Feeds:
Entradas
Comentarios

 

Ría de Cee

Ría de Cee

Nos despedimos de Olveiroa dando un  paseo, fotografiando esos preciosos hórreos que adornan el pueblo con una armonía silenciosa. Nos encantó conocer Olveiroa, uno de los lugares más bonitos del camino, aunque nos faltaba aún muchos kilómetros que recorrer y pueblitos que visitar.

IMG_20150603_171121090

Ya las agujetas iban desapareciendo, el cuerpo se hace a las caminatas diarias y nos levantamos dispuestas a llegar a Cee y ver el mar por primera vez en este andar por Galicia.

Empezamos con una buena subida, no nos extrañaba y ninguna cuesta nos suponía un gran esfuerzo, ya somos unas campeonas, el haber superado los primeros tres días y estar empezando el cuarto nos da esa tranquilidad de saber que podemos terminar con lo que nos falta.

Se hace camino al andar

Se hace camino al andar

Al  finalizar la subida llegamos a la bifurcación del camino; a la derecha dirección Muxía y a la izquierda a Fisterra. Nosotras decidimos seguir a Fisterra para finalizar en Muxía. Paramos en una bonita oficina de información y a pocos kms encontramos un restaurante donde paramos a tomar un café y comprar unos bocadillos para la comida.

Ya con la alegría de haber tomado algo seguimos, nuestro camino. El paisaje, como siempre, verde intenso, ríos de aguas cristalinas, cruceiros maravillosos. Las subidas eran tremendas, pero íbamos a hacer una parada en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, para descansar y comer en el campo. Era un lugar con mesas y bancos, con la ermita a un lado, allí comimos a la sombra de un castaño y nos tumbamos en el suelo a descansar, era un placer estar allí a la sombra, pues el calor apretaba en esos momentos.

Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves

Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves

Seguimos caminando, eran las tres de la tarde y el calor era intenso, llegó un momento que nos quedamos casi sin agua en las botellas, pensando que encontraríamos algún lugar para reponer el agua, pero no fue así, lo pasamos un poco mal, pero ya cuando íbamos agotadas, Concha nos da una voz para decirnos que había una fuente. Una delicia, una fuente de agua potable cuando más nos hacía falta, descansamos un rato, rellenamos nuestras botellas y ya con otro aire seguimos.

La verdad es que esta etapa fue una de las más duras, el calor nos hizo mella, y la hora era la peor, nos retrasamos demasiado y el camino lo hicimos en el peor momento, nos animaba que ya no faltaba mucho.

20150604_083411_resized

¡Por fin vimos el mar! allá a lo lejos pero era el mar, una alegría grande, ya no faltaba casi nada, pero la bajada que nos esperaba fue lo peor. Más de dos kms de bajada impresionante, piedra suelta, calor y cansancio, pero los bastones nos ayudaron a bajar despacio y sin caídas. La vista de Cee nos ayudaba a sobrellevar el cansancio y el mar nos llegaba cada vez mas cercano. Fue tremendo, el primer bar que encontramos en el pueblo paramos para descansar y tomar algo fresco, todos los caminantes que nos encontrábamos nos saludábamos diciendo: “vaya bajada”.

IMG_20150604_095733464_HDR

Encontramos nuestro albergue frente al mar. Descansamos y nos dispusimos a dar una vuelta por el pueblo, el mar da una nueva vista a estos pueblos, nos encantaba. Cenamos en un buen restaurante y muy temprano nos fuimos a dormir.

Vistas desde nuestro albergue

Vistas desde nuestro albergue

Al día siguiente nos esperaba Fisterra

 

Yo que no soy muy aficionada a la novela negra, llevo un tiempo que no dejo de leer este género. El verano caluroso de esta bendita tierra, me hace pasar muchas horas en la piscina, lo que aprovecho para leer. Este libro me lo recomendaron varias veces, y una amiga me lo prestó el otro día y casi lo devoro.

