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Un amigo reseñó en su blog,  este libro de una manera preciosa. Nunca sabré por qué hay libros que a primera vista ya los quieres leer  y este fue uno de ellos.  Hemingway me gusta como escribe y como cuenta las historias, así que un poco antes de viajar a París me lo leí, y llevé apuntado en una libreta un montón de nombres de cafeterías donde los escritores, de aquella época, se reunían a beber y a escribir.

Podía elegir entre varias calles para bajar por la tarde hasta el jardín de Luxemburgo, y paseaba por el jardín y entraba en el museo, donde estaban las grandes punturas que luego trasladaron al Louvre. Iba casi todos los días por los Cézanne y por ver os cuadros de Manet y Monet y los demás impresionistas.

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Uno de los días de nuestra visita a la ciudad de la luz, lo dedicamos al barrio latino y a buscar esos cafés,  Closerie des Lilas, era una de ellos y una librería mítica de aquella época Shakespeare and Company.

Y cuando llegué a la altura de la Closerie des Lilas y la luz daba en mi viejo amigo, la estatua del mariscal Ney blandiendo su espada con las sombras de los árboles en sus bronces, y allí estaba él bien solito y nadie seguía su avance y en menudo fregado se metió en Waterloo, pensé que todas las generaciones se pierden por algo y siempre se han perdido y siempre se perderán, y me senté en la Closerie para hacer compañía a la estatua y me tomé una cerveza muy fría antes de volver a casa. 

El barrio latino es precioso, yo prefería pasear por sus callejas, contemplar la catedral de Notre Dame, pasear sus puentes, y hacer una espera grande para pasar a ver la Sainte Chapelle. Cada vez que parábamos a tomar algo elegíamos un café de los escritores,  y recordar lo que Hemingway contaba en este precioso libro.

En aquellos días no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakesperare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Silvia Beach en el 12 de la rue L´Odéon. En una calle que el viento frío barría, era un lugar caldeado y alegre, con una gran estufa en invierno, mesas y estantes de libros, libros nuevos en los escaparates, y en las paredes fotos de escritores tanto muertos como vivos.

París es mucho París,  el barrio latino es uno, pero pasear por los Campos Eliseos, contemplar la torre Eiffel, sentarte en uno de los muchos parques que saltean esta ciudad, entrar en el museo Rodin, pasear en un barco por el Sena, y tantas y tantas cosas maravillosas que te ofrece esta ciudad.

 

 

Me resultaba muy fácil reflexionar mientras andaba y hacía algo o mientras miraba a la gente hacer algún trabajo que supieran hacer bien. En el extremo de la isla de la Cité, debajo del Pont-Neuf, donde está la estatua de Henri-Quatre y la isla termina en punta afilada como una proa de barco, había un jardincillo al borde del agua con unos hermosos castaños, robustos y de copa ancha, y con las corrientes y remolinos que el Sena forma al fluir se encuentras excelentes puntos de pesca

Desde luego leer el libro y viajar a París es un verdadero lujo. Así decía Hemingway:

Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue.

  Tengo varios libros de Elena Paniatowska comprados en varios viajes que he hecho a México, pero aún esperan su turno ¡ayyy la falta de tiempo para poder leer lo que una quiere! es casi imposible llegar a todo. Pero este pequeño libro me lo compré después de oír una entrevista en la Cadena SER al director de Impedimenta. Es una triste historia de amor compuesta por 12 de cartas que, a lo largo de 1921 hasta 1922, le escribió la pintora rusa, Angelina Beloff, a Diego Rivera, pintor mexicano.

Quiela y Diego Rivera

Cuando Elena Paniatowska hacía una investigación sobre la vida de la  mujer de Rivera, Guadalupe Marín, se encontró con una carta de la pintora rusa, conocida como Quiela, a Diego Rivera. Por ahí empezó la investigación de la vida de Diego y Angelina que fueron matrimonio durante 10 años en París. De esa relación nació un niño Diego que murió a los 14 meses.

 Hoy como nunca te extraño y te deseo Diego, tu gran corpachón llenaba todo el estudio. No quise descolgar tu blusón del clavo en la entrada: conserva aún la forma de tus brazos, la de uno de tus costados. No he podido ni quitarle el polvo por miedo a que recupere su forma inicial y me quedé yo con un hilacho entre las manos.

