El hijo de César de John Williams

Sigo medio confinada, pero sigo conservando la buena costumbre de caminar todas las mañanas pues el tiempo es magnífico, la naturaleza nos ha regalado unos días luminosos y tibios, así que yo aprovecho estos momentos para salir. Así voy pasando estos tiempos de incertidumbre; paseando y leyendo, dos aficiones que hacen de mi vida algo reconfortante.

El Emperador César

Ahora estoy terminando este precioso libro, “ El hijo de César ”. Se ha escrito sobre este personaje histórico tantos libros que sería imposible enumerarlos. Este libro tiene de original que toda la historia está sujeta a cartas que se envían unos a otros contando los acontecimientos históricos del momento.

Me despertó el ir y venir de la tripulación y el sonido de un canto lejano. Por un momento, en mi confusión, pensé en esas sirenas de las que Homero escribió con tanta belleza y me imaginé a mí mismo amarrado al mástil de mi barco, incapaz de resistir la llamada de su inimaginable belleza. Pero no eran sirenas, sino un barco que transportaba grano desde Alejandría”

Empieza con el asesinato del emperador Julio César . A su muerte, deja como heredero y futuro emperador de Roma, a su sobrino Octavio. Herencia envenenada, pues el futuro emperador tenía 18 años cuando muere Julio César , y la vida en Roma era tan convulsa que tuvo que rodearse de gente fiel para acometer la refundación de esa ciudad corrupta y llena de intrigas.

Sin embargo el Imperio de Roma que creó ha soportado la dureza de un Tiberio, la monstruosa crueldad de Calígula, y la ineptitud de un Claudio, y ahora tenemos un nuevo Emperador, al que tú educaste siendo niño y con quien sigues manteniendo una relación cercana pese a su posición”.

La formación de los triunviratos, la guerra contra Egipto y la conversión de este joven en el primer Emperador fundador de la dinastía, Octavio Cesar Augusto.

Desde la primera página hasta la última no puedes despegarte de estas historias que nos narra. Marco Antonio y sus ínfulas de gran guerrero y siempre queriendo ganar todas las batallas, sus historias con la reina de Egipto, Cleopatra. Las intrigas de todos para que este joven no subiera al trono, que fue el más duradero de todos, desde el año 27 a C hasta el 14 d C.

“A continuación se dio la vuelta y, muy erguido empezó a caminar hacia la oscuridad. Y recuerdo a Marco Antonio en Actium, que miraba desde la proa de su barco, cómo Cleopatra y su flota se alejan condenándole a Una derrota segura y que en aquel momento entendió que ella jamás le había amado.”.

Tengo el libro subrayado en cada página, tiene tantas cosas interesantes que no podía parar de señalar párrafos tras párrafos. El carácter del emperador, sus reflexiones, su mesura, su mirada sobre el bien común, me ha reconfortado a lo largo de esta preciosa lectura.

Hay una interesante carta de César Octavio a su amigo Nicolás de Damasco, al final de su vida que refleja su pensamiento y parece su testamento.

Así pues, no fue por idealismo o porque no creía moralmente superior que decidí cambiar el mundo, motivos que invariablemente ayuda al fracaso. Ni tampoco lo hice para incrementar mis riquezas y mi poder, dado que la riqueza que va más allá de la comodidad de uno mismo me ha parecido siempre la más aburrida de las posesiones, y el poder que va más allá de su utilidad, la más despreciable”.

Recuerdos de un jardinero inglés de Reginald Arkell.

Otro bonito regalo de estas Navidades pasadas; para mí no hay regalo mejor que un libro, la sorpresa de recibirlo y ver qué libro es, me transforma en una niña llena de curiosidad.

A primera, vista me encantó por la portada tan inglesa, se adivina una historia de jardines, jardinero, flores, muchos cuidados y mucha paciencia. Todo esto nos presenta este libro y, en estos momentos tan duros que vivimos, sumergirte en esta historia es un lujo. Es como un bonito paréntesis entre noticias durísimas y la vida cotidiana, de golpe te sumerges en un precioso jardín inglés en la primera mitad del siglo XX.