Viene muy de actualidad el tema de este libro. Petros Márkaris es conocido por sus novelas de intriga y su comisario Kostas Jarito a la cabeza de las investigaciones.  En 2010 empieza a escribir una serie de novelas sobre la crisis griega, “Con el agua al cuello”, al año siguiente “Liquidación final”, en 2012, “Pan educación y libertad y finaliza esta serie con “Hasta aquí hemos llegado”.

La historia empieza fuerte, reciben un aviso en la Comisaría que a cuatro mujeres mayores las han encontrado muertas en su casa.

Somos cuatro mujeres jubiladas, solas en el mundo. No tenemos hijos ni perros: primero nos recortaron la pensión, nuestra única fuente de ingresos. Después tuvimos que buscar un médico privado para que nos recetasen nuestros medicamentos, porque los médicos de la S. Social estaban de huelga. Cuando por fin conseguimos nuestras recetas, en la farmacia nos dijeron que no servían. 

Nos dimos cuenta que somos una carga para el Estado, para los médicos, para las farmacias y para la sociedad entera. Nos vamos, así no tendréis que preocuparos por nosotras. Con cuatro jubiladas menos, mejoraran vuestras condiciones de vida.

Es toda una puesta en escena de lo que está pasando en Grecia con esta injusta crisis.

El comisario Jarito que estaba a punto de un ascenso, no quería demasiado jaleo para que no se estropease este asunto que le traería una mejora en su sueldo y una jubilación más holgada. Pero el asesinato de un médico de renombre le hace pensar que todo se irá al traste. El médico es encontrado en el cementerio del Cerámico, muy cerca de la Acrópolis y la muerte se produjo por envenenamiento de cicuta, el mismo veneno que mató a Sócrates.

Registró la cartera rápidamente, hay doscientos ochenta euros en efectivo, dos tarjetas de débito y dos de crédito. Ahora al menos, sabemos con certeza que no le mataron para robarle. Por último sacó su carné de identidad. Se trata de un tal Azanarios Korasidis, nacido el 13 de agosto de 1957.

La investigación da un giro total cuando encuentran una carta dirigida al doctor Korasidis en la que decía lo siguiente:

Ejerce usted de médico en la clínica privada de Santa Lavra. Posee una mansión de dos plantas en Ekali, además de una casa de veraneo en la isla de Pasos, una lancha rápida y una colección de pinturas valorada en centenares de miles de euros.

Usted declara a Hacienda unos ingresos netos de cincuenta mil euros anuales. Según mis cálculos, sus ingresos reales ascienden entre doscientos mil y doscientos cincuenta mil euros anuales.

Le ruego que en un plazo máximo de cinco días, satisfaga con el fisco su deuda, la correspondiente a una renta neta de doscientos mil euros anuales, que es lo que usted percibe realmente,

En caso contrario, se procederá a la liquidación total.

El Recaudador Nacional

Este asesinato fue el primero de varios que se fueron sucediendo en la ciudad de Atenas, arrasada por la crisis. La gente siguió estos casos casi aplaudiendo a este justiciero nacional. El comisario Jarito andaba sumergido en problemas familiares y en una crisis nacional en busca de este asesino que va matando a sus victimas con cicuta. Con la salvedad que al que pagaba sus deudas no lo mataba

Una historia que te atrapa desde el principio al final. Actual como la crisis misma que estamos viviendo, no solamente en Grecia, lo que nos cuenta esta historia podría darse en España, o en cualquier país del sur de Europa.

Creo que seguiré leyendo a Petros Márkaris.

