Quijote-; porque o yo sé poco, o este castillo es encantado. Porque has de saber…Mas esto que ahora quiero decirte hasme de jurar que lo tendrás secreto hasta después de mi muerte.

Sí juro, respondió Sancho.

Dígolo, replicó D. Quijote porque soy enemigo de que se quite la honra a nadie.

Digo que sí juro, tornó a decir Sancho que lo callaré hasta después de  los días de vuestra merced, y plega a Dios que lo pueda descubrir mañana.

¿Tan malas obras te hago, Sancho, respondió D. Quijote,  que me querrías ver muerto con tanta brevedad?.

No es por eso, respondió Sancho,  sino porque soy enemigo de guardar muchas cosas, y no querría que se me pudriesen de guardadas.

Sea por lo que fuere, dijo D.Quijote;  que más me fío de tu amor y de tu cortesía; y así, has de saber que esta noche me ha sucedido una de las más extrañas aventuras que yo sabré encarecer y, por contársela en breve, sabrás que poco ha que a mi vino la hija del señor deste castillo, que es la más apuesta y fermosa doncella que en gran parte de la tierra se puede hallar. ¿Que se podría decir del adorno de su persona? ¿Qué de su gallardo entendimiento? ¿Qué de otras cosas ocultas, que,  por guardar la fe que debo a mi señora Dulcinea del Toboso, dejaré pasar intactas y en silencio?

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