Pinnegar no era lo que se dice un hombre religioso. Sólo cuando se sentía profundamente conmovido se acordaba de su creador. Esas ocasiones eran infrecuentes y, por lo general, tenían que ver con la horticultura. El bienestar espiritual del ser humano era cosa del párroco, pero un árbol que sufría un hongo parásito era harina de otro costal.

Rosa rojas

Herbert Pinnegar, un niño solitario con una pequeña cojera, que no le impedirá realizar lo que más le gusta en esta vida, los jardines y las flores silvestres.

Desde su casita al fondo del jardín, que cultivó amorosamente a lo largo de su vida, él va desgranando todos sus recuerdos, sus afanes, todos las emociones que le producía cuidar el jardín, así como la llegada de la guerra y la destrucción de todo, también del jardín.

Siempre había algo que hacer: regar un poco, quitar malas hierbas, una trepadora que se había desprendido de un muro… lo más difícil era mantenerse apartado. No quería que la gente pensara que estaba holgazaneando por donde no lo necesitaban, de suerte que revoloteaba como un fantasma, y muchas veces el señor Addis, que había anotado por la noche algo que tenía que hacer, descubría por la mañana que los duendes ya habían estado allí.

Su maestra será la primera persona que le enseñará todo lo relacionado con las flores, en los paseos que daban sobre un canal de aguas del Támesis, que recorrían a pie viendo y aprendiendo los nombres de cada flor silvestre.

Amapolas

Hasta que se presentó a un concurso anual de flores del condado apoyado por Charlotte Charteris, dueña de la mansión más importante del condado, donde Herbert hacía trabajos en el jardín.

Estos se podía aplicar en particular a las flores de primavera, a las que los vientos de marzo maltrataban y las lluvias de abril salpicaban de barro, Bert tenía la teoría de que mientras que los narcisos semisilvestres podían cuidarse solos, la variedad que se cultiva en los jardines, había que recogerla en cuanto los capullos mostraban un poco de color y meterlos en casa. Entonces es cundo se les suba partido”

Al ganar el concurso, entra a trabajar como jardinero jefe en la mansión de Charlotte y la vida le cambia absolutamente.

La relación que mantiene a lo largo de su vida con la dueña de la casa, su trabajo minucioso y lleno de paciencia y tesón para conseguir ese precioso jardín, llena toda su vida. Cuando la guerra acecha, todo se aniquila, todo el trabajo queda anulado, para volver a rehacerlo.

Juntos habían trabajado y planificado hasta que el jardín de la mansión se convirtió en uno de los lugares de exposición del país. Iba gente desde la otra punta de Inglaterra e incluso desde los Estados Unidos…. algo así no podía durar mucho. Por segunda vez en un cuarto de siglo, el señor Pinnegar se encontró una mañana con que el suelo de su pequeño mundo se había hundido bajo sus pies. Una vez más Gran Bretaña estaba en guerra y los jardines eran irrelevantes, a menos que los vieras como un sitio donde cultivas calabazas o a modo de hospital para la tristeza.”

Un disfrute la lectura de esta sencilla historia, llena de dalias, buganvillas, narcisos, crisantemos, campanillas, tulipanes que llenan de fragancias y colores las páginas de este precioso libro.

Jardín inglés

The Durrells. Serie

La familia Durrells

Tenemos que agradecer a las series, que en estos momentos que vivimos, nos ayudan a pasar unos ratos entretenidos. Seguimos confinados por la cantidad de contagios que tenemos del COVID, no podemos ir al cine, ni debemos movernos mucho, y menos juntarnos con familias o amigos, así que yo me busco, a lo largo del día, varios entretenimientos para no caer en la tristeza.

Ya he dicho que la lectura es uno de mis mejores pasatiempos, pero ver una serie de vez en cuando, y si es buena, es pasar unos momentos muy agradables; eso es lo que me ha pasado cuando descubrí esta serie inglesa, The Durrells, preciosa serie muy divertida, sobre lo que vivieron esta familia en la isla griega de Corfù.

Gerald, el naturista

Basada en la obra del hijo menor de esta familia, Gerald Durrell, famoso naturista, escritor y presentador de TV, “Trilogía de Corfù”.

Louisa, viuda y con cuatro hijos, decide marcharse de su Inglaterra natal a la isla de Corfù, pensando en cambiar de vida para que sus cuatro hijos y ella misma pudieran tener una vida mejor.