Capítlo V

Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero

Y quiso la suerte que cuando llegó a este verso acertó a pasar por allí un labrador de su mismo lugar, y vecino suyo, que venía de llevar una carga de trigo al molino; el cual, viendo aquel hombre allí tendido, se llegó a él y le preguntó que quién era y qué mal sentía que tan tristemente se quejaba. Don Quijote creyó sin duda que aquel era el marqués de Mantua su tío, y así no le respondió otra cosa sino fue proseguir en su romance, donde le daba cuenta de su desgracia y de los amores del hijo del Emperante con su esposa, todo de la misma manera que el romance lo canta. El labrador estaba admirado oyendo aquellos disparates, y quitándole la visera, que ya estaba hecha pedazos de los palos, le limpió el rostro que lo tenía lleno de polvo; y apenas le hubo limpiado, cuando le conoció y le dijo: señor Quijada (que así se debía de llamar cuando él tenía juicio, y no había pasado de hidalgo sosegado a caballero andante) ¿quién ha puesto a vuestra merced de esta suerte? Pero él, seguía con su romance a cuanto le preguntaba. Viendo esto el buen hombre, lo mejor que pudo le quitó el peto y espaldar, para ver si tenía alguna herida; pero no vió sangre ni señal alguna.

Plaza de Almagro

¡Y vaya verano que llevamos!, empezamos con una ola de calor allá por finales de junio y estamos a 15 de julio y el calor sigue. La verdad es que esto es algo anormal, siempre ha hecho mucho calor en mi provincia, tierras cervantinas, veranos intensos con soles que no nos dan tregua, pero este verano yo creo que lo hemos superado. Así que  pasamos la mayor parte del tiempo en casa y en la piscina, es la única manera que podemos pasar estas intensas horas donde el calor aprieta.

Pero a pesar de estas temperaturas nos permitimos algún lujo que otro. El mes de julio es el mes del teatro clásico en Almagro, todo un lujo permanente en este bello pueblo, que cada noche abre sus puertas para deleite de la gente que nos acercamos a cenar en sus plazas y disfrutar de sus obras.

"El sueño de una noche de verano" de Shakespeare

“El sueño de una noche de verano” de Shakespeare

Este año fuimos a ver “El sueño de una noche de verano” dirigida por Tim Robbins, toda una novedad. El teatro estaba en una placita, que a mi me encanta, como muchas que tiene Almagro. Llenazo total para ver a este nuevo director. Para mí una novedad, en inglés y casi dos horas, yo no las tenía todas conmigo. Pero ¡sorpresa!, a pesar del calor que pasamos, los actores fueron un auténtico espectáculo, nos divertimos, nos reímos, toda una puesta en escena del teatro en su pura esencia. Noche preciosa. Muy recomendable para la gente que se anima a coger el coche y vivir un día en un pueblo muy original.

Los martes en mi ciudad nos ponen cine en la terraza de la biblioteca. Es una idea estupenda porque la biblioteca está junto a un gran parque y siempre es más fresquito, y ya digo que este mes de julio tenemos que ver donde vamos, sitios donde corra un poco de aire y esta terraza tiene esa peculiaridad. El primer martes fuimos a ver  un precioso documental que, un amigo, Rafa Cabanillas, realizó en un viaje a África, junto a Solmán una ONG manchega. Ese documental  fue una experiencia preciosa, pues llevaron cine a pueblitos en Togo. Una bonita experiencia ver a niños y mayores sentados en sillas o en el suelo, con ojos como platos viendo “El niño” de Chaplin. Nosotras también disfrutamos de ver esos niños tan felices.

Va pasando julio y la ola de calor sigue ahí, días de más de 40 grados y noches que no bajan de los 30, difícil dormir y, para mi que no me gusta el calor, difícil vivir. Pero, ya digo, nos vamos buscando pasar estos días entre amigos y amigas que hacen muy agradable estos calores. Como una noche que nos invitó Concha y Rafa a su patio, lleno de flores y hortensias, a cenar productos de su huerta. Toda una fiesta; Rafa que es un buen cocinero nos deleitó con platos de calabacín y tomates todo recogido en la huerta ecológica. A los calabacines los adornó con arroz y gambas y toda una cocina muy apetecible. Terminamos esa bonita noche con un mojito al lado de la piscina y charlando de las negociaciones de Grecia, brindamos por el bien de ese gran pueblo griego.