 El amor enfermizo de esta pareja deja a Diego como un hombre sin corazón y sin alma. Volvió a México y nunca le contestó a ninguna carta, a pesar de que ella seguía enamorado de él y esperaba una respuesta.

Es imposible no llegar a tener talento cuando se tienen revelaciones como la que experimenté ayer. Pinté con ahínco una cabeza de mujer que sorprendí en la calle, ayer, de regreso del Louvre, una mujer con ojos admirables, y ahora que se ha ido  la luz te escribo mi conmoción y mi alegría. Por primera vez a lo largo de estos cuatro años siento que no estás lejos, estoy llena de ti, es decir, de pintura.

Diego rehízo su vida en México: ella siguió pintando y en 1932 Angelina Beloff fue a vivir a México, país que ella lo consideraba suyo y allí murió en 1969. En ese tiempo ella no molestó a Diego Rivera, pero dicen las crónicas que en un evento de la capital coincidieron los dos y Diego ni la miró ni la saludó.

Ya ves que estoy bien enterada, n porque intente averiguarlo sino porque tus amigos y los míos me lo dicen de golpe y porrazo, sin duda alguna porque creen hacerme bien al sacarme del sueño en el que vivo. Elié Faure fue claro: “Angelina, usted siempre ha sido una mujer de gran equilibrio y de buen sentido, tiene usted que rehacer su vida…

Un libro triste, melancólico, pero que tiene una información de aquella época donde los pintores se reunían en París, allí estaba con ellos Picasso, Juan gris y otros.

Mezquita Azul

Mezquita Azul

 

Hace años nos fuimos un grupo de amigos y amigas a Estambul, una de las ciudades más bonitas que yo he conocido. Fue un viaje precioso, 5 días llenos de sorpresas, de risas, y de no parar de ver maravillosas mezquitas, de intentar absorber esta ciudad llena de embrujo y misterio.

Una ciudad entre Oriente y Occidente, así es ella, una mezcla de modernidad y de costumbres ancestrales. Mujeres modernas y mujeres, aún, tapadas hasta lo increíble, calles abigarradas de tiendas de mil colores y mezquitas de ensueño. La verdad es que fue un viaje precioso. La visita a la Mezquita Azul  y Santa Sofía es impresionante, ¿cómo se puede albergar tanta belleza en ese centro de Estambul?.

Observando como llamamos a ciertos acontecimientos, podemos deducir en que lugar del mundo nos encontramos, si en Oriente o en Occidente. Lo que ocurrió el 29 de mayo de 1453 para los occidentales era la  caída de Constantinopla, y para los orientales, la conquista de Estambul. En suma: caída o conquista.

El Bósforo, el Cuerno de Oro, los cementerios, las Termas, El Gran Bazar, tomarse un café en el mirador de Pierre Loti

Cuando volví de ese precioso viaje me compré el libro de Orhan Pamuk. Un paseo por la ciudad y los recuerdos del escritor desde su infancia hasta nuestros días. Un libro denso y minucioso, como suele escribir Pamuk, pero que a mi me encantó después de haber visitado su ciudad.

Flaubert, que cuando vino a Estambul ciento dos años antes de que yo naciera, se quedó muy impresionado por las multitudes que poblaron la ciudad y por su heterogeneidad, escribió en una carta que creía que Constantinopla sería la capital del mundo cien años más tarde. Al desplomarse y desparecer el Imperio otomano, aquella profecía se cumplió justo al revés.

Es una ciudad que no te deja indiferente, siempre tienes ganas de volver a pasear por sus calles, a comprar en sus bazares  u oler las especies en el bazar del mismo nombre. Sus colores y sus olores te transportan a lugares increíbles. Dar un paseo por el Bósforo y contemplar Estambul desde esa otra orilla.

Desde mi niñez siempre he vivido en algún altozano desde el que se veía y se controlaba el Bósforo, aunque fuera de lejos y entre edificios, cúpulas y colinas. Posiblemente por el significado moral que comporta el poder ver el Bósforo aunque sea de lejos, en las casas de Estambul la ventana que da al mar ocupa el lugar del mihrab de las mezquitas, o del altar de las iglesias, o del tevan de las sinagogas y los sillones, sofás y mesas del comedor se disponen de manera que miren siempre en esa dirección.

Una ciudad para visitar y un buen libro para leer.

 

Un día 17 de agosto del año 1936 fue asesinado Federico García Lorca. Los homenajes son eternos a este poeta español, no acabamos de leer sus poemas y emocionarnos con ellos.

