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Un día 17 de agosto del año 1936 fue asesinado Federico García Lorca. Los homenajes son eternos a este poeta español, no acabamos de leer sus poemas y emocionarnos con ellos.

Antonio Machado escribió un poema a la muerte de Federico, que a mi me hace poner los pelos de punta cada vez que lo leo.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

          1. El crimen

  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

          2. El poeta y la muerte

  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

  Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

 

Leyendo poemas de Federico Gracia Lorca encontré este que me ha encantado, aquí lo dejo. Disfrutarlo

Que todos sepan que no he muerto

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

 

 

 

Tenía este libro pendiente desde hace tiempo, me lo recomendó una amiga bloguera . En uno de los viajes que hice a Madrid pasé por la librería La Central, fue allí donde compré este precioso libro. Lo he disfrutado, una lectura culta, muy bien escrito y una historia que te va atrapando con cada personaje que vas conociendo.

Últimamente leo mucho en Ibook, pero no me resisto de vez en cuando a comprar un libro. Yo sabía de este libro y del escritor Fulgencio Argüelles, pero también me encantó la portada del libro, a veces coincide que todo es belleza.

Asturias en los años  de la República de Primo de Ribera. Año 1927 es cuando Nalo entra a trabajar como jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas, así se libró de entrar en las minas como toda su familia lo hizo a lo largo de su vida.

Mi padre trabajaba como entibador en las minas de carbón y era grande, muy grande, y tenía la voz bronca y rotunda, y le chorreaba el sudor por la sienes y por los costados de la nariz y siempre estaba sediento. La tarde de su muerte la conservo aún nítida en la memoria. No vi su cadáver. Tardaría muchos años en ver un cadáver. El ataúd estuvo destapado en la sala toda la noche y había un calor que iba y venía.

De la mano de Nalo vamos conociendo la vida de esta familia, y todo lo relacionado con los ingenieros belgas que  vinieron a explotar las minas y que eran dueños de la vida de todos ellos. Así nos cuenta Fulgencio esta historia sin rencores, tal cual iba sucediendo. Entre los personajes que vamos conociendo, Eneka es el jardinero que le enseña a Nalo la vida, además de cultivar las flores.

La influencia de los ingenieros me libró de los reclutamientos militares y pude completar mis conocimientos de jardinería al lado del maestro Eneka. Aprendí al detalle cada una de las labores y a determinar el momento de su ejecución, apocaduras, drenajes, acondicionamientos de los bancales, estratificación y trasplantes.

Aprovechando algunas ideas que me suscitaron aquellos proyectos del abuelo, transforme un tímido manantial que corría libre bajo el cascajal de los salgueros en un nuevo estanque. Debido a lo cual obtuve la felicitación de las señoras del palacio, quienes para agradecer la ocurrencia y dedicación, me regalaron un reloj de bolsillo con incrustaciones de plata.

Un libro que merece la pena leerlo, calmadamente porque la escritura de Fulgencio Arguelles necesita tranquilidad para captar todas las maneras que tiene de contarnos la vida de los ingenieros, de sus mujeres y de las relaciones con los trabajadores.

Los ingenieros quisieron felicitar al artífice de la nueva expansión de la empresa con todos los honores y para ello invitaron a mi abuelo y a la abuela a una cena privada en  el palacio. Ella no asistió por mas que él  se empeñó en que lo hiciera, no verás tú la hora en que yo me siente a la mesa con los importantes, decía la abuela, cada cual en su sitial, tú vete que algo querrán ofrecerte, y además, obra hecha, recompensa espera, y déjame a mí aquí, que me conozco bien y del atrevimiento viene el arrepentimiento.

 Fulgencio Argüelles ha sido Premio Príncipe de Asturias en el año 2000

 

 

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Nuestro viaje ha terminado; el buque tuvo que sobrevivir a cada tormenta, ganamos el premio que buscamos; el puerto está cerca, escucho las campanas, todo el mundo está exultante, mientras siguen con sus ojos la firme quilla, el barco severo y desafiante:

Pero ¡Oh corazón!¡Corazón!¡Corazón!
oh, las lágrimas se tiñen de rojo,
mi Capitán está sobre la cubierta,
caído muerto y frío.

¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas; levántate, izan la bandera por ti, por ti suenan las cornetas; por ti ramos y cintas de coronas, por ti se amontonan en las orillas; Por ti te llama la influyente masa, giran sus rostros impacientes;

¡Aquí Capitán!¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es como un sueño sobre la cubierta,
Has caído muerto y frío.

Mi capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles; Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad; El barco está anclado sano y salvo, el viaje ha terminado y se ha hecho; De un viaje temeroso, el barco triunfador, entra con su objetivo realizado;

Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán
Caído muerto y frío.

    Qué buenos recuerdos nos dejó el actor, Robin Williams, con su magnífico papel de profesor en ” El club de los poetas muertos”, y la poesía de esa escena final que se nos quedó grabada en la mente.     Dicen que el poeta escribió este poema maravilloso a Abrahm Lincoln  cuando fue asesinado allá en el año 1865

Amanecer manchego

Cada verano la casa familiar cobra vida, no paran de ir y venir gente, gente amiga, que recala por aquí unos días de descanso y charlas. Entre unos y otros vienen a pasar unos días mis nietos mayores que les encanta pasar unos días con la abuela, sin sus padres cerca. El primero que llegó, allá por las primeras semanas de julio, fue Leo, mi nieto mayor, casi 11 años y una altura que ya me supera. A Leo le encanta venir, siempre tiene amigos que recupera cada año y lo pasan genial, todo el día descalzo y con un bañador, un lujo que no se lo puede permitir en Madrid, donde vive. Este año tocó ver todos los partidos del mundial con sus amigos Manu y Fer, meriendas en casa de cada uno, y después de ver el partido correspondiente, baños y juegos.

Leo

Leo

Este año ha sido muy especial pues una nueva nieta, Valentina, que nació el pasado diciembre, se dio su primer baño en el patio. Una niña preciosa, 8 meses risueños, la reina de todos. Claro que con su llegada ha desplazado un poco a Arturo, 4 años llenos de vitalidad, un charlatán importante que lo que más le gusta es el Ipad.

Valentina

Valentina

La casa se transforma, abre sus puertas y acoge a los que van viniendo, yo me ocupo de que no falte de nada, me encanta cocinar y aprovecho estos días para hacer la comida que sé que les gusta a cada uno de ellos. Para superar estas temperaturas manchegas, que cada año nos maltrata con temperaturas de mas de 40 grados,  nada mejor que después del baño un gazpacho fresquito.

Frida

Frida

Ya en agosto, Frida se vino a pasar una semana a casa, mi nieta mayor, 8 años de sensibilidad y buen gusto. A ella le encanta estar sola en casa con la abuela, que no le moleste su hermano y pueda hacer lo que a ella le gusta. Es un placer para mi tenerla en casa unos días, hemos ido de compras, hemos tomado un helado en la plaza o hemos cenado en una terracita para despedir a Judith. Mafalda ha sido el descubrimiento de este año, ya la venía viendo pero este verano, Frida, lo ha hecho su libro de verano. GetAttachment (9)

Judith es una amiga francesa que vivió varios años en Ciudad Real, ella me dio clase de francés, hace ya más de 20 años y desde entonces la amistad sigue, casi es una hija en casa y ella viene de vez en cuando a pasar unos días llenos de sol, de terrazas veraniegas, de encuentros con sus amigos y de veladas nocturnas en casa.

Arturo con Frida y Manuela

Arturo con Frida y Manuela

Judith

Judith

No todo son cenas y reuniones familiares, también nos da tiempo para ir al Teatro de Almagro, un pueblo que se engalana el mes de julio con sus numerosos teatros que invitan a pasarse una noche por allí. Después del  teatro nada mejor que una café en los bares de la plaza, un lujo que nadie debería perderse.