El jueves tenemos cine especial en Ciudad Real, a buen precio y con la entrada tenemos derecho a tomarnos una consumición en los bares de los cines a muy buen precio. Nosotras siempre salimos y vamos a tomar un bocadillito y una cerveza para comentar tranquilamente la película que hemos visto. El jueves pasado vimos una preciosa película; “Una segunda madre” película brasileña, con un reparto espectacular, un buen guión, y una delicia de película. Recibió dos premios: Festival de Sudance y Premio del público en el festival de Berlín de 2015.

Aquí os dejo el trailer

https://youtu.be/3NhuQKfDgjc.

Y ya termino con un recuerdo a Javier Krahe con esta bonita canción: “Nos ocupamos del mar”

https://youtu.be/-7UrsZuVzv0

Todo esto en una pequeña ciudad cervantina a 40 grados, todo es buscarse las pequeñas cosas que nos hacen un poco más llevadera la vida.

Hórreo en Olveiroa

Hórreo en Olveiroa

Nos levantamos temprano, desayunamos en “Casa Pepa” y salimos caminando, ya las agujetas se iban notando y  el cansancio también, pero la ilusión del camino no nos dejaba rendirnos. Por delante teníamos una bonita etapa, según los dueños de “Casa Pepa” desde Santa Mariña a Fisterra era un camino maravilloso, claro que ir en coche es estupendo pero caminar y sobre todo subir y bajar cuestas es otro cantar.

Camino de Olveiroa

Camino de Olveiroa

Teníamos por delante unos 17 km, de un paisaje precioso. Pasamos al lado del embalse Fervenza, a lo lejos una gran masa de agua rodeada de un pasaje verde intenso. A cada rato nos sorprendía un riachuelo, un bosque, un mirador. La carretera era un poco enrevesada, había tramos en obras y la señalización no estaba muy clara, en algún momento no sabíamos para donde teníamos que ir, pero algún peregrino colocaba piedritas, en el suelo, en forma de flecha indicando el camino.

Caminos infinitos

Caminos infinitos

Así de amable es el camino, todo el mundo te saluda con “buen camino” extranjeros y españoles, es el saludo habitual. Los gallegos tienen un gran respeto por los peregrinos. Te vas encontrando con grupos de gente por todo el camino y cuando llegas a los albergues nos volvemos a reconocer y nos interesamos por cómo vamos de agujetas o si hemos tenido algún problema.

IMG-20150603-WA0011_resized

A mitad del camino, después de una gran subida y una bajada tremenda, nos encontramos con un precioso cruceiro, lleno de piedritas que cada peregrino deja allí como recuerdo. Nosotras llegamos, nos quitamos las mochilas y sin decirnos nada empezamos a cantar y bailar, fue un momento de mucha risa y de mucha alegría, ya nos iba faltando menos y sabíamos que llegaríamos al final. Y, claro, dejamos nuestras piedras allí como recuerdo.

Cruceiros en el cruce de los caminos

Cruceiros en el cruce de los caminos

Llegamos a Ponte Olveira y allí en un albergue al lado de la carretera, con un pequeño restaurante y un jardín con césped, paramos a comer. Nos supo a gloria, descansar y comer algo. Nos quedaba muy poquito para llegar a Olveiroa, así que comimos tranquilamente y nos tumbamos en el césped a descansar. Al levantarnos las agujetas eran terribles, tres días caminando sin para se iban notando.

20150602_175446_resized

La llegada a Olveiroa nos encantó, un albergue enorme y muy bonito, lleno de peregrinos, caía la tarde y la verdad es que nos pareció llegar a un lugar muy acogedor. Descansamos un poquito en la habitación y después de una buena ducha salimos al jardín para ver como era el pueblo. Enfrente del albergue teníamos un montón de hórreos  preciosos, llenos de esa historia gallega que piedra a piedra construyen como almacenes llenos de belleza.

