EL ASEDIO DE TROYA. Theodor Kallifatides

Sigo disfrutando la lectura de los libros de este escritor griego, afincado en Suecia hace más de cincuenta años. Un disfrute y una grata sorpresa, me encanta descubrir nuevos escritores y si una amiga no me hubiera regalado su pequeño libro, “Otra vida por vivir”, creo que no hubiera llegado a conocerlo.

“ Tenía quince años y estaba enamorado de mi profesora. Corría el año 1945, comienzos de abril. Mi aldea llevaba ocupada por el ejército alemán desde 1941, igual que toda Grecia. Durante esos años la escuela no funcionaba. Los dos maestros, uno de los cuales era mi padre, habían sido cesados por los alemanes y no vino ningún sustituto”.

Nunca pude leerme la Iliada, no sé porqué pero no lo hice y tenía pendiente leerla algún día. Bueno, pues este libro me allanó el terreno y me he leído la Iliada de una forma diferente, muy amena y deliciosa, porque esto es lo que hace Theodor con este libro.

“ Se dice que el diablo tiene muchas piernas, pero que las Moiras, diosas del destino,tienen más. Un día Menéalo recibió la visita de Paris, hijo de Príamo, Rey de Troya. Ambos reyes se conocían, por lo que era evidente que había que acoger a Paris. Este declaró que su nave había quedado gravemente dañada por una tormenta junto al sonado cabo de Malea y se había visto obligado a abandonarla. Ninguno de los dos podía imaginar las consecuencias que desataría esta visita”.

La historia empieza en un pueblito griego a finales de la Segunda Guerra Mundial, allí entre bombas de los alemanes, una maestra corre con sus siete alumnos y alumnas al refugio y mientras caen bombas, a ella se le ocurre decirles a su alumnado, si querían escuchar una historia, “ La guerra de Troya”. Así empieza esta fantástica historia.

Juntos pasaban noche tras noche. Una cosa llevó a la otra y, un buen día, Helena agarró su dote y una considerable parte de su fastuoso ajuar y se marchó con Paris. Fue el principio de una guerra que duraría diez años”.

Cuando termina el bombardeo la maestra deja en suspenso esta historia y emplaza a sus alumnos y alumnas a que al día siguiente seguirán conociendo todo este relato épico que, Homero, escribió hace muchos siglos.

La maestra realizó una pausa y aspiro profundamente, como si hubiera estado aguantando la respiración mientras contaba la historia. Avanzó hasta la entrada de la gruta y echó un vistazo afuera”.

Se han calmado las cosas. Podéis ir a casa. Mañana seguimos.

Paris, troyano, se lleva a Helena, la mujer de Menelao, rey de los aqueos y así empieza la guerra que duró años y que se mataron unos a otros con tanta brutalidad y crueldad que a veces se hace duro leerlo.Todos los héroes cayeron. Homero escribió un alegato contra la guerra, nadie ganó, todos perdieron.

Sé que mi sangre también habrá de teñir de rojo esta tierra. Mis padres tampoco me recibirán de vuelta a casa. Pero no habré de enterrarte sin antes quitarle la vida a tu asesino, Hector. Y no solo eso. Ante tu pira funeraria degollaré a doce jóvenes troyanos, inocentes o culpables, de las mejores familias de la ciudad. Entretanto yacerás junto a nuestras naves, allí donde puedas escuchar el mar y tu mujer pueda venir a llorar tu muerte”.

La maestra sigue día a día contándoles esta maravillosa y dura historia, entrelazada con lo que el pueblo estaba viviendo. Otra guerra en otro tiempo, pero con las mismas consecuencias. Muerte y devastación por todos sitios.

“ A lo lejos vieron a los ejércitos abalanzarse uno contra otro bajo la temprana luz del día. El polvo se arremolinaba, los callos relinchaban, la infantería gritaba. Aquiles iba al frente de todos los aqueos, ansioso por vengar la muerte de Patroclo. Hector se mantenía entre los suyos. El instante en que los dos ejércitos se atacaron fue espantoso. El aire se llenó de ruido. Metal contra metal, hombre contra hombre, vida contra vida”.

