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Me encantan los libros que hablan de libros, de gente que lee o de bibliotecas, no me puedo resistir cuando veo uno donde la palabra “lector”o “libro” está dentro del título, así que éste me llamó la atención y lo compre.

No me equivoqué en nada, es una historia que te hace sonreír a cada rato, un libro culto y con una idea muy original.

La reina Isabel de Inglaterra un día normal en su vida, va detrás de sus perros y se choca con el vehículo de la biblioteca del ayuntamiento, aparcada en las mismas puertas de las cocinas de palacio y allí mismo, un chico, Norman, pinche de cocina, está leyendo muy atentamente un libro.

¿Me recomendaría alguno?

¿Qué le gusta a su Majestad?

La reina vaciló, pues a decir verdad no estaba segura. Nunca le había interesado mucho la lectura. leía, por supuesto, como todo el mundo, pero el gusto por los libros era algo que dejaba a los demás. Era un hobby, y la naturaleza de su trabajo entrañaba no tener hobbies. Las aficiones suponían preferencias y había que evitar las preferencias. Su trabajo consistía en mostrar interés, pero no en interesarse. Y además leer no era hacer algo. Ella hacía cosas. Así que paseó la mirada por la camioneta tapizada de libros y trató de ganar tiempo.

Después de llevarse un libro y leerlo, pero no fue de su agrado, volvió a llamar a Norman para que le eligiese otro. Norma le dio uno de Nancy Mitford, “Amor en clima frío”. La reina lo leyó disfrutando y vio que esa escritora tenía más libros.

Y siguió leyendo..

Leyó la biografía de Ackerley levemente sorprendida al saber que, aunque trabajaba en la BBC, era homosexual, y le pareció que en conjunto, su vida había sido triste. También se sorprendió que la guardia real estuviera tan disponible y por unos honorarios tan razonables como el libro contaba.

Así, poco a poco y asesorada por el joven cocinero Norman, la reina iba cayendo fascinada en la lectura, ya no paseaba por sus jardines, a la primera ocasión, se sentaba en un banco y sacaba un libro ante la extrañeza de su familia y personal del palacio.

En las lecturas también había tristezas, y por primera vez en su vida sintió que se había perdido muchas cosas. Había leído na de las biografías de Sylvia Plath y en realidad estaba muy contenta de no haber tenido muchas de las vivencias de la escritora, pero al leer las memorias de Lauren Bacall no pudo por menos de pensar en que la Bacalll le había tocado una parte mucho más sabrosa del pastel y, ligeramente sorprendida descubrió que la envidiaba un poco.

Un delicioso libro que nos lleva a ver la evolución de la reina de Inglaterra; yo diría de cualquier persona que empieza a leer y se engancha al gusto de la lectura, el cambio que da en la vida es fantástico.

El escritor nos da pistas de escritores y escritoras inglesas para apuntar y buscar esos libros. En sus 120 páginas, encontré humor, cultura y una forma muy divertida de pasar un rato. Un libro muy aconsejable.

 

Este verano me he leído varios libros cortos, de esos que en una tarde calurosa te los terminas. Este ha sido uno de ellos.

Por primera vez me he leído un libro epistolar, pero no de cartas al modo antiguo, que me encantan, este libro está basado en una historia de dos personas que se conocen por internet y se escriben correos electrónicos. Es la nueva forma de cartearse en esta época  informática.

Quiero hacerle un cumplido. Me fascina que pueda interesarse tanto por una persona que no conoce de nada, que no ha visto nunca y probablemente no vea jamás, y de que tampoco tiene nada más que esperar, ya que no puede saber si va a corresponderle.

Me ha encantado, es rápido, muy real, y muy intenso. Daniel Glattauer, escritor y periodista austriaco recibió el premio German Book Prize por esta novela.

Emma  escribe a Leo, por equivocación, un correo donde le dice que se quiere dar de baja de una revista, Leo le  contesta vacilándole un poco de su equivocación. Así empieza una amistad, que sin conocerse, mantienen a lo largo de meses.

¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro?. Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro. Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola  al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez.

 Emma está casada, Leo es soltero, así van confesándose  como son sus vidas y como piensan de los temas importantes. Me recordó a la película que vi el invierno pasado, Her.

Así le cuenta a una amiga esta relación.

Esa mujer, le dije, me da la posibilidad de pensar en alguien que no seas tú, Marlene, y aun así sentir algo parecido. Me emociona, me altera, a veces me dan ganas de mandarla a la luna de una patada, pero con las mismas ganas iría a buscarla y me la traería de vuelta. La necesito aquí en la tierra, ella sabe escuchar. Es lista. Es divertida. Y los más importante: está ahí cuando la necesito.

Después de muchos meses piensan en tener una cita. Dan muchas vueltas a ese tema, pero necesitan verse y conocerse. Al final Leo toma una decisión.

También he tomado una decisión. Suena tan duro que me tiemblan los dedos ahora que debo comunicártelo por escrito, inmediatamente después de los dos puntos: voy a interrumpir nuestra relación por correo electrónico.

Necesito quitarte de mi cabeza, Emmi. No es posible que seas mi primer y último pensamiento de cada día hasta el fin de mi vida. Es enfermizo. Tú tienes “compromisos”, tienes familia, obligaciones, desafíos, responsabilidades.

Y respecto a mí: tengo 36 años. No pienso pasarme la vida con una mujer que sólo está disponible para mí en la bandeja de entrada.

 Una historia muy bien contada, con muchos elementos y sobre todo muy ágil. El final es un poco sorprendente pues el escritor avisa que habrá una segunda parte.

http://youtu.be/PvDO_HrEH6A

Lluvia sobre Engelberg

Lluvia sobre Engelberg

 

He mirado la fecha de cuando fuimos un grupo de amigos a Suiza, era agosto de 2005, ya ha llovido desde entonces, ¡nunca mejor dicho!.

Íbamos a pasar una semana para recorrer ese pequeño país, nuestro primer destino era una casa en un pequeño pueblo muy cerca de Lucerna, Engelberg, precioso pueblo arriba en la montaña. Cuando llegamos al aeropuerto de Zurich llovía, y así llegamos con el coche a nuestro destino. Ya el paisaje que recorrimos nos encantaba, Suiza verde y lluviosa.

Como seguía lloviendo, decidimos al día siguiente irnos a  Ginebra, que parecía no llover tanto. Pero fue lo contrario, nos diluvió todo el viaje de ida y de vuelta. A pesar del diluvio hicimos una parada en Berna, la capital política de Suiza, una ciudad, como todas las que visitamos, preciosa. Recorrimos una de las calles importantes porticada, allí mismo vimos un cartel que decía: Aquí vivió Albert Einstein. Efectivamente, Einstein llegó a Suiza en el año 1902 y estuvo allí hasta 1909. Se casó con Mileva y tuvo dos hijos, ademas de trabajar en la teoría de la relatividad.

Berna es Patrimonio de la Humanidad.Engelberg

Cuando llegamos a Ginebra, tengo que decir que casi no pudimos visitar la ciudad, la lluvia ya era un diluvio, así que nos dio un poco de miedo y nos volvimos para llegar con luz a nuestro pueblo. Nos esperaba un viaje bastante accidentado, el río que corría al lado de nuestra carretera iba desbordado y con una fuerza impresionante. Desde el coche veíamos saltar los árboles por la fuerza del agua. Hubo un momento difícil pero salimos y llegamos a un pueblo donde había un puesto de la policía. La información fue que podíamos subir a Engelberg y así lo hicimos.

Bajo la lluvia

Pasamos toda la noche casi sin dormir, el agua caía por todos lados. A la mañana siguiente nos fuimos a pasear por el pueblo, era impresionante ver como caían por la montaña los troncos de árboles arrastrados por la fuerza del agua, y el pueblo se preparaba para la riada que venía.