Valentina y Fátima

Valentina y Fátima

Yo sigo intentando leer algo, mucha gente dice que cuando más lee es en verano, yo es cuando menos leo. Este verano me está acompañando un precioso libro que, hace tiempo, me recomendó Lammermoor  “El palacio azul de los ingenieros belgas” de Fulgencio Argüelles.

También este verano  hemos vuelto a ver cine en casa, ” El sueño de Valentín” ha sido la película que hemos visto con Frida y le gustó, una película argentina, maravillosa, que yo recomiendo mucho.

Así vamos pasando el verano, nada mejor que compartirlo con toda mi familia, yo lo disfruto mucho, y sobre todo hago que mis nietos tengan un bonito recuerdo de estos veranos que compartimos en el patio de mi casa.

Los telediarios nos ponen los pies en el suelo, a mi al menos no me hace mucha falta, siempre ando informada y frustrada con todo lo que pasa, pero a mis nietos, ahora, les pertenece su tiempo y yo se lo procuro.

Fátima Belén y Frida

 

Fátima Belén y Frida

Siempre me ha gustado este escritor, leí hace mucho tiempo “León el africano” y tiempo después leí “Samarkanda”. Es de esos escritores que te fías de lo que puedes encontrar en sus libros, así que me llegó a las manos este libro con sus historias y no dudé de ponerme a leerlo, y no me decepcionó nada.

Adan un profesor de historia, exiliado en París, recibe una llamada de teléfono para avisarle que su intimo amigo de la infancia se está muriendo. Se lo piensa, pero toma un avión y regresa a su tierra después de 20 años de no pisarla.

Quien intenta retrasar un naufragio corre el riesgo de apresurarlo…Dicho esto, no me arrepiento de haber emprendido este viaje. Cierto que vuelvo a descubrir todas las noches por qué me alejé de la patria donde nací; pero también vuelvo a descubrir todas las mañanas por qué nunca me despegué de ella.Mi gran alegría es haber encontrado entre las aguas unos cuantos islotes de delicadeza levantina y de ternura serena. 

Así empieza esta bonita historia llena de recuerdos, de enfrentamientos de un grupo de jóvenes que además de amigos se unían para cambiar el mundo, El Círculo de los Bizantinos” así se llamaban. En el Líbano de su juventud, lleno de tensiones y de guerras, hace que este grupo se rompa y cada uno de ellos tome un camino diferente. La muerte de uno de ellos, Mourad, hará que se reúnan en un pequeño hotel de Samiramis, antiguo amor y amiga entrañable de Adam, donde recordarán tantas cosas que les unían.

Tenía sin duda mil razones para guardarle rencor a Mourad, para retirarle la amistad e, incluso, dijera lo que dijera su compañera, para “desadoptarlo”; pero esas mil razones no tenían valor alguno ante la proximidad de la muerte. Si se negaba a acudir junto al lecho de su antiguo amigo, le remordería la conciencia hasta el último día de su vida.

Amin Maalouf, hace un viaje a su tierra natal y, como siempre nos hace reflexionar  sobre las diversas razas y culturas, sobre la lucha de ideas, sobre la amistad y el amor, y sobre todo el amor a sus raíces. Un libro muy íntimo, lleno de preciosas historias del pasado que ayudan a ese grupo de amigos a limar diferencias y a entender el mundo en que viven.

¿Qué valor habría tenido en semejantes condiciones ese reencuentro tardío y esas absoluciones recíprocas? Ninguno, a decir verdad. Lo que ha sucedido me parece más decente y más digno. Mourad sintió, en sus horas postreras, la necesidad de verme; yo me apresuré a acudir; él se apresuró a morirse. Hay en ello un toque de elegancia moral que hace honor a nuestra amistad. Me satisface este epílogo.

Amin Maalouf es miembro de la Academia Francesa y Premio Príncipe de Asturias en el año 2010.