La batalla final es espectacular y eso que Homero era ciego, o sea que él no vio ninguna batalla, pero la describió como si lo hubiera visto.

Helena los había humillado al marcharse con el bello Paris. De haberse quedado en casa, en Esparta, la habrían matado a pedradas o, si hubieran querido apiadarse, simplemente la habrían degollado. Hay un tipo de vergüenza que solo la sangre puede purgar, pensaba la gente. Los troyanos eran de carácter más moderado. Las mujeres disfrutaban de la misma libertad que los hombres”.

Héctor, Agamenón, Patroclo, Aquiles, Ulises, un sin fin de nombres que a todos nos suenan y que en esta historia cobran su lugar en el mundo. Una historia tremenda, donde la guerra era una forma de limpiar el honor, y las mujeres siempre como trofeos de esos hombres que peleaban sin descanso.

Varios días necesitaron los aqueos para destruir la ciudad entera, la redujeron a ruinas, y solo se veía a Hécuba, que deambulaba por las calles desiertas de la ciudad y entonaba cantos de duelo”.

Antro acá fue obligada a acompañar al hijo de Aquiles. Ulises emprendió su viaje hacia la isla de Ìtaca. Agamenón fue asesinado por su mujer al llegar a casa. Todo esto a Homero le daba igual. Él quería hablar de una sola cosa: de que la guerra es fuente de lágrimas y de que en ella no hay vencedores”

Un alegato contra la guerra. Una delicia, yo he disfrutado enormemente este libro y sobre todo que por fin me he leído la Iliada.

OTRA VIDA POR VIVIR. THEODOR KALLIFATIDES

Otra vida por vivir

Ha sido un bonito regalo que me ha hecho una amiga, y una bonita sorpresa leer este libro. Pequeño de tamaño y grande en sus reflexiones, nada pomposas y si muy creíbles, además de todo esto, me gusta descubrir nuevos escritores y este ha sido toda una novedad.

THEODOR KALLIFATIDES, griego de nacimiento, afincado en Suecia hace cincuenta años, escribe en sueco, su vida está planteada en ese país. Cuando cumple setenta y cinco años empieza una reflexión sobre la vida; deja su pequeño estudio donde se refugiaba a escribir y con horas libre, tiene tiempo de pasear, de reflexionar y de darse cuenta de mucha cosas que antes no veía.

También yo lo sentí. Lo que quiero decir que, tras haber superado grandes escollos, escribía en sueco como había escrito en griego desde el principio. Simplemente había conseguido seguir el consejo de mi padre: “ No te olvides de quien eres”.

“ Esto no es, por supuesto, del todo verdad. Nadie atraviesa un ancho río sin mojarse los pies, como decían los antiguos. Yo había recibido influjos e influencias, mis opiniones y mis convicciones habían variado, lo que a decir de Nietzsche es un derecho de todo ser humano.

Su pensamiento se dirige mucho a Grecia, es la época de la gran crisis económica que sufrimos en Europa fuertemente y él quiere hacer un viaje a su país. Quiere pasear, ver a sus familiares y constatar cómo están pasando los griegos esa crisis. Él y su mujer hacen las maletas y se marchan.

La Acropolis

A veces, en el momento de decir o hacer algo, me he sorprendido deseoso de tener un espejo para ver si lo que he dicho o hecho es correcto. Quizá finalmente ese sí sea el precio más alto de la emigración. Está siempre ahí. Pero te coge desprevenido, te alcanza como una bala perdida. En cualquier momento. Puede ser cuando te inclinas a besar a tu hijo, o cuando estás tendiendo tu cama y de pronto te llega el susurro de las moreras de la plaza Gyzi en Atenas.

La emigración es un tema recurrente y sus pensamientos van por la pérdida de la identidad.

La emigración es una especie de suicidio parcial. No mueres, pero muchas cosas mueren dentro de ti. Entre otras cosas tu lengua.

Por eso me siento más orgulloso de no haber perdido mi griego, después de haber vivido cincuenta y cinco años en Suecia, que de haber aprendido el sueco tan bien como lo he aprendido. Lo segundo fue obra de la necesidad, pero lo primero es un acto de amor. Una victoria contra el olvido y la indiferencia.”