Cundo llegan a Corfù, se encuentran en una bella isla, pero la casa que han alquilado no tiene luz eléctrica y es casi una ruina, la casa está situada al lado del mar y allí, sin hablar ni una palabra de griego, empiezan su nueva vida.

Los personajes son todos ellos una historia especial, el hijo mayor, Lawrence Durrell, será en un futuro el famoso escritor del “Cuarteto de Alejandría”.

El taxista, Spiro, forma parte de esta entrañable familia, es el apoyo de Louisa para todo lo que necesita y sobre todo para conocer las costumbres de la isla.

Cada capítulo es una grata sorpresa, todos ellos nos mantienen ligados a esa familia en sus alegrías, sus problemas y sus amores, y vamos capítulo a capítulo conociendo a cada uno de ellos, además de un sin fin de personajes que desfilan por esa casa.

Una serie muy aplaudida, premiada, y recomendada ; yo me lo he pasado genial y no quería que terminará. Me he reído y me ha emocionado, Louisa es un personaje muy peculiar y atractivo, es la madre de esa extraña familia, pero ella es el centro de todos ellos.

La familia Durrell en Corfù

Libro y serie. Patria de Fernando Uramburu

Hay libros que te enseñan, otros te emocionan, otros muchos te entretienen, y otros los cierras sin terminar de leerlos, la lectura te transporta a tantos sitios y te llena de tantas emociones, que por eso sigo leyendo a lo largo de mi vida.

La pandemia me ha dado tiempo para leer más tranquilamente, dentro del drama que estamos viviendo, algo bueno tenía que tener y es tiempo. Tiempo para reflexionar, para disfrutar de la familia los ratitos que los puedo ver, pintar Tangle, pasear, leer y otra afición que por tener tiempo, lo hago más a menudo que antes, que es ver buenas series.

Yo me leí Patria de Fernando Uramburu hace casi tres años, y quedé impactada por la forma que tiene este escritor de contarnos la vida en un pueblito Vasco, y la vida de dos familias amigas con ETA de por medio. Creo que es un libro para leerlo y regalarlo, porque nos enseña claramente lo que se vivió allí, sobre todo en esos pueblos pequeños donde todo el mundo se conoce.

La amistad

Cuando salió la serie, a mi no me apetecía verla, pensaba que como me gustó tanto el libro no quería que me decepcionara la serie. Mis hijos me decían que la viera y al final, estas Navidades, la he visto, y no me ha decepcionado en absoluto, al revés, me ha gustado mucho, los actores y las actrices están geniales, cada uno de ellos te transmiten lo que sienten, el ambiente del pueblo, la lluvia, el silencio, la soledad.

Fernando Uramburu nos hace vivir dentro de ese pueblito donde todos están vigilados, ETA tiene el apoyo popular y el que no acata sus mandatos, sufre las consecuencia. Nada vale ante esa idea imaginaria de defender Euskal Herria.

La soledad

Es muy impresionante como los jóvenes caían en esa red oscura donde la voluntad era anulada, el jefe manda y todos obedecen a ciegas, no hay familia ni amigos que paren la barbarie.

El libro genial y la serie estupenda, la recomiendo siempre, creo que nos enseña mucho sobre los nacionalismos y la sinrazón.

Emocionarte de Carlos del Amor

Llevo cuatro años asistiendo a clases en la Universidad y una de las asignaturas que más me gustan son las de arte; entre otras muchas cosas he aprendido a mirar los cuadros de una manera diferente desde que asisto a estas clases.

Un día estando en la librería de mi ciudad vi este libro y no pude dejarlo, no tardé mucho tiempo en leerlo, sabía que me iba a gustar por el tema que trata y porque hace tiempo sigo las crónicas que, Carlos del Amor, hace en la televisión sobre arte, cine, pintura o cualquier tema cultural.

Gótico americano. Grand Wood

Me interesa mucho este tema, sigo aprendiendo de cada libro que leo, de cada exposición que disfruto, y este libro te enseña a mirar un cuadro y a curiosear sobre el artista y su época, así como ver a través de los ojos del escritor de este bello libro. Velázquez, Degas, Picasso, Dalí, Vermeer, Antonio López, María Blanchard, y otros muchos pintores con sus cuadros, que el autor elige porque, de alguna forma, ese cuadro le hizo pensar en una historia.