A media mañana decidimos salir del pueblo para hacer turismo, pero al llegar a la salida la policía nos contó que, la carretera que habíamos usado para subir esa noche al pueblo, se había desplomado y no se podía bajar de ningún modo. La estación del tren inundado y la carretera desplomada. Así empezamos nuestro viaje por Suiza.

Paisaje 17

Como los suizos son tan ordenados y meticulosos, ya habían preparado la evacuación de todos los turistas que andábamos por allí. Hoteles abiertos por si hacía falta, comida, y un helicóptero para ir sacando a todos de la montaña. Así salimos todos de Engelberg, para poder seguir nuestros días de turismo. Pero ese pueblo y lo que vivimos allí no se nos olvidará a nadie.

La belleza de los paisajes, el ruido del agua, la inundación de esas preciosas calles,como la gente sale de sus casas y cada uno hace trabajos para la comunidad, una experiencia preciosa, aunque algo agitada.

Berna

Berna

 

Mi amiga Sole me prestó los dos libros que conforman las memorias de Pablo Neruda, “Confieso que he vivido” y “Para nacer he nacido”, me los  leí de una tirada, son amenos, muy entretenidos y llenos de anécdotas muy curiosas. El poeta va relatando sus recuerdos, tanto su vida como poeta sin olvidar su vida como político y sobre todo como hombre comprometido con el socialismo y con su país.

Pasó su infancia en Temuco, allá en el sur de Chile, aunque él nació en  un pueblito llamado Parral, allí nació un 12 de julio de 1904 y un mes después moría su madre. Su padre, conductor de tren, volvió a casarse con  Trinidad Canda Marverde, una mujer que cuidó y amó siempre al niño Pablo.

Mi padre se había casado en segundas nupcias con Doña Trinidad Canda Marverde, mi madrastra. Me parece increíble tener que dar este nombre al ángel tutelar de mi infancia. Era diligente y dulce, tenía sentido de humor campesino, una bondad activa e infatigable.

Así cuenta  Pablo Neruda la llegada de una nueva directora del Liceo de niñas.

Por ese tiempo llegó a Tamuco una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del liceo de niñas, Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes. Se llamaba Gabriela Mistral.

Yo la miraba pasar por la calles de mi pueblo con sus ropones talares, y le tenía miedo. Pero cuando me llevaron a visitarla la encontré buenamoza. Puedo decir que Gabriela me embarcó en esa seria y terrible visión de los novelistas rusos y que Tolstoi, Destines, Chejov, entraron en mi más profunda predilección. Siguen acompañándome.

Lo nombraron embajador en Singapur, y en el año 1933 fue nombrado embajador en Buenos Aires, donde conoció a Federico García Lorca que estrenaba, en la ciudad, Bodas de sangre. El poeta escribió Oda Federico García Lorca.

Porque por ti pintan de azul los hospitales
y crecen las escuelas y los barrios marítimos,
y se pueblan de plumas los ángeles heridos,
y se cubren de escamas los pescados nupciales,
y van volando al cielo los erizos:
por ti las sastrerías con sus negras membranas
se llenan de cucharas y de sangre
y tragan cintas rotas, y se matan a besos,
y se visten de blanco.

En el año 1934 se trasladó a Barcelona y poco después fue a vivir a Madrid. Allí conoció a los grandes poetas españoles uno de ellos fue Miguel Hernández

Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él, Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Vivía y escribía en mi casa. mi poesía americana, con otros horizontes y llanuras, le impresionó y lo fue cambiando.

Los elementos mismos de la poesía los vi salir de sus palabras, pero alterados ahora por una nueva magnitud, por un resplandor salvaje, por un milagro de la sangre vieja transformada en un hijo. En mis años de poeta errante, puedo afirmar que en la vida no me ha dado contemplar un fenómeno igual de vocación y de eléctrica sabiduría verbal.

El último capítulo lo dedica a su patria ” Patria dulce y dura”

Me paso todo el año 1969 en Isla Negra. Desde la mañana el mar adquiere su fantástica forma de crecimiento. Parece estar amasando un pan infinito. Es blanca como la harina la espuma derramada, impulsada por la fría levadura de la profundidad.