Su estancia en Grecia observando cómo si fuera extranjero en su propia tierra, después de hablar con gente y de ver los estragos de la crisis económica que estaba dejando a media Europa y a Grecia al límite, llegó al hotel y su mujer le preguntó de donde venía, él le contestó, “ Aprendiendo que la gente no se rinde”.

El olvido, la nostalgia, la lengua propia que siempre están ahí, la adaptación a una nueva vida, pero siempre presente tu país, lejos de donde vives, la familia, el lenguaje, las palabras. De todo esto habla sencillamente Theodor Kallifatides.

El hijo de César de John Williams

Sigo medio confinada, pero sigo conservando la buena costumbre de caminar todas las mañanas pues el tiempo es magnífico, la naturaleza nos ha regalado unos días luminosos y tibios, así que yo aprovecho estos momentos para salir. Así voy pasando estos tiempos de incertidumbre; paseando y leyendo, dos aficiones que hacen de mi vida algo reconfortante.

El Emperador César

Ahora estoy terminando este precioso libro, “ El hijo de César ”. Se ha escrito sobre este personaje histórico tantos libros que sería imposible enumerarlos. Este libro tiene de original que toda la historia está sujeta a cartas que se envían unos a otros contando los acontecimientos históricos del momento.

Me despertó el ir y venir de la tripulación y el sonido de un canto lejano. Por un momento, en mi confusión, pensé en esas sirenas de las que Homero escribió con tanta belleza y me imaginé a mí mismo amarrado al mástil de mi barco, incapaz de resistir la llamada de su inimaginable belleza. Pero no eran sirenas, sino un barco que transportaba grano desde Alejandría”

Empieza con el asesinato del emperador Julio César . A su muerte, deja como heredero y futuro emperador de Roma, a su sobrino Octavio. Herencia envenenada, pues el futuro emperador tenía 18 años cuando muere Julio César , y la vida en Roma era tan convulsa que tuvo que rodearse de gente fiel para acometer la refundación de esa ciudad corrupta y llena de intrigas.

Sin embargo el Imperio de Roma que creó ha soportado la dureza de un Tiberio, la monstruosa crueldad de Calígula, y la ineptitud de un Claudio, y ahora tenemos un nuevo Emperador, al que tú educaste siendo niño y con quien sigues manteniendo una relación cercana pese a su posición”.

La formación de los triunviratos, la guerra contra Egipto y la conversión de este joven en el primer Emperador fundador de la dinastía, Octavio Cesar Augusto.

Desde la primera página hasta la última no puedes despegarte de estas historias que nos narra. Marco Antonio y sus ínfulas de gran guerrero y siempre queriendo ganar todas las batallas, sus historias con la reina de Egipto, Cleopatra. Las intrigas de todos para que este joven no subiera al trono, que fue el más duradero de todos, desde el año 27 a C hasta el 14 d C.

“A continuación se dio la vuelta y, muy erguido empezó a caminar hacia la oscuridad. Y recuerdo a Marco Antonio en Actium, que miraba desde la proa de su barco, cómo Cleopatra y su flota se alejan condenándole a Una derrota segura y que en aquel momento entendió que ella jamás le había amado.”.

Tengo el libro subrayado en cada página, tiene tantas cosas interesantes que no podía parar de señalar párrafos tras párrafos. El carácter del emperador, sus reflexiones, su mesura, su mirada sobre el bien común, me ha reconfortado a lo largo de esta preciosa lectura.

Hay una interesante carta de César Octavio a su amigo Nicolás de Damasco, al final de su vida que refleja su pensamiento y parece su testamento.

Así pues, no fue por idealismo o porque no creía moralmente superior que decidí cambiar el mundo, motivos que invariablemente ayuda al fracaso. Ni tampoco lo hice para incrementar mis riquezas y mi poder, dado que la riqueza que va más allá de la comodidad de uno mismo me ha parecido siempre la más aburrida de las posesiones, y el poder que va más allá de su utilidad, la más despreciable”.