Me encanta el cuadro de Vermeer, “La callejuela”, el cuadro te hipnotiza, tiene armonía y sosiego.

La callejuela

Aguarda un momento. Mira ven, asómate a la ventana, mira esa mujer, está cosiendo. Mira esa otra. ¿ La ves?, ¿está limpiando la ropa?. ¡ ahí tienes tu exterior! No me digas que no es perfecto. Solo tienes que bajar un piso y empezar a pintar”.

“Muchacha de Figueras”de Salvador Dalí, yo no conocía este cuadro, lo he descubierto leyendo el libro y me encanta. Salvador Dalí pintó a su hermana varias veces y siempre con la cara oculta.

No me gusta mucho esa plaza como fondo de un cuadro, espero que al menos aparezcan esas montañas y la ermita. Date prisa Salvador que además empezaré a moverme y me equivocaré y no quiero.

Cuéntame algo de tus viajes por Francia, anda. ¡Qué suerte poder ver mundo! Fíjate, si este cuadro viaja por otros países ni siquiera mi figura pintada va a poder ver nada.

Muchacha de Figueras

María Blanchard con su “Mujer con guitarra”pintada en 1917, una delicia. Carlos del Amor se fija mucho en las mujeres pintoras, algo muy de agradecer en estos tiempos donde la mujer sigue oculta. Con este libro además de aprender mucho vas descubriendo pintoras y pintores que no los conocía.

Pinto lo que nunca podré ser y lo que jamás alcanzaré. Estoy en busca constante, casi febril, de un ideal que me fue negado desde la cuna. Anhelo la belleza por encima de todas las cosas, muero por dentro cada vez que veo mis cuadros terminados, muero cada vez que repaso a la mujer que he pintado, porque me gustaría ser esa mujer.

Mujer con guitarra

Y un delicioso grabado del pintor japonés de Utagawa Hiroshige, que realizó en 1856 sobre la ciudad de Tokio y el monte Fuji. Realizó 119 grabados sobre la vida cotidiana de la gente de su país.

Salgamos de nuevo al mundo para venerarlo como merece, salgamos a él y rindámosles pleitesía. Mi manera de hacerlo será esta, reproduciendo hasta la extenuación lo que mejor sabemos hacer cuando nos dejan:vivir.

Voy terminando y nada mejor que con este cuadro, que fue póster y se convierto en una escultura colocada en la plaza de Antón Martín en Madrid.

Juan Genovés, realizó este cuadro que se convirtió en un icono en los momentos difíciles que atravesaba mi país después de tantos años de dictadura. Este póster estaba colocado en un despacho de los abogados asesinados en Atocha y, esta imagen, se convirtió en ese abrazo de reconciliación que los españoles deseaban.

Te abrazo porque te quiero, te brazo porque te echo de menos, te brazo porque quiero olvidarte, te abrazo por amistad, te abrazo por compañerismo, te brazo porque todo ha acabado, te abrazo porque todo va a empezar.

Abrazos

Son muchos cuadros con sus historias, pero después de esta pausada lectura, me apetece volver a ver todos estos cuadros con el libro de Carlos del Amor bajo el brazo y disfrutar los cuadros y sus leyendas.

Tiempo de pandemia

Los primeros meses de confinamiento, allá por marzo y abril, fueron los más difíciles porque realmente no sabíamos casi nada de lo que nos estaba pasando; recuerdo que tuve que apagar la televisión para poder reorganizarme y no caer en escuchar continuamente un ruido que aún persiste.

Salía a la calle a comprar y recorrer las calles de mi ciudad absolutamente vacías, no se escuchaba ni un ruido, a veces daba un poco de miedo no encontrarme con nadie en el recorrido hasta el supermercado.

Campo de amapolas

Conforme nos encerrábamos en casa, el parque de enfrente se puso precioso, yo desde mi balcón observaba cómo la primavera despuntaba con toda su fuerza, y empezaron a salir flores por todos lados, era una preciosidad ver ese parque lleno de pájaros que cantaban todo el día, era como invitarnos a ver, oler y oír la naturaleza en todo su apogeo.