Este verano caluroso nos deja unas horas para descansar y poder leer algo de lo que pasa por el mundo. Hoy me he topado con este artículo y lo traigo aquí porque me ha gustado mucho y aunque sea verano, no debemos  dejar de pensar en lo que nos está pasando.

El poeta y escritor Luis García Montero nos deleita con este certero artículo.

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Motivos para la fraternidad

Cuando la realidad es un lugar hostil, las transformaciones profundas son un camino de estabilidad y prudencia. Dejar sin respuesta situaciones conflictivas suele ser más temerario que la búsqueda audaz de soluciones. La democracia española exige audacia en la transformación. El empobrecimiento de las mayorías sociales y las degradaciones políticas la han convertido en un territorio hostil. No es que la nación sea indecente, es que la práctica política y los movimientos económicos de la vida oficial han desembocado en la indecencia. España necesita un cambio de Régimen. La alternativa al latifundio neoliberal no pasa por la aparición de un nuevo partido en el panorama electoral de siempre o por la subida en unos cuantos diputados de un partido antiguo. La dinámica destructiva del latifundio sólo puede combatirse con la configuración de una nueva mayoría social que imponga un sentido común distinto, es decir, una práctica y una ilusión distinta sobre lo común. Y para eso resulta necesaria la unidad en un frente amplio de todas las dinámicas dispuestas a ofrecer una alternativa audaz al inestable Régimen establecido. Hay muchos motivos para la fraternidad.

Es de sentido común asumir que España merece un cambio de Régimen. La experiencia de la gente normal ha creado las condiciones para comprender que la indignación y la disidencia no son actitudes temerarias, sino una opción propia de las personas que quieren tener una vida decente. El motivo principal para el cambio y para la fraternidad en la protesta es la conciencia vivida de que el Régimen anterior se ha descompuesto. Algunos síntomas son insoslayables:

1.- La degradación de la vida laboral es tan grave que se pretende confundir la salida de la crisis económica con el deterioro definitivo de las condiciones de trabajo. Se ha decretado la libertad de explotación y la falta de derechos como norma cotidiana del sistema.

2-. La Constitución ha dejado de ser el marco representativo y legal de la convivencia para convertirse en la coartada favorita de los que quieren negar la realidad. El ministerio de Justicia suele invocar la Constitución en el mismo tono que la dictadura franquista hacía uso del Fuero de los Españoles. Más que una Carta viva y aprobada al servicio de los ciudadanos, tenemos hoy unos ciudadanos paralizados por una Carta que sólo se mueve por vía de urgencia cuando lo ordena el latifundio neoliberal.

3.- Los escándalos cotidianos de corrupción y fraude no indican sólo la responsabilidad de unos cuantos sinvergüenzas, sino un modo generalizado de entender la política y la vida institucional.

4.- Están ya muy desacreditados los medios de comunicación tradicionales que durante años controlaron la opinión pública y establecieron alianzas con los partidos políticos, influyendo en sus tomas de decisión y en sus debates internos. Un nuevo periodismo es tan necesario como un proceso constituyente.

El telón de fondo de todos estos síntomas es la avaricia de las élites económicas española, esas mismas élites que salieron indemnes del franquismo. Han aprovechado el proceso europeo y la crisis para conquistar de nuevo la prepotencia y los privilegios que habían perdido con el fin de la dictadura. El impudor del mundo del dinero en España y la escandalosa manera de reorganizar la banca y de rescatar sus negocios fallidos han marcado la experiencia cotidiana de los ciudadanos. Viven la liquidación de sus servicios públicos. Estudiar o tener una sanidad digna han vuelto a ser en España un privilegio. Lo que ha convertido al Régimen en un asunto viejo, de política vieja, es la evidencia social de que el empobrecimiento de la mayoría se debe al enriquecimiento desmedido de las élites.