IMG-20150602-WA0039_resized

Por la noche salimos a dar un paseo por el pueblo, era misterioso ver los hórreos iluminados, el pueblo, todo él, muy bonito y muy bien conservado. Una buena etapa y una llegada muy especial.

IMG-20150602-WA0018_resized

Siempre comento que cuando doy con una buena historia, que no siempre es fácil, la lectura se transforma en algo mágico, pero si esa buena historia está escrita con primor, con detalle, basada en una realidad, la lectura se transforma en un gran placer. Lo comento porque a mi me pasó eso con esta preciosa historia. Un libro que te cuenta de forma muy precisa la historia de Susan Burlines y Oliver Ward.

En 1970 Lyman Ward, nieto de Susan y Oliver, se retira a la casa de sus abuelos, él es historiador y vive atado a una silla de ruedas por una enfermedad degenerativa, a pesar de ello vive solo, ayudado por una vecina y su hija que le ayuda a recopilar las cartas y papeles que le sirven para rastrear la vida de sus abuelos.

Bueno, abuela, déjame salir de este escritorio y darme la vuelta y contemplarte allá en tu marco de nogal junto a las cartas de personas que te escribían como  su respetada contemporánea. ¿ Debo interesarme por ti  aun cuando hayas  sido histórica, blanca,mujer y abuela mía? ¿Todos tus talentos y los del abuelo, y todos los esfuerzos de una vida larga y esforzada se quedan solamente en producirnos a Rodman y a mí: un sociólogo y un invalido? ¿Nada hay en tu vida o en tu arte que pueda enseñarle algo a un hombre moderno y a uno con una sola pierna?

Susan es escritora e ilustradora muy conocida en Nueva York donde vivía a mitad del siglo XIX. Ella era conocida en la alta sociedad de esa ciudad. Oliver un ingeniero de minas, muy dedicado a su profesión y con muchas ganas de descubrir minas por cualquier lugar de América.

Esta pareja se casa y ahí empieza esta mágica historia llena de viajes al lejano Oeste, a California cuando California casi no estaba habitada. La vida de esta pareja va de un lugar a otro. Oliver trabajando de la mañana a la noche y Susan viviendo precariamente en pequeñas casas, en mitad del campo y sin casi vida social.

Susan vino al Oeste no para unirse a una sociedad nueva, sino para soportarla, no para construir algo, sino para disfrutar una experiencia temporal y extraer de ella cuantas enseñanzas pudiera ocultar. Esperaba su vida en New Almadén igual que había contemplado las expectativas de viaje en tren  a través de todo el continente: como una excursión por el campo bastante agotadora.

La belleza de los paisajes, el nacimiento de sus tres hijos, la nostalgia de Susan de su anterior vida, la soledad que, ella, llena pintando esos lugares, y la convivencia de estas dos personas peculiares, conforman esta historia maravillosa y llena de conflictos, como la vida misma.

Este es un lugar para ser muy feliz, los somos, los seremos, pero hay un pensamiento común que no expresamos a menudo, sino que es como el trasfondo de nuestra vida aquí; que esto no es nuestro verdadero hogar, que nosotros no somos de este lugar salvo en lo que las circunstancias nos obligan.

Después de recorrer  New Almadén, Santa Cruz, Leadville, el ingeniero de minas es trasladado a Michoacan, México, para ella es un nuevo mundo lleno de color y de alegría.

Un poco más tarde salieron al balcón a contemplar la ciudad silenciosa. Dos farolas amarillas limón unían sus luces y sombras sobre las ásperas  piedras de la calle. Detrás de unos árboles a oscuras se insinuaban los fantasmas de unos campanarios. En uno de ellos una campana grande lanzó una sola voz, un sonido tan único e intenso como el sonido de una gota que cae de una hoja demasiado cargada. Recuperó sus fuerzas y lanzó su voz otra vez, volvió a recuperarse y sonó por tercera vez.

Susan se estremeció y se refugió bajo el brazo de Oliver.