Antonio Machado escribió un poema a la muerte de Federico, que a mi me hace poner los pelos de punta cada vez que lo leo.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

          1. El crimen

  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

          2. El poeta y la muerte

  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

  Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

 

Leyendo poemas de Federico Gracia Lorca encontré este que me ha encantado, aquí lo dejo. Disfrutarlo

Que todos sepan que no he muerto

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

 

 

 

Tenía este libro pendiente desde hace tiempo, me lo recomendó una amiga bloguera . En uno de los viajes que hice a Madrid pasé por la librería La Central, fue allí donde compré este precioso libro. Lo he disfrutado, una lectura culta, muy bien escrito y una historia que te va atrapando con cada personaje que vas conociendo.

Últimamente leo mucho en Ibook, pero no me resisto de vez en cuando a comprar un libro. Yo sabía de este libro y del escritor Fulgencio Argüelles, pero también me encantó la portada del libro, a veces coincide que todo es belleza.

Asturias en los años  de la República de Primo de Ribera. Año 1927 es cuando Nalo entra a trabajar como jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas, así se libró de entrar en las minas como toda su familia lo hizo a lo largo de su vida.

Mi padre trabajaba como entibador en las minas de carbón y era grande, muy grande, y tenía la voz bronca y rotunda, y le chorreaba el sudor por la sienes y por los costados de la nariz y siempre estaba sediento. La tarde de su muerte la conservo aún nítida en la memoria. No vi su cadáver. Tardaría muchos años en ver un cadáver. El ataúd estuvo destapado en la sala toda la noche y había un calor que iba y venía.

De la mano de Nalo vamos conociendo la vida de esta familia, y todo lo relacionado con los ingenieros belgas que  vinieron a explotar las minas y que eran dueños de la vida de todos ellos. Así nos cuenta Fulgencio esta historia sin rencores, tal cual iba sucediendo. Entre los personajes que vamos conociendo, Eneka es el jardinero que le enseña a Nalo la vida, además de cultivar las flores.

La influencia de los ingenieros me libró de los reclutamientos militares y pude completar mis conocimientos de jardinería al lado del maestro Eneka. Aprendí al detalle cada una de las labores y a determinar el momento de su ejecución, apocaduras, drenajes, acondicionamientos de los bancales, estratificación y trasplantes.

Aprovechando algunas ideas que me suscitaron aquellos proyectos del abuelo, transforme un tímido manantial que corría libre bajo el cascajal de los salgueros en un nuevo estanque. Debido a lo cual obtuve la felicitación de las señoras del palacio, quienes para agradecer la ocurrencia y dedicación, me regalaron un reloj de bolsillo con incrustaciones de plata.

Un libro que merece la pena leerlo, calmadamente porque la escritura de Fulgencio Arguelles necesita tranquilidad para captar todas las maneras que tiene de contarnos la vida de los ingenieros, de sus mujeres y de las relaciones con los trabajadores.

Los ingenieros quisieron felicitar al artífice de la nueva expansión de la empresa con todos los honores y para ello invitaron a mi abuelo y a la abuela a una cena privada en  el palacio. Ella no asistió por mas que él  se empeñó en que lo hiciera, no verás tú la hora en que yo me siente a la mesa con los importantes, decía la abuela, cada cual en su sitial, tú vete que algo querrán ofrecerte, y además, obra hecha, recompensa espera, y déjame a mí aquí, que me conozco bien y del atrevimiento viene el arrepentimiento.

 Fulgencio Argüelles ha sido Premio Príncipe de Asturias en el año 2000

 

 

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Nuestro viaje ha terminado; el buque tuvo que sobrevivir a cada tormenta, ganamos el premio que buscamos; el puerto está cerca, escucho las campanas, todo el mundo está exultante, mientras siguen con sus ojos la firme quilla, el barco severo y desafiante:

Pero ¡Oh corazón!¡Corazón!¡Corazón!
oh, las lágrimas se tiñen de rojo,
mi Capitán está sobre la cubierta,
caído muerto y frío.

¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas; levántate, izan la bandera por ti, por ti suenan las cornetas; por ti ramos y cintas de coronas, por ti se amontonan en las orillas; Por ti te llama la influyente masa, giran sus rostros impacientes;

¡Aquí Capitán!¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es como un sueño sobre la cubierta,
Has caído muerto y frío.