Recuerdos de un jardinero inglés de Reginald Arkell.

Otro bonito regalo de estas Navidades pasadas; para mí no hay regalo mejor que un libro, la sorpresa de recibirlo y ver qué libro es, me transforma en una niña llena de curiosidad.

A primera, vista me encantó por la portada tan inglesa, se adivina una historia de jardines, jardinero, flores, muchos cuidados y mucha paciencia. Todo esto nos presenta este libro y, en estos momentos tan duros que vivimos, sumergirte en esta historia es un lujo. Es como un bonito paréntesis entre noticias durísimas y la vida cotidiana, de golpe te sumerges en un precioso jardín inglés en la primera mitad del siglo XX.

Pinnegar no era lo que se dice un hombre religioso. Sólo cuando se sentía profundamente conmovido se acordaba de su creador. Esas ocasiones eran infrecuentes y, por lo general, tenían que ver con la horticultura. El bienestar espiritual del ser humano era cosa del párroco, pero un árbol que sufría un hongo parásito era harina de otro costal.

Rosa rojas

Herbert Pinnegar, un niño solitario con una pequeña cojera, que no le impedirá realizar lo que más le gusta en esta vida, los jardines y las flores silvestres.

Desde su casita al fondo del jardín, que cultivó amorosamente a lo largo de su vida, él va desgranando todos sus recuerdos, sus afanes, todos las emociones que le producía cuidar el jardín, así como la llegada de la guerra y la destrucción de todo, también del jardín.

Siempre había algo que hacer: regar un poco, quitar malas hierbas, una trepadora que se había desprendido de un muro… lo más difícil era mantenerse apartado. No quería que la gente pensara que estaba holgazaneando por donde no lo necesitaban, de suerte que revoloteaba como un fantasma, y muchas veces el señor Addis, que había anotado por la noche algo que tenía que hacer, descubría por la mañana que los duendes ya habían estado allí.

Su maestra será la primera persona que le enseñará todo lo relacionado con las flores, en los paseos que daban sobre un canal de aguas del Támesis, que recorrían a pie viendo y aprendiendo los nombres de cada flor silvestre.

Amapolas

Hasta que se presentó a un concurso anual de flores del condado apoyado por Charlotte Charteris, dueña de la mansión más importante del condado, donde Herbert hacía trabajos en el jardín.

Estos se podía aplicar en particular a las flores de primavera, a las que los vientos de marzo maltrataban y las lluvias de abril salpicaban de barro, Bert tenía la teoría de que mientras que los narcisos semisilvestres podían cuidarse solos, la variedad que se cultiva en los jardines, había que recogerla en cuanto los capullos mostraban un poco de color y meterlos en casa. Entonces es cundo se les suba partido”

Al ganar el concurso, entra a trabajar como jardinero jefe en la mansión de Charlotte y la vida le cambia absolutamente.

La relación que mantiene a lo largo de su vida con la dueña de la casa, su trabajo minucioso y lleno de paciencia y tesón para conseguir ese precioso jardín, llena toda su vida. Cuando la guerra acecha, todo se aniquila, todo el trabajo queda anulado, para volver a rehacerlo.

Juntos habían trabajado y planificado hasta que el jardín de la mansión se convirtió en uno de los lugares de exposición del país. Iba gente desde la otra punta de Inglaterra e incluso desde los Estados Unidos…. algo así no podía durar mucho. Por segunda vez en un cuarto de siglo, el señor Pinnegar se encontró una mañana con que el suelo de su pequeño mundo se había hundido bajo sus pies. Una vez más Gran Bretaña estaba en guerra y los jardines eran irrelevantes, a menos que los vieras como un sitio donde cultivas calabazas o a modo de hospital para la tristeza.”

Un disfrute la lectura de esta sencilla historia, llena de dalias, buganvillas, narcisos, crisantemos, campanillas, tulipanes que llenan de fragancias y colores las páginas de este precioso libro.