Durante ese encierro que duró más de dos meses, me ayudó enormemente, la lectura, en cualquier momento es algo imprescindible para mí, pero durante esos meses fue una gran ayuda, así como ver buenas series y buenas películas, hacer yoga, recorrer el pasillo de arriba a bajo sin parar, hablar por teléfono o reunirme con mi familia y amigos virtualmente, escuchar música y poesía.También aprendí a tener paciencia y a tomarme todo con bastante tranquilidad y mucha preocupación por lo que estaba pasando.

Un día mi hija Fátima, me llamo para decirme que a las cinco y media una profesora de Tangle, Alicia, se conectaba por Instagram todos los días y nos enseñaba a pintar de una forma diferente. Yo no conocía nada, pero me puse a esa hora con lo que encontré por casa, papel, rotuladores, y empezamos a pintar.

Pintando Tangle

Fue lo más genial, nos conectábamos todos los días casi 2000 personas de todo el mundo, y Alicia nos enseñaba a pintar en un cuadrito de 10×10, “tesela”, lo llamaba ella, y nos pasábamos una hora y media pintando con un rotulador negro. ¡Qué delicia!, en ese tiempo desconectábamos de la realidad que estábamos viviendo y era una forma de estar en medio de la tragedia, pero pintando y meditando.

Nuestra profesora

Alicia, estuvo durante dos meses, sin faltar ni un día a su cita con esas 2000 personas que esperábamos oír su voz y empezar a pintar. Mi hija Fátima nos abrió una ventana cuando más lo necesitábamos y Alicia nos abrió los ojos y la mente a esta forma de pintar. Este es mi homenaje a Alicia, y a Fátima, porque hemos aprendido y seguimos pintando esa técnica que tanto bien nos hace.

Fueron tiempos duros, pero llenos de cosas bonitas, de aplausos, de muchas emociones, de risas y llantos, de admirar un amanecer desde mi ventana, de percibir la vida de otra manera, de disfrutar con casi todo; esta pandemia nos ha enseñado la fragilidad del ser humano y eso nos pone los pies en el suelo.

UN AMOR de Sara Mesa

Mi amiga Sole me prestó este libro que yo tenía muchas ganas de leer, casi me lo he leído en una tarde, aunque me hubiera gustado alargar la lectura varios días para seguir disfrutando de esta historia y de la forma de contar que tiene Sara Mesa.

Fuera el silencio no es como esperaba. De hecho, no es silencio. Hay un rumor lejano, como de carretera, aunque la carretera más cercana es comarcal y está a tres kilómetros de distancia. También se oyen grillos, ladridos, los gritos de un vecino arreando el ganado yade recogida”.

Nat, una mujer joven, llega a un pequeño pueblo, La Escapa, a vivir, alquila una pequeña casa a las afueras del pueblito, una casa vieja, llena de goteras y casi en medio de la nada.

Los límites de La Escapa son confusos, y si bien, hay un núcleo de casitas más o menos compacto- justo donde ella está- más allá se dispersan otras construcciones, algunas habitadas y otras no.”.

Allí empieza su nueva vida de traductora, y poco a poco va conociendo a los vecinos y a un puñado de gente: su casero, un hombre extraño, Piter, el hippie, el alemán, la tendera, un matrimonio mayor, y una familia que viene a pasar los fines de semana.

Después de tanto tiempo y de tantos paseos, se conoce al dedillo todos los caminos, todas las casas y quienes las habitan, aunque persiste la impresión de que algo se le escurre, de que hay cosas que no es capaz de ver ni de entender”.

Todo lo que rodea a Nat tiene una atmósfera inquietante, la soledad es grande y la incomunicación entre la gente del pueblo, te llena de opresión.

Puede pasarse el día entero dando vueltas y, salvo a las cuadrillas de trabajadores, solo se encontrará con el gitano que recoge chatarra o hace recados, con el viejo Joaquín, o con el alemán que va y viene con su furgoneta, repartiendo las verduras de su huerto”.

Nat inicia una relación con el alemán; todo empieza como un trueque, donde ella acepta sin saber por qué, aunque la atracción que siente por este hombre no la puede dominar y se siente atrapada. Los silencios, la incomunicación se extiende entre ellos.