El invierno es estático y brumoso. A su encanto territorial le agregamos cada día el fuego de la chimenea. La blancura de las arenas en la playa nos ofrece un mundo solitario…

Pablo Neruda con Matilde Urrutia en Isla Negra

En 1971 recibió el premio Nobel de Literatura. Aquí os dejo su discurso

Leonard Cohen

Estoy leyendo en la prensa que Leonard Cohen presenta su nuevo album de canciones”Popular Problems” y no puedo reprimir leer lo que viene en la prensa, y sobre todo volver a escuchar “Pequeño vals vienés”. Cualquier canción es una maravilla escucharla, pero este vals para mí guarda bonitos recuerdos y una de mis canciones preferidas.

Dice Leonard que le gusta vivir en la carretera, porque es más fácil que vivir normalmente en una ciudad, y estoy de acuerdo, me imagino recorrer el mundo con su guitarra y con esa voz en contacto con su público, vamos creo que eso es la gloria.

Marianne fue la mujer que inspiró a Cohen “So long Marianne”. Un amor cuando él empezaba a cantar, era un poeta con guitarra en las islas griegas y allí la conoció.

La letra de esta canción es de Federico García Lorca, repasando vídeos he visto muchas interpretaciones, de Morente de Ana Belén todas a cual mas bonitas pero la voz de Cohen es especial.

En 2011 recibió el premio Príncipe de Asturias con un discurso a la altura de su personalidad.

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Este verano, a ratos libres, he ido viendo esta preciosa serie que todo el mundo me la recomendaba, y que yo recomiendo a todo el mundo. Soy poco dada a ver series, porque cuando me pico con alguna y pierdo días sin poder verla me hace desistir del intento.  Dontow Abbey no la vi en su momento y ahora la he recuperado gracias a mi hija Fátima, que se ocupó de pedírsela a un amigo suyo.

http://youtu.be/WJ6iU7p8uJ0

Y ¡cómo la he disfrutado!, me ha parecido una serie muy bien hecha, muy bien ambientada en la Inglaterra de principio de siglo XX; El castillo, situado en Yorkshire, donde ocurre toda la vida de la familia del Conde Granthan,y de los trabajadores de esa casa, es un edificio precioso, y los vestidos de época maravillosos.

La serie va recorriendo los acontecimientos que van ocurriendo en el mundo, el hundimiento del Titanic,  la Primera Guerra Mundial, la gripe española, además de los avatares familiares, y los problemas para mantener la economía de la familia a flote en momentos delicados.

Es curioso ver como los adelantos, como la luz o el teléfono, causan rechazo en algunos sirvientes que siguen amarrados a sus costumbres.

A destacar el papel de la madre del conde, un papel que borda la actriz Maggie Smith. El mayordomo, increíble lo bien que lo interpreta. Creo que tendría que nombrar a todos y a todas porque cada personaje es impecable.

Acabo de leer que la quinta temporada ya está a punto de presentarla, con la novedad que George Clooney entra a esta serie, será una buena novedad pero la serie en sí es perfecta.

Paseando por mis blogs preferidos de lectura, me encontré con este poema precioso “Reglas de juego”. Nunca viene mal poner nuestro granito de arena en esto de encontrar perlas por los blogs amigos y darles difusión.

Además de encontrar este poema precioso, tampoco está mal leerlo despacio, dice mucho y lo dice bien. En esta nuestra España, llevamos un mes de agosto brutal en asesinatos machistas contra las mujeres. Dicen que la poesía amansa a las fieras, espero que haga algo.

Bien, el poema lo encontré en el blog  “El Ojo en la lengua”, un precioso blog que lo llevan dos chicas argentinas Gavi y Sabina, yo siempre que paseo por sus páginas encuentro un texto o un poema muy especiales.

Gabi, Sabina, os copio porque me parece un poema precioso y además descubrimos a una escritor,a para mi desconocida, Gioconda Belli.

 

REGLAS DEL JUEGO

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria

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