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Durante este verano caluroso estoy combatiendo estas altas temperaturas de diversas formas: muchas horas en el patio y muchos baños, es la única forma de aguantar estos 40 grados que llevamos sufriendo todo el mes de julio. Como paso muchas horas en el patio los libros no me faltan, ahora tengo entre manos la trilogía de Baztán, de Dolores Redondo.

Soy oriunda de Navarra y el valle de Baztán me encanta,  he ido varias veces a pasar unos días en casas rurales de ese precioso valle,  así que cuando oí “Trilogía de Baztán” me apunté para tenerlo en cuenta. Esta trilogía se compone de “El guardián invisible”,” Legado de los huesos” y ” Ofrenda a la tormenta”.

El primero que leí fue este, y me absorbió, todos los lugares que Dolores Redondo habla yo los conocía y eso te hace mas cercana a la historia, aunque ¡ vaya historias! para nada agradables.

Amaia Salazar, polícia foral, es la protagonista de estos casos de asesinatos de niñas que van apareciendo por los bosques de los alrededores de la capital del valle, Elizondo. Crimines extraños donde las jovencitas aparecen siempre de la misma forma al lado del río Baztán.

Amaia se desplaza a Elizondo y se queda en la casa de una tía suya y desde allí intenta resolver estos casos que cada día se hacen más agobiantes y extraños. Los mitos de los bosques de aquella zona como “el basajaun” ser protector de los bosques,  empiezan a tomar fuerte protagonismo, ya que al lado de las niñas aparecen pelos de animales.

Todo esto mezclado con una historia oscura de la misma Amaia, entre sus hermanas que viven el el valle y la madre de ellas,  todo esto conforma una atmósfera húmeda y verde como el propio valle, que te va envolviendo capítulo a capítulo hasta el final.

Ya estoy empezando a leer el segundo y creo que es tan absorbente como el primeo.

 

Amanecer en La Mancha

Amanecer en La Mancha

Este verano lo recordaré por las altas temperaturas que no nos han dado tregua desde finales de junio a primero de agosto. Realmente un verano sofocante, con olas de calor que venían de África y que no dejaban resquicio para poder descansar a lo largo del día o de la noche.

También recordaré este verano por la violencia machista que ha imperado a lo largo y ancho de este país y que nos han dejado el corazón helado ante tanta maldad contra las mujeres por ser mujeres.

En fin, un mundo que cada vez lo entiendo menos, no se puede soportar ver los telediarios, ver como gente que huye de su país en guerra son gaseados en las fronteras para que no pasen, o ver las barcazas en el Mediterráneo llenas de gente a la deriva y que Europa mira para otro lado. La lista es interminable. Un verano caluroso y tremendo en noticias.

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Pero yo intento que los veranos en mi casa sean de descanso para mis hijos y nietos y así año tras año, mi casa abre sus puertas para que vayan llegando a pasar unos días conmigo. Todo un lujo poder participar con mis nietos estos días de baños y cenas en el patio.

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Este año ha tenido algo especial, Valentina de año y medio, ha sido la protagonista del verano. Ella que todo lo invade con su personalidad y su carácter, nos ha hecho olvidar todo lo que pasa fuera, ni telediarios hemos visto, solamente PocoYo que es lo que más le entusiasma a ella. Nada más terminar un episodio y sin darnos tiempo a nada ella dice “más, mas”, y yo vuelvo a ponerle otro episodio. Verla reírse y disfrutar con esos dibujos maravillosos es todo un lujo.

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Valentina

Una semana deliciosa con Valentina, antes de marcharse, llegaron mis otros nietos; Frida y Arturo  de 9 y 5 años, ellos son hermanos y venían deseando ver a su prima Valentina, aunque la verdad es que Arturo que es el informático de la casa, le da un beso y pasa directamente a coger un Ipad y ponerse a jugar, las nuevas tecnologías que para ellos es la normalidad.

Un fin de semana estupendo con mis tres nietos y mis hijos por casa.

Mis lecturas quedan casi aparcadas para tiempos más tranquilos, aunque de rato en rato, he seguido la lectura de “Cien años de soledad” que vuelvo a leer en compañía de mi hija Fátima, cada una por su lado pero de vez en cuando intercambiamos opiniones sobre esta lectura alucinante.

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Leo

Con Frida y Arturo hemos visitado la feria de agosto, ellos locos por ir a talleres de pintura, o de cualquier cosa, en el parque o asistir a cuenta-cuentos o canciones infantiles, no se cansan. Ver la felicidad en sus caras es el mejor resultado de esas horas que pasamos bajo el sol de justicia de este verano.