Mi capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles; Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad; El barco está anclado sano y salvo, el viaje ha terminado y se ha hecho; De un viaje temeroso, el barco triunfador, entra con su objetivo realizado;

Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán
Caído muerto y frío.

    Qué buenos recuerdos nos dejó el actor, Robin Williams, con su magnífico papel de profesor en ” El club de los poetas muertos”, y la poesía de esa escena final que se nos quedó grabada en la mente.     Dicen que el poeta escribió este poema maravilloso a Abrahm Lincoln  cuando fue asesinado allá en el año 1865

Amanecer manchego

Cada verano la casa familiar cobra vida, no paran de ir y venir gente, gente amiga, que recala por aquí unos días de descanso y charlas. Entre unos y otros vienen a pasar unos días mis nietos mayores que les encanta pasar unos días con la abuela, sin sus padres cerca. El primero que llegó, allá por las primeras semanas de julio, fue Leo, mi nieto mayor, casi 11 años y una altura que ya me supera. A Leo le encanta venir, siempre tiene amigos que recupera cada año y lo pasan genial, todo el día descalzo y con un bañador, un lujo que no se lo puede permitir en Madrid, donde vive. Este año tocó ver todos los partidos del mundial con sus amigos Manu y Fer, meriendas en casa de cada uno, y después de ver el partido correspondiente, baños y juegos.

Leo

Leo

Este año ha sido muy especial pues una nueva nieta, Valentina, que nació el pasado diciembre, se dio su primer baño en el patio. Una niña preciosa, 8 meses risueños, la reina de todos. Claro que con su llegada ha desplazado un poco a Arturo, 4 años llenos de vitalidad, un charlatán importante que lo que más le gusta es el Ipad.

Valentina

Valentina

La casa se transforma, abre sus puertas y acoge a los que van viniendo, yo me ocupo de que no falte de nada, me encanta cocinar y aprovecho estos días para hacer la comida que sé que les gusta a cada uno de ellos. Para superar estas temperaturas manchegas, que cada año nos maltrata con temperaturas de mas de 40 grados,  nada mejor que después del baño un gazpacho fresquito.

Frida

Frida

Ya en agosto, Frida se vino a pasar una semana a casa, mi nieta mayor, 8 años de sensibilidad y buen gusto. A ella le encanta estar sola en casa con la abuela, que no le moleste su hermano y pueda hacer lo que a ella le gusta. Es un placer para mi tenerla en casa unos días, hemos ido de compras, hemos tomado un helado en la plaza o hemos cenado en una terracita para despedir a Judith. Mafalda ha sido el descubrimiento de este año, ya la venía viendo pero este verano, Frida, lo ha hecho su libro de verano. GetAttachment (9)

Judith es una amiga francesa que vivió varios años en Ciudad Real, ella me dio clase de francés, hace ya más de 20 años y desde entonces la amistad sigue, casi es una hija en casa y ella viene de vez en cuando a pasar unos días llenos de sol, de terrazas veraniegas, de encuentros con sus amigos y de veladas nocturnas en casa.

Arturo con Frida y Manuela

Arturo con Frida y Manuela

Judith

Judith

No todo son cenas y reuniones familiares, también nos da tiempo para ir al Teatro de Almagro, un pueblo que se engalana el mes de julio con sus numerosos teatros que invitan a pasarse una noche por allí. Después del  teatro nada mejor que una café en los bares de la plaza, un lujo que nadie debería perderse.

Valentina y Fátima

Valentina y Fátima

Yo sigo intentando leer algo, mucha gente dice que cuando más lee es en verano, yo es cuando menos leo. Este verano me está acompañando un precioso libro que, hace tiempo, me recomendó Lammermoor  “El palacio azul de los ingenieros belgas” de Fulgencio Argüelles.

También este verano  hemos vuelto a ver cine en casa, ” El sueño de Valentín” ha sido la película que hemos visto con Frida y le gustó, una película argentina, maravillosa, que yo recomiendo mucho.

Así vamos pasando el verano, nada mejor que compartirlo con toda mi familia, yo lo disfruto mucho, y sobre todo hago que mis nietos tengan un bonito recuerdo de estos veranos que compartimos en el patio de mi casa.

Los telediarios nos ponen los pies en el suelo, a mi al menos no me hace mucha falta, siempre ando informada y frustrada con todo lo que pasa, pero a mis nietos, ahora, les pertenece su tiempo y yo se lo procuro.

Fátima Belén y Frida

 

Fátima Belén y Frida

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