A veces siente rabia. Su personalidad ha sido desahuciada para que él la ocupe por completo y ella, sumisamente, le ha dejado entrar. ¿Pero él? ¿ Que le ha dado él a cambio? Aparenta ser impermeable a casi todo, no se deja rozar por casi nada”.

Tengo que decir que a mí me ha atrapado totalmente este libro, me ha gustado de principio a fin, y una tensión extraña te acompaña todo el tiempo.

“ Un espíritu de concordia se extiende por La Escapa, representado en las guirnaldas navideñas que los dueños de la tienda colocan en los árboles, lucecitas que se encienden y apagan rítmicamente para recordar que el año está acabando y todos han de convertirse en ciudadanos de buena voluntad”.

EL MAR, LA MAR. de Rafael Alberti

La Caleta, Cádiz

Durante los meses que duró el confinamiento de esta larga pandemia, hicimos de todo,mi familia y yo, para poder pasar el tiempo algo más entretenidos. Fueron muchas horas en casa, sin salir a pasear, que para mí era y es fundamental, miedo a que alguien de la familia enfermara y no poder vernos, añadía tensión y mucha intranquilidad, además de estar lejos unos de otros.

Un día les mandé un poema de Rafael Alberti, lo grabé y se lo mandé a todos mis hijos y nietos y les animé a que hicieran lo mismo y reenviarlo a todos para hacer una cadena de poemas, lecturas y juegos, en fin todo lo que se nos ocurriera, y funcionó.

Fue precioso, los pequeños nos mandaban bailes, canciones; los mayores poemas, en fin fue algo que nos cambió esos meses de encerramiento y nos enriqueció a todos.

Como digo, empezamos por el poema de Rafael Alberti que dice así :

El mar, la mar

El mar, la mar

El mar. ¡Solo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre

a la ciudad?

¿ Por qué me desentierras del mar?

En sueños la marejada

me tira del corazón;

se lo quisiera llevar.

Padre, ¿ por qué me trajiste acá?

Gimiendo por ver el mar,

un marinerito en tierra

iza al aire este lamento:

¡Ay mi blusa marinera;

siempre me la inflaba el viento

al divisar la escollera!.

Rafael Alberti

Este poema nos transporta a ese mar gaditano que tan lejos nos parece desde nuestro encierro. ¡Qué bien lo dice el poeta, y qué alegría da leer esa última estrofa!

Rafael Alberti lo plasma tan bonito en este poema, que este fue el inicio de muchos más que a lo largo de esos casi tres meses, en mi familia nos ayudó a soportar el aislamiento.

La lectura, la poesía, la música, la salida al balcón para agradecer con nuestros aplausos a todos los sanitarios el esfuerzo que estaban haciendo, tantas videollamadas, nos suavizó la tragedia que vivimos y seguimos viviendo.

Al fondo la Catedral

MAGALLANES. Stefan Zweig

Un pequeño libro como los que acostumbra a escribir este escritor, pero que el lector quedará deslumbrado ante esta magnífica historia del marino portugués, Fernando de Magallanes.

La escasez era su compañera, la muerte los cercaba de noche y de día en mil formas, por mar y tierra; no podían esperar más que peligros, así de los hombres como de los elementos, y durante meses y años la soledad más espantosa”.

Magallanes tenía claro que podría encontrar un nuevo camino para llegar a las islas de las especias, y lo encontraría no por el camino que ya se sabía, dando la vuelta por el sur de África, sino seguir una nueva salida por el sur de America

Fernando de Magallanes, el que salió de Sevilla con cinco barcos de pescador para dar la vuelta a toda la Tierra. Tal vez en la historia de la humanidad es la odisea más magnífica. Esta partida de los doscientos sesenta y cinco hombres decididos, de los cuales sólo dieciocho volvieron a sus lares en los míseros barcos castigados, pero con la bandera de la gran victoria en el mástil”.

El rey de Portugal no le dio credibilidad a lo que Magallanes le planteaba. Con la negativa de su rey, se dirigió a los reyes españoles que le dieran el beneplácito, el dinero, los barcos y la gente para poder emprender esta gran hazaña.

Hay un paso del océano Atlánticos al Pacífico. Lo sé; conozco el sitio. Dadme una escuadra y, en beneficio vuestro, llegaré a él; y de Este a Oeste daré la vuelta a toda la Tierra.