Así vamos pasando estos días de nietos, para mi es el mejor tiempo que paso con ellos. Estos días los disfrutamos, y yo veo como crecen y se hacen mayores. Este año ha sido Frida la que ya es toda una mujercilla. Nos fuimos un día a comprar una revista de sus cantantes preferidos, la ilusión que le hizo fue tan grande que se pasó todo el día con la revista bajo el brazo, leyendo y enseñándonos la cantidad de fotos y de curiosidades que tenía que leer. Yo recordé  cuando mis hijas compraban esas revistas y empapelaban sus habitaciones con posters de todos los cantantes de la época. Ahora es mi nieta la que me hace recordar esos tiempos.

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Y ya a finales de agosto llega el mayor de mis nietos, Leo, 11 años y unas piernas que le salen por todos sitios. El viaja todo el verano, campamentos, viajes, un verano que no ha parado, pero luego pasa una semana aquí en casa de la abuela. Ya no es un niño es un adolescente aunque con cosa de niño, él tiene un montón de amigos en el patio desde hace muchos años, y se reúnen todo el día. Para ellos el verano en casa de la abuela es el patio, la piscina, las cenas con todos sus amigos y amigas reunidos.

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Son días de pocas normas, algunas las olvidamos totalmente, como los horarios, se come cuando uno sube  de la piscina y se duerme cuando los párpados ya no pueden más, son pocos días donde ellos disfrutan de las no normas, luego  sus padres se encargan de normalizar sus vidas.

Otro verano más que me hace recordar cuando Leo no sabía nadar y eran sus primeros baños, ahora hace surf; cuando Frida era un bebé con chupete y su madre se lo quitó un verano, ahora es toda una adolescente; cuando Arturo con dos años ya era un apasionado de los juegos y ahora que aún no sabe leer maneja el Ipad mejor que yo, y Valentina que con apenas año y medio, no deja nada quieto y quiere hacer lo mismo que hacen sus primos, con una energía que derrota a todos a su alrededor.

Un verano más donde se mezcla la tristeza de las cosas que pasan en el mundo y la felicidad de las pequeñas cosas, la vida misma.

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Por un lado estamos contentas por ver que estamos llegando al final del camino, que lo estamos terminando sin ningún percance, que lo hemos pasado genial y que esto de caminar es algo fantástico; por otro lado nos entra la nostalgia del final, que esto se termina, es contradictorio pero es así.  Esta etapa es la penúltima y parece que al llegar a Fisterra es el final, pero a nosotras nos queda una media etapa hasta Muxia.

Al Fisterra

Al fondo Fisterra

¿Qué haremos cuando ya no tengamos que salir por la mañana con nuestras mochilas, nuestras botas y el camino por recorrer? Ya estamos pensando en la próxima ruta y ya hacemos planes para el año que viene.

Salimos con estos pensamientos de Cee y Corcubión, dos pueblos separados por la ría. Antes de salir a la carretera desayunamos y dimos una pequeña vuelta para ver el pueblo, pasamos a ver una casa rural preciosa que la regenta una señora mayor y conserva su casa en un estado primoroso, nos dieron ganas de quedarnos allí  unos días. Y ya sin más salimos.

El bosque encantado

El bosque encantado

Nos esperaba una ruta corta, unos 15 km, y después de haber pasado todas las calamidades en anteriores días esta nos parecía una gozada, viendo el mar y con la ilusión de llegar al final de la tierra, como pensaban los primeros peregrinos.

Habíamos reservado un hotel en la misma playa de Langosteira, nos íbamos a dar un pequeño lujo, hotel y playa.

 

Contemplando la belleza

Contemplando la belleza

En este último tramo, Sole, se fue en taxi a Fisterra, un tirón en el lumbago le hizo parar. La verdad es que todo el camino lo hizo fenomenal, ella no está muy acostumbrada a estas caminatas, pero el lumbago se resintió y ella  se retiró.

El camino fue tranquilo y con muchas ganas de llegar. Nos esperaba una buena comida en “Los tres golpes”, un restaurante que nos recomendaron y que lo disfrutamos. También nos esperaba el atardecer arriba en el faro, y nuestro encuentro con nuestra compañera Sole. Todo eso nos hacía seguir sin desfallecer.

Ya en Fisterra

Ya en Fisterra

Sin descansar nos fuimos al centro del pueblo y buscamos “Los tres golpes”, un restaurante antiguo pero con una comida excelente. Allí nos encontramos con tres parejas de catalanes que veníamos encontrándonos a lo largo del camino, ellos estaban disfrutando de unos buenos pescados y nosotras de una estupenda sopa y un arroz con bogavante que nos dejó sin palabras.