¡Oh! ,dijo, Hasta ahora no había estado de verdad en ningún sitio.

La historia de Susan y Oliver corre paralela a la historia del mismo Lyman, que en su soledad va desgranando e investigando la vida de sus abuelos encontrando de vez en cuando alguna sorpresa que otra.

Lo que a mí me interesa de todos esos papeles no es la novelista e ilustradora Susan Burling Ward, ni Oliver Ward, el ingeniero, ni tampoco el Oeste donde pasaron sus vidas. Lo que realmente me interesa es cómo dos partículas tan distintas pudieron fundirse, y con cuánta presión, para rodar cuesta abajo hacia el futuro y hasta alcanzar el ángulo de reposo en que yo los conocí. Ahí es donde está el interés. Ahí es donde estará el sentido si encuentro alguno.

Wallace Stenger fue premiado con el Pulizzer en 1972. Basada en la correspondencia de una escritora norteamericana Mary Hallock Foote, una de las primeras artistas en ocuparse de la vida en el Oeste Americano.

 

 

Bosques de camino a Santa Mariña

Bosques de camino a Santa Mariña

Nuestra segunda etapa fue un poquito más corta. Salimos de Negreira con un tiempo estupendo, fresquito por las mañanas, conforme iba entrando el día la temperatura subía, pero nada de calor. Caminar con calor es muy duro, así que nosotras salimos descansadas y dispuestas a subir y bajar por los caminos gallegos.

20150602_104856_resized

Unos 19 km de recorrido, de subida continuada, hasta que llegamos a Villaserio, la etapa fue dura, pero preciosa, bosques de robles, hayas, y riachuelos y algún cruceiro en el camino. Serían las tres de la tarde y ya íbamos un poco destrozadas de tantas subidas, y teníamos ganas de parar a comer y descansar un ratito.

20150601_112504_resized

Encontramos un pequeño bar a pie de carretera con una bonita parra como techo y no lo pensamos ni un  minuto, allí llegamos y allí comimos. No sabéis que comidas en Galicia, esta fue de lo más sencilla pero los ingredientes son inmejorables.

Marisa en un momento de cansancio dijo, “cómo me apetecería comer patatas fritas con huevos”, no se nos fue de la cabeza en mucho tiempo, así que cuando vimos el restaurante, no lo pensamos, llegamos y pedimos ese plato, algunas añadieron, con chorizo, lomo o carne, exageradas ellas porque el plato era tremendo.

Huevos con patatas debajo de una parra

Huevos con patatas debajo de una parra

Terminamos de comer y nos pusimos a caminar el último tramo a Santa Mariña. El paisaje va cambiando poco a poco y entramos en una zona donde las vacas son protagonistas. Es la zona agrícola y ganadera de Galicia y así vamos pasando por esta zona que tiene su belleza, prados verdes, vacas pastando, hasta que llegamos al río Maroñas. Aguas cristalinas y mucha vegetación, para cuatro manchegas es una delicia poder ver esos ríos por cualquier lugar por donde caminamos.

Descansando al pie de un cruceiro

Descansando al pie de un cruceiro

Ya nos faltaba poco, pero estábamos cansadas y la llegada a Santa Mariñas se nos hizo un poco larga. Por fin llegamos al albergue “Casa Pepa”, allí estaban sentados al fresco peregrinos que esa noche  dormían allí como nosotras. Un pequeño albergue, donde los dueños como en casi todos los lugares que hemos dormido, son amables y hacen que el peregrino se sienta en su casa.

Conectándonos con el mundo

Conectándonos con el mundo. Casa Pepa

Como la comida fue copiosa, algunas nos tomamos un yogur, otras cenaron lentejas cocinadas con muy buena pinta.

Un detalle curioso, al frente de nuestro albergue, estaba el cementerio de Santa Mariña, la muerte y la vida juntas.

Con el dueño del hórreo

Con el dueño del hórreo

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 140 seguidores