Jardín inglés

The Durrells. Serie

La familia Durrells

Tenemos que agradecer a las series, que en estos momentos que vivimos, nos ayudan a pasar unos ratos entretenidos. Seguimos confinados por la cantidad de contagios que tenemos del COVID, no podemos ir al cine, ni debemos movernos mucho, y menos juntarnos con familias o amigos, así que yo me busco, a lo largo del día, varios entretenimientos para no caer en la tristeza.

Ya he dicho que la lectura es uno de mis mejores pasatiempos, pero ver una serie de vez en cuando, y si es buena, es pasar unos momentos muy agradables; eso es lo que me ha pasado cuando descubrí esta serie inglesa, The Durrells, preciosa serie muy divertida, sobre lo que vivieron esta familia en la isla griega de Corfù.

Gerald, el naturista

Basada en la obra del hijo menor de esta familia, Gerald Durrell, famoso naturista, escritor y presentador de TV, “Trilogía de Corfù”.

Louisa, viuda y con cuatro hijos, decide marcharse de su Inglaterra natal a la isla de Corfù, pensando en cambiar de vida para que sus cuatro hijos y ella misma pudieran tener una vida mejor.

Cundo llegan a Corfù, se encuentran en una bella isla, pero la casa que han alquilado no tiene luz eléctrica y es casi una ruina, la casa está situada al lado del mar y allí, sin hablar ni una palabra de griego, empiezan su nueva vida.

Los personajes son todos ellos una historia especial, el hijo mayor, Lawrence Durrell, será en un futuro el famoso escritor del “Cuarteto de Alejandría”.

El taxista, Spiro, forma parte de esta entrañable familia, es el apoyo de Louisa para todo lo que necesita y sobre todo para conocer las costumbres de la isla.

Cada capítulo es una grata sorpresa, todos ellos nos mantienen ligados a esa familia en sus alegrías, sus problemas y sus amores, y vamos capítulo a capítulo conociendo a cada uno de ellos, además de un sin fin de personajes que desfilan por esa casa.

Una serie muy aplaudida, premiada, y recomendada ; yo me lo he pasado genial y no quería que terminará. Me he reído y me ha emocionado, Louisa es un personaje muy peculiar y atractivo, es la madre de esa extraña familia, pero ella es el centro de todos ellos.

La familia Durrell en Corfù

Libro y serie. Patria de Fernando Uramburu

Hay libros que te enseñan, otros te emocionan, otros muchos te entretienen, y otros los cierras sin terminar de leerlos, la lectura te transporta a tantos sitios y te llena de tantas emociones, que por eso sigo leyendo a lo largo de mi vida.

La pandemia me ha dado tiempo para leer más tranquilamente, dentro del drama que estamos viviendo, algo bueno tenía que tener y es tiempo. Tiempo para reflexionar, para disfrutar de la familia los ratitos que los puedo ver, pintar Tangle, pasear, leer y otra afición que por tener tiempo, lo hago más a menudo que antes, que es ver buenas series.

Yo me leí Patria de Fernando Uramburu hace casi tres años, y quedé impactada por la forma que tiene este escritor de contarnos la vida en un pueblito Vasco, y la vida de dos familias amigas con ETA de por medio. Creo que es un libro para leerlo y regalarlo, porque nos enseña claramente lo que se vivió allí, sobre todo en esos pueblos pequeños donde todo el mundo se conoce.

La amistad

Cuando salió la serie, a mi no me apetecía verla, pensaba que como me gustó tanto el libro no quería que me decepcionara la serie. Mis hijos me decían que la viera y al final, estas Navidades, la he visto, y no me ha decepcionado en absoluto, al revés, me ha gustado mucho, los actores y las actrices están geniales, cada uno de ellos te transmiten lo que sienten, el ambiente del pueblo, la lluvia, el silencio, la soledad.

Fernando Uramburu nos hace vivir dentro de ese pueblito donde todos están vigilados, ETA tiene el apoyo popular y el que no acata sus mandatos, sufre las consecuencia. Nada vale ante esa idea imaginaria de defender Euskal Herria.

La soledad

Es muy impresionante como los jóvenes caían en esa red oscura donde la voluntad era anulada, el jefe manda y todos obedecen a ciegas, no hay familia ni amigos que paren la barbarie.