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Subimos al faro con tiempo para ver el atardecer. Allí estaba el faro, imponente, guiando con su luz los barcos que llegan  de todos los lugares del mundo.

El faro de Fisterra iluminado

El faro de Fisterra iluminado

Iba cayendo la tarde, se levantaba el aire y hacía frío, la ultima foto al lado del m cero

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Pero lo más fascinante, casi imposible de describir tanta belleza, fue sentarnos en las inmensas rocas y esperar ese momento de la caída del sol, fue espectacular. No hay foto que pueda reflejar ese momento. Nosotras lo disfrutamos.

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Próxima etapa, Muxía

Siempre me sorprende Antonio Muñoz Molina, siempre me emociona y siempre es una delicia leer sus libros. El tema de esta novela no me sugería demasiado entusiasmo; qué pasó con el asesino de Martin  Luther King, la verdad es que no era demasiado interesante, pero como siempre, Muñoz Molina, indaga en la vida de este hombre blanco, racista furibundo, y ese bucear en su vida no nos deja indiferentes.

Oiría en la oscuridad los ronquidos de borrachos de su padre y de su madre, echados el uno sobre el otro como fardos en el colchón sin mantas ni sábanas, tapados con harapos y chaquetones viejos. En los jergones tirados sobre el suelo de tablas medio arrancadas dormían arracimados sus hermanos como una camada numerosa, comidos de piojos.

James Earl Ray llegó a Lisboa después del asesinato, el 4 de abril de 1968, pasó unos días allí con la intención de volar a Angola, pero no pudo hacerlo porque fue apresado en el aeropuerto de Londres, diez días después de matar al líder negro.

La sorpresa de esta novela es que el escritor introduce su propia historia y ahí es donde a mí me conquista.

Sin duda hubo trances de felicidad que no agradecí y en los que no reparé mientras me sucedían y se me han olvidado, o de los que ahora, tantos años después, me daría pudor acordarme. En los espacios en blanco permanece alojado el remordimiento casi con la misma intensidad que en el recuerdo cierto del daño que hice.

Va entrelazando estas dos historias, la vida del asesino que llega a Lisboa y la vida del funcionario granadino que en 1987, con dos hijos pequeños y unas obsesiones por escribir, viaja a Lisboa para ubicar los lugares de su novela “Invierno en Lisboa”, esos tres días que él pasa en la ciudad de los fados le sirven para hacer una reflexión de su vida en aquellos años.

Me acosté en el cuarto en el que solía dormir en la adolescencia, muy mareado al apagar la luz, con nauseas, sintiendo que la cama se movía en la oscuridad, como si estuviera de nuevo en la litera del tren que me traía de Lisboa, sin rastro del estado de gracia que había conocido allí, desbaratado por una sórdida sensación de calamidad y de ultraje. Eso no se me ha olvidado

Su forma de escribir tan verdadera, tan despojada de artificios, con las emociones del recuerdo de un joven perdido en su trabajo en el ayuntamiento de Granada, perdido en su matrimonio y perdido como padre de dos hijos pequeños, que encuentra en la escritura ese flotador que le hace sobrevivir a esos años.

Quizás sería posible vivir conformándose con lo que uno tenía, dentro de los límites que uno mismo se había trazado con sus actos y con sus indecisiones, en una quietud sin drama, volcando en la literatura los impulsos pasionales que tan poco fruto habían dado en la realidad. No mentir, no hacer daño y no sufrir.

A mi me sigue conquistando, es mi escritor preferido y me parece que le seguiré fiel,pues cada vez que leo sus libros despierta en mí emociones que pocos escritores lo hacen.

Le digo a mi hijo que es tarde, durante mi paseo a solas, viendo las sombras de la gente en la PraÇa de Figueira y luego en la calle larga y estrecha de la Baixa, me he acordado de algo que leí en un libro sobre el asesinato de Martin Luther King, algo que me hizo mucha impresión y que me llevó a escribir un arranque, un esbozo de un relato, aunque en el libro no se le concedía mucho espacio, ni se le daba importancia: que su asesino, James Earl Ray, cuando estaba huyendo, pasó diez días en Lisboa.