Con sus 35 años ha vivido y experimentado en los campos y en el mar todo lo que un guerrero y un navegante puedan reunir de conocimientos. Ha rodeado el Cabo cuatro veces, dos por Occidente y dos por Oriente”.

La odisea de estos marinos en el siglo XVI, no tiene parangón con ninguna otra. Fueron capaces de encontrar el paso, llamado actualmente, estrecho de Magallanes.

Tres meses y veinte días, anda en total la solitaria caravana de los tres barcos en el infinito desierto líquido, soportando todos los sufrimientos imaginables, hasta el más terrible: el de perder la esperanza.”

Pasaron por duros enfrentamientos entre ellos, murieron por el camino muchos de ellos. Pasaron hambre, sed y mucho miedo. Desertaron varios marineros y dieron la vuelta varios barcos, dejando al resto sin casi comida.

Llegamos al extremo de comer, para no morir de hambre, los pedazos de cuero con que estaba recubierto el palo mayor.”.

Al fin llega el 6 de marzo de 1521. Más de cien veces se ha levantado el sol sobre el azul igual, vacío e inmóvil, y se ha hundido en el mismo azul implacable. Cien veces la noche ha sucedido al día y el día a la noche, desde que la flota navega por el estrecho de Magallanes hacia el mar abierto, cuando vuelve a oírse aquel grito en lo alto de la cota: ¡ Tierra, tierra!“

Un final triste para una gran odisea. Un libro magnífico que te abre los ojos ante esta historia increíble que llevó a cabo un hombre con una firmeza increíble.

EL INFINITO EN UN JUNCO de Irene Vallejo

En marzo, cuando quedamos confinados en nuestras casas, sin saber cuándo sería el día que saldríamos a la calle sin miedo, sin mascarillas, cuándo podría volver a reunirme con mis hijos y nietos, ¡cuánto los eché de menos!, no pude leer nada y eso es un mal síntoma, pues la lectura, siempre, siempre, ha sido fundamental para mí en los malos y buenos momentos.

Pero me regalaron “El infinito en un junco” y fue la delicia. Empecé a leerlo y no lo dejé hasta terminarlo. Y no fue una lectura rápida, porque para saborear todo lo que nos cuenta Irene Vallejo en ese precioso libro, es necesario leerlo lentamente, sin prisas, disfrutándolo y sobre todo aprendiendo tantas y tantas historias que nos cuenta sobre la escritura, la lectura, las bibliotecas, a lo largo de la historia.

Roma, que para entonces se había convertido en el centro del mayor imperio mediterráneo, era todavía un laberinto de calles tortuosas, oscuras y embarradas cuando Marcó Antonio desembarcó por primera vez en Alejandría.

De pronto se vio transportado a una ciudad embriagadora, cuyos palacios, templos, amplias avenidas y monumentos, irradiaban grandeza.”

Qué importante es contarnos las miles de anécdotas sobre la escritura de esa forma tan especial y fácil como lo hace esta joven escritora, parece que te cuenta un cuento. Un cuento lleno de historia, dando luz a tantas mujeres importantes en todas las épocas, pero que quedaron oscurecidas y sin voz a lo largo de los siglos.

La historia de la literatura empieza de forma inesperada. El primer autor del mundo que firma un texto con su propio nombre es una mujer.

Mil quinientos años antes de Homero, Enheduanna, poeta, sacerdotisa, escribió un conjunto de himnos cuyos ecos resuenan en los Salmos de la Biblia”

Irene Vallejo hace un trabajo de documentación sobre estas mujeres que, ya digo, las dejaron en la oscuridad, y ella nos las coloca frente a nosotras para que la historia se complete y se enriquezca.

Solo hay una presencia femenina en el canon literario griego: Safo. Es tentados tributar ese clamoroso desequilibrio a que las mujeres no escribían en la antigua Grecia. Solo es cierto en parte. Aunque para ellas era más difícil educarse y leer.

De algunas, quedan fragmentos rotos de poema; de la mayoría, apenas un nombre, Corina, Telesila, Mirtis, Paxila, Eumetis, etc”

Gracias a este precioso libro, mis primeros meses en casa, pude pasear por la antigua Roma, por Egipto, por Mesopotamia, por Grecia… un lujo de lectura.