El libro genial y la serie estupenda, la recomiendo siempre, creo que nos enseña mucho sobre los nacionalismos y la sinrazón.

Emocionarte de Carlos del Amor

Llevo cuatro años asistiendo a clases en la Universidad y una de las asignaturas que más me gustan son las de arte; entre otras muchas cosas he aprendido a mirar los cuadros de una manera diferente desde que asisto a estas clases.

Un día estando en la librería de mi ciudad vi este libro y no pude dejarlo, no tardé mucho tiempo en leerlo, sabía que me iba a gustar por el tema que trata y porque hace tiempo sigo las crónicas que, Carlos del Amor, hace en la televisión sobre arte, cine, pintura o cualquier tema cultural.

Gótico americano. Grand Wood

Me interesa mucho este tema, sigo aprendiendo de cada libro que leo, de cada exposición que disfruto, y este libro te enseña a mirar un cuadro y a curiosear sobre el artista y su época, así como ver a través de los ojos del escritor de este bello libro. Velázquez, Degas, Picasso, Dalí, Vermeer, Antonio López, María Blanchard, y otros muchos pintores con sus cuadros, que el autor elige porque, de alguna forma, ese cuadro le hizo pensar en una historia.

Me encanta el cuadro de Vermeer, “La callejuela”, el cuadro te hipnotiza, tiene armonía y sosiego.

La callejuela

Aguarda un momento. Mira ven, asómate a la ventana, mira esa mujer, está cosiendo. Mira esa otra. ¿ La ves?, ¿está limpiando la ropa?. ¡ ahí tienes tu exterior! No me digas que no es perfecto. Solo tienes que bajar un piso y empezar a pintar”.

“Muchacha de Figueras”de Salvador Dalí, yo no conocía este cuadro, lo he descubierto leyendo el libro y me encanta. Salvador Dalí pintó a su hermana varias veces y siempre con la cara oculta.

No me gusta mucho esa plaza como fondo de un cuadro, espero que al menos aparezcan esas montañas y la ermita. Date prisa Salvador que además empezaré a moverme y me equivocaré y no quiero.

Cuéntame algo de tus viajes por Francia, anda. ¡Qué suerte poder ver mundo! Fíjate, si este cuadro viaja por otros países ni siquiera mi figura pintada va a poder ver nada.

Muchacha de Figueras

María Blanchard con su “Mujer con guitarra”pintada en 1917, una delicia. Carlos del Amor se fija mucho en las mujeres pintoras, algo muy de agradecer en estos tiempos donde la mujer sigue oculta. Con este libro además de aprender mucho vas descubriendo pintoras y pintores que no los conocía.

Pinto lo que nunca podré ser y lo que jamás alcanzaré. Estoy en busca constante, casi febril, de un ideal que me fue negado desde la cuna. Anhelo la belleza por encima de todas las cosas, muero por dentro cada vez que veo mis cuadros terminados, muero cada vez que repaso a la mujer que he pintado, porque me gustaría ser esa mujer.

Mujer con guitarra

Y un delicioso grabado del pintor japonés de Utagawa Hiroshige, que realizó en 1856 sobre la ciudad de Tokio y el monte Fuji. Realizó 119 grabados sobre la vida cotidiana de la gente de su país.

Salgamos de nuevo al mundo para venerarlo como merece, salgamos a él y rindámosles pleitesía. Mi manera de hacerlo será esta, reproduciendo hasta la extenuación lo que mejor sabemos hacer cuando nos dejan:vivir.

Voy terminando y nada mejor que con este cuadro, que fue póster y se convierto en una escultura colocada en la plaza de Antón Martín en Madrid.

Juan Genovés, realizó este cuadro que se convirtió en un icono en los momentos difíciles que atravesaba mi país después de tantos años de dictadura. Este póster estaba colocado en un despacho de los abogados asesinados en Atocha y, esta imagen, se convirtió en ese abrazo de reconciliación que los españoles deseaban.

Te abrazo porque te quiero, te brazo porque te echo de menos, te brazo porque quiero olvidarte, te abrazo por amistad, te abrazo por compañerismo, te brazo porque todo ha acabado, te abrazo porque todo va a empezar.