Esta realidad social, con el castigo a los trabajadores y a las clases medias, favorece el nacimiento de un nuevo sentido común de la vida política. Los motivos de la fraternidad en la disidencia se deben a la configuración real de una mayoría que necesita transformar las cosas para dar respuesta a sus problemas privados y a su vergüenza pública. Los síntomas de descomposición del antiguo Régimen, desde la miseria laboral hasta la corrupción institucional, son motivos para la unidad en la respuesta.

Las elecciones locales abren una oportunidad excelente. La soberanía popular necesita reconquistarse a sí misma. Diluida en las abstracciones especulativas y globalizadoras del latifundio neoliberal, la soberanía popular agradece los terrenos cortos a la hora de tomar conciencia de ella misma. La fraternidad tiene en esta coyuntura una oportunidad única para configurar una respuesta unitaria.

Las fuerzas interesadas en cambiar el Régimen y en devolverle la dignidad a la democracia española deben abrir un proceso generoso de convergencia. Las elecciones locales, además, facilitan que este proceso no sea un simple gazpacho de siglas, sino una verdadera dinámica de respuesta común protagonizada por los ciudadanos.

Hay muchos motivos para la fraternidad.

Hay lecturas que yo las recomendaria en un verano caluroso como este que estamos pasando, digo esto porque es una lectura agradable, que no te  implica demasiada atención, pero sin embargo es un libro con una historia peculiar y aunque no es de una profundidad inmensa te hace pensar en ese caminar por la vida.

Eso le pasa a Harold, jubilado con una vida tranquila con su mujer en un pueblito al sur de Inglaterra. Pero la vida que no para, le llega una carta de una antigua compañera de trabajo anunciándole que  está enferma de cáncer y que le queda poco tiempo por vivir.

La carta que habría de cambiar todo, llegó un martes, Era una mañana cualquiera de mediados de abril, olía a ropa limpia y césped recién cortado. Harold se había afeitado, se había puesto una camisa limpia y se había sentado a la mesa de la cocina.

Harol le contesta dándole ánimo y sale de su casa para echar esa carta al buzón más cercano.

Harold pensó en lo que había escrito a Queenie, y le pareció tan inadecuado que se avergonzó. Imaginó que volvía a casa, y que la vida transcurría exactamente igual, a no ser porque Queenie se moría en Berwick y se sintió abrumado. El sobre descansaba en la oscura boca del buzón. No podía soltarlo.

No tenía nada que hacer; nada le impedía caminar hasta el siguiente buzón. Dobló la esquina sin darse tiempo a cambiar de opinión.

Y así inicia un camino de muchos kilómetros, desde el sur donde vive hasta el norte. un camino que sin llevar nada encima inicia como algo necesario en su vida para matar la monotonía. Mientras va caminando va haciendo  cuenta de toda su vida, y se va haciendo preguntas de todo tipo.

Harold se preguntó si se habría sentado alguna vez frente al muelle a comer un helado con su hijo David. Estaba seguro de que sí, por más que al tratar de evocar el recuerdo se le resistiría. Debía seguir adelante.

Siempre había sido ella la que firmaba por él ( papá) las cartas y tarjetas de felicitación, incluso quien había buscado la residencia de ancianos para el padre de Harold. Mientras pulsaba el botón del semáforo, no pudo sino preguntarse; si ella lo suplía a todos los efectos, entonces ¿quien era él?.

Me encantó por sus reflexiones, algunas veces profundas llenas de cariño hacia todo, y algunas veces tan poéticas que  el personaje va creciendo a cada página.

Hubo de detenerse para contemplar el paisaje. había tantos tonos de verde que se sintió sobrecogido. Algunos eran casi de un negro aterciopelado, otros tan claros que rayaban en el amarillo. A lo lejos, el sol se reflejaba en un coche que pasaba, quizás una ventanilla, y la luz destelló desde el otro lado de las colinas como una estrella fugaz. ¿cómo era posible que nunca se hubiese fijado en nada de aquello?

Rachel Joyce es una escritora nueva que con este delicado y hermoso libro, nos hace ver las batallas que libramos para ser personas normales y sobre todo a reflexionar sobre las cosas sencillas.

 

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