En Manzanares, una población de mi provincia, Ramón Orozco, un periodista jubilado que volvió a su ciudad, mantiene un viernes al mes una fantástica “Escuela de Ciudadanos”, todo un lujo. Allí recaban los intelectuales más conocidos del panorama español, así como periodistas políticos, cantantes, todos los que tienen algo que decir en nuestra sociedad. Bueno pues cerró este curso con la visita de Antonio Muñoz Molina con una conferencia brillante “La educación en democracia”. Después nos firmó los libros que cada uno llevamos. Yo llevé este  y me lo dedicó, además de haceerme, mi hija Fátima,  esta bonita foto.

Antonio Muñoz Molina dedicándome el libro

Antonio Muñoz Molina dedicándome el libro

 

 

Ría de Cee

Ría de Cee

Nos despedimos de Olveiroa dando un  paseo, fotografiando esos preciosos hórreos que adornan el pueblo con una armonía silenciosa. Nos encantó conocer Olveiroa, uno de los lugares más bonitos del camino, aunque nos faltaba aún muchos kilómetros que recorrer y pueblitos que visitar.

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Ya las agujetas iban desapareciendo, el cuerpo se hace a las caminatas diarias y nos levantamos dispuestas a llegar a Cee y ver el mar por primera vez en este andar por Galicia.

Empezamos con una buena subida, no nos extrañaba y ninguna cuesta nos suponía un gran esfuerzo, ya somos unas campeonas, el haber superado los primeros tres días y estar empezando el cuarto nos da esa tranquilidad de saber que podemos terminar con lo que nos falta.

Se hace camino al andar

Se hace camino al andar

Al  finalizar la subida llegamos a la bifurcación del camino; a la derecha dirección Muxía y a la izquierda a Fisterra. Nosotras decidimos seguir a Fisterra para finalizar en Muxía. Paramos en una bonita oficina de información y a pocos kms encontramos un restaurante donde paramos a tomar un café y comprar unos bocadillos para la comida.

Ya con la alegría de haber tomado algo seguimos, nuestro camino. El paisaje, como siempre, verde intenso, ríos de aguas cristalinas, cruceiros maravillosos. Las subidas eran tremendas, pero íbamos a hacer una parada en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, para descansar y comer en el campo. Era un lugar con mesas y bancos, con la ermita a un lado, allí comimos a la sombra de un castaño y nos tumbamos en el suelo a descansar, era un placer estar allí a la sombra, pues el calor apretaba en esos momentos.

Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves

Parada en la ermita de Nuestra Señora de la Nieves

Seguimos caminando, eran las tres de la tarde y el calor era intenso, llegó un momento que nos quedamos casi sin agua en las botellas, pensando que encontraríamos algún lugar para reponer el agua, pero no fue así, lo pasamos un poco mal, pero ya cuando íbamos agotadas, Concha nos da una voz para decirnos que había una fuente. Una delicia, una fuente de agua potable cuando más nos hacía falta, descansamos un rato, rellenamos nuestras botellas y ya con otro aire seguimos.

La verdad es que esta etapa fue una de las más duras, el calor nos hizo mella, y la hora era la peor, nos retrasamos demasiado y el camino lo hicimos en el peor momento, nos animaba que ya no faltaba mucho.

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¡Por fin vimos el mar! allá a lo lejos pero era el mar, una alegría grande, ya no faltaba casi nada, pero la bajada que nos esperaba fue lo peor. Más de dos kms de bajada impresionante, piedra suelta, calor y cansancio, pero los bastones nos ayudaron a bajar despacio y sin caídas. La vista de Cee nos ayudaba a sobrellevar el cansancio y el mar nos llegaba cada vez mas cercano. Fue tremendo, el primer bar que encontramos en el pueblo paramos para descansar y tomar algo fresco, todos los caminantes que nos encontrábamos nos saludábamos diciendo: “vaya bajada”.

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Encontramos nuestro albergue frente al mar. Descansamos y nos dispusimos a dar una vuelta por el pueblo, el mar da una nueva vista a estos pueblos, nos encantaba. Cenamos en un buen restaurante y muy temprano nos fuimos a dormir.

Vistas desde nuestro albergue

Vistas desde nuestro albergue

Al día siguiente nos esperaba Fisterra

 

Yo que no soy muy aficionada a la novela negra, llevo un tiempo que no dejo de leer este género. El verano caluroso de esta bendita tierra, me hace pasar muchas horas en la piscina, lo que aprovecho para leer. Este libro me lo recomendaron varias veces, y una amiga me lo prestó el otro día y casi lo devoro.

Viene muy de actualidad el tema de este libro. Petros Márkaris es conocido por sus novelas de intriga y su comisario Kostas Jarito a la cabeza de las investigaciones.  En 2010 empieza a escribir una serie de novelas sobre la crisis griega, “Con el agua al cuello”, al año siguiente “Liquidación final”, en 2012, “Pan educación y libertad y finaliza esta serie con “Hasta aquí hemos llegado”.