Abrazos

Son muchos cuadros con sus historias, pero después de esta pausada lectura, me apetece volver a ver todos estos cuadros con el libro de Carlos del Amor bajo el brazo y disfrutar los cuadros y sus leyendas.

Tiempo de pandemia

Los primeros meses de confinamiento, allá por marzo y abril, fueron los más difíciles porque realmente no sabíamos casi nada de lo que nos estaba pasando; recuerdo que tuve que apagar la televisión para poder reorganizarme y no caer en escuchar continuamente un ruido que aún persiste.

Salía a la calle a comprar y recorrer las calles de mi ciudad absolutamente vacías, no se escuchaba ni un ruido, a veces daba un poco de miedo no encontrarme con nadie en el recorrido hasta el supermercado.

Campo de amapolas

Conforme nos encerrábamos en casa, el parque de enfrente se puso precioso, yo desde mi balcón observaba cómo la primavera despuntaba con toda su fuerza, y empezaron a salir flores por todos lados, era una preciosidad ver ese parque lleno de pájaros que cantaban todo el día, era como invitarnos a ver, oler y oír la naturaleza en todo su apogeo.

Durante ese encierro que duró más de dos meses, me ayudó enormemente, la lectura, en cualquier momento es algo imprescindible para mí, pero durante esos meses fue una gran ayuda, así como ver buenas series y buenas películas, hacer yoga, recorrer el pasillo de arriba a bajo sin parar, hablar por teléfono o reunirme con mi familia y amigos virtualmente, escuchar música y poesía.También aprendí a tener paciencia y a tomarme todo con bastante tranquilidad y mucha preocupación por lo que estaba pasando.

Un día mi hija Fátima, me llamo para decirme que a las cinco y media una profesora de Tangle, Alicia, se conectaba por Instagram todos los días y nos enseñaba a pintar de una forma diferente. Yo no conocía nada, pero me puse a esa hora con lo que encontré por casa, papel, rotuladores, y empezamos a pintar.

Pintando Tangle

Fue lo más genial, nos conectábamos todos los días casi 2000 personas de todo el mundo, y Alicia nos enseñaba a pintar en un cuadrito de 10×10, “tesela”, lo llamaba ella, y nos pasábamos una hora y media pintando con un rotulador negro. ¡Qué delicia!, en ese tiempo desconectábamos de la realidad que estábamos viviendo y era una forma de estar en medio de la tragedia, pero pintando y meditando.

Nuestra profesora

Alicia, estuvo durante dos meses, sin faltar ni un día a su cita con esas 2000 personas que esperábamos oír su voz y empezar a pintar. Mi hija Fátima nos abrió una ventana cuando más lo necesitábamos y Alicia nos abrió los ojos y la mente a esta forma de pintar. Este es mi homenaje a Alicia, y a Fátima, porque hemos aprendido y seguimos pintando esa técnica que tanto bien nos hace.

Fueron tiempos duros, pero llenos de cosas bonitas, de aplausos, de muchas emociones, de risas y llantos, de admirar un amanecer desde mi ventana, de percibir la vida de otra manera, de disfrutar con casi todo; esta pandemia nos ha enseñado la fragilidad del ser humano y eso nos pone los pies en el suelo.

UN AMOR de Sara Mesa

Mi amiga Sole me prestó este libro que yo tenía muchas ganas de leer, casi me lo he leído en una tarde, aunque me hubiera gustado alargar la lectura varios días para seguir disfrutando de esta historia y de la forma de contar que tiene Sara Mesa.

Fuera el silencio no es como esperaba. De hecho, no es silencio. Hay un rumor lejano, como de carretera, aunque la carretera más cercana es comarcal y está a tres kilómetros de distancia. También se oyen grillos, ladridos, los gritos de un vecino arreando el ganado yade recogida”.

Nat, una mujer joven, llega a un pequeño pueblo, La Escapa, a vivir, alquila una pequeña casa a las afueras del pueblito, una casa vieja, llena de goteras y casi en medio de la nada.

Los límites de La Escapa son confusos, y si bien, hay un núcleo de casitas más o menos compacto- justo donde ella está- más allá se dispersan otras construcciones, algunas habitadas y otras no.”.

Allí empieza su nueva vida de traductora, y poco a poco va conociendo a los vecinos y a un puñado de gente: su casero, un hombre extraño, Piter, el hippie, el alemán, la tendera, un matrimonio mayor, y una familia que viene a pasar los fines de semana.

Después de tanto tiempo y de tantos paseos, se conoce al dedillo todos los caminos, todas las casas y quienes las habitan, aunque persiste la impresión de que algo se le escurre, de que hay cosas que no es capaz de ver ni de entender”.

Todo lo que rodea a Nat tiene una atmósfera inquietante, la soledad es grande y la incomunicación entre la gente del pueblo, te llena de opresión.

Puede pasarse el día entero dando vueltas y, salvo a las cuadrillas de trabajadores, solo se encontrará con el gitano que recoge chatarra o hace recados, con el viejo Joaquín, o con el alemán que va y viene con su furgoneta, repartiendo las verduras de su huerto”.

Nat inicia una relación con el alemán; todo empieza como un trueque, donde ella acepta sin saber por qué, aunque la atracción que siente por este hombre no la puede dominar y se siente atrapada. Los silencios, la incomunicación se extiende entre ellos.

A veces siente rabia. Su personalidad ha sido desahuciada para que él la ocupe por completo y ella, sumisamente, le ha dejado entrar. ¿Pero él? ¿ Que le ha dado él a cambio? Aparenta ser impermeable a casi todo, no se deja rozar por casi nada”.

Tengo que decir que a mí me ha atrapado totalmente este libro, me ha gustado de principio a fin, y una tensión extraña te acompaña todo el tiempo.

“ Un espíritu de concordia se extiende por La Escapa, representado en las guirnaldas navideñas que los dueños de la tienda colocan en los árboles, lucecitas que se encienden y apagan rítmicamente para recordar que el año está acabando y todos han de convertirse en ciudadanos de buena voluntad”.

EL MAR, LA MAR. de Rafael Alberti

La Caleta, Cádiz

Durante los meses que duró el confinamiento de esta larga pandemia, hicimos de todo,mi familia y yo, para poder pasar el tiempo algo más entretenidos. Fueron muchas horas en casa, sin salir a pasear, que para mí era y es fundamental, miedo a que alguien de la familia enfermara y no poder vernos, añadía tensión y mucha intranquilidad, además de estar lejos unos de otros.

Un día les mandé un poema de Rafael Alberti, lo grabé y se lo mandé a todos mis hijos y nietos y les animé a que hicieran lo mismo y reenviarlo a todos para hacer una cadena de poemas, lecturas y juegos, en fin todo lo que se nos ocurriera, y funcionó.

Fue precioso, los pequeños nos mandaban bailes, canciones; los mayores poemas, en fin fue algo que nos cambió esos meses de encerramiento y nos enriqueció a todos.

Como digo, empezamos por el poema de Rafael Alberti que dice así :

El mar, la mar

El mar, la mar

El mar. ¡Solo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre

a la ciudad?

¿ Por qué me desentierras del mar?

En sueños la marejada

me tira del corazón;

se lo quisiera llevar.

Padre, ¿ por qué me trajiste acá?

Gimiendo por ver el mar,

un marinerito en tierra

iza al aire este lamento:

¡Ay mi blusa marinera;

siempre me la inflaba el viento

al divisar la escollera!.

Rafael Alberti

Este poema nos transporta a ese mar gaditano que tan lejos nos parece desde nuestro encierro. ¡Qué bien lo dice el poeta, y qué alegría da leer esa última estrofa!

Rafael Alberti lo plasma tan bonito en este poema, que este fue el inicio de muchos más que a lo largo de esos casi tres meses, en mi familia nos ayudó a soportar el aislamiento.

La lectura, la poesía, la música, la salida al balcón para agradecer con nuestros aplausos a todos los sanitarios el esfuerzo que estaban haciendo, tantas videollamadas, nos suavizó la tragedia que vivimos y seguimos viviendo.

Al fondo la Catedral