La historia empieza fuerte, reciben un aviso en la Comisaría que a cuatro mujeres mayores las han encontrado muertas en su casa.

Somos cuatro mujeres jubiladas, solas en el mundo. No tenemos hijos ni perros: primero nos recortaron la pensión, nuestra única fuente de ingresos. Después tuvimos que buscar un médico privado para que nos recetasen nuestros medicamentos, porque los médicos de la S. Social estaban de huelga. Cuando por fin conseguimos nuestras recetas, en la farmacia nos dijeron que no servían. 

Nos dimos cuenta que somos una carga para el Estado, para los médicos, para las farmacias y para la sociedad entera. Nos vamos, así no tendréis que preocuparos por nosotras. Con cuatro jubiladas menos, mejoraran vuestras condiciones de vida.

Es toda una puesta en escena de lo que está pasando en Grecia con esta injusta crisis.

El comisario Jarito que estaba a punto de un ascenso, no quería demasiado jaleo para que no se estropease este asunto que le traería una mejora en su sueldo y una jubilación más holgada. Pero el asesinato de un médico de renombre le hace pensar que todo se irá al traste. El médico es encontrado en el cementerio del Cerámico, muy cerca de la Acrópolis y la muerte se produjo por envenenamiento de cicuta, el mismo veneno que mató a Sócrates.

Registró la cartera rápidamente, hay doscientos ochenta euros en efectivo, dos tarjetas de débito y dos de crédito. Ahora al menos, sabemos con certeza que no le mataron para robarle. Por último sacó su carné de identidad. Se trata de un tal Azanarios Korasidis, nacido el 13 de agosto de 1957.

La investigación da un giro total cuando encuentran una carta dirigida al doctor Korasidis en la que decía lo siguiente:

Ejerce usted de médico en la clínica privada de Santa Lavra. Posee una mansión de dos plantas en Ekali, además de una casa de veraneo en la isla de Pasos, una lancha rápida y una colección de pinturas valorada en centenares de miles de euros.

Usted declara a Hacienda unos ingresos netos de cincuenta mil euros anuales. Según mis cálculos, sus ingresos reales ascienden entre doscientos mil y doscientos cincuenta mil euros anuales.

Le ruego que en un plazo máximo de cinco días, satisfaga con el fisco su deuda, la correspondiente a una renta neta de doscientos mil euros anuales, que es lo que usted percibe realmente,

En caso contrario, se procederá a la liquidación total.

El Recaudador Nacional

Este asesinato fue el primero de varios que se fueron sucediendo en la ciudad de Atenas, arrasada por la crisis. La gente siguió estos casos casi aplaudiendo a este justiciero nacional. El comisario Jarito andaba sumergido en problemas familiares y en una crisis nacional en busca de este asesino que va matando a sus victimas con cicuta. Con la salvedad que al que pagaba sus deudas no lo mataba

Una historia que te atrapa desde el principio al final. Actual como la crisis misma que estamos viviendo, no solamente en Grecia, lo que nos cuenta esta historia podría darse en España, o en cualquier país del sur de Europa.

Creo que seguiré leyendo a Petros Márkaris.

Capítlo V

Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero

Y quiso la suerte que cuando llegó a este verso acertó a pasar por allí un labrador de su mismo lugar, y vecino suyo, que venía de llevar una carga de trigo al molino; el cual, viendo aquel hombre allí tendido, se llegó a él y le preguntó que quién era y qué mal sentía que tan tristemente se quejaba. Don Quijote creyó sin duda que aquel era el marqués de Mantua su tío, y así no le respondió otra cosa sino fue proseguir en su romance, donde le daba cuenta de su desgracia y de los amores del hijo del Emperante con su esposa, todo de la misma manera que el romance lo canta. El labrador estaba admirado oyendo aquellos disparates, y quitándole la visera, que ya estaba hecha pedazos de los palos, le limpió el rostro que lo tenía lleno de polvo; y apenas le hubo limpiado, cuando le conoció y le dijo: señor Quijada (que así se debía de llamar cuando él tenía juicio, y no había pasado de hidalgo sosegado a caballero andante) ¿quién ha puesto a vuestra merced de esta suerte? Pero él, seguía con su romance a cuanto le preguntaba. Viendo esto el buen hombre, lo mejor que pudo le quitó el peto y espaldar, para ver si tenía alguna herida; pero no vió sangre ni señal